FERRAZ NO TIENE TAN CLARA ESA OPCIÓN

El PSOE-M baraja lanzar un candidato "joven y de la cantera" para rivalizar con Carmena

La dirección regional se plantea impulsar un número uno en la capital nuevo, con "proyección de futuro", capaz de aguantar cuatro años si no gana y que entre en el Gobierno para fortalecerse

Foto: Manuela Carmena y Pedro Sánchez asisten, junto a la portavoz socialista en Madrid, Puri Causapié, al cambio de nombre de la plaza de Vázquez de Mella. (EFE)
Manuela Carmena y Pedro Sánchez asisten, junto a la portavoz socialista en Madrid, Puri Causapié, al cambio de nombre de la plaza de Vázquez de Mella. (EFE)

Por ahora es una de las "posibilidades" que sí se manejan con fuerza y se defienden con convicción en el estado mayor del PSOE de Madrid. La opción de que para las elecciones municipales de junio de 2019, si repite Manuela Carmena, se impulse para la capital un "candidato de la cantera", quizá algo menos conocido, sí "más joven y con proyección de futuro", con la intención de que se curta en el Ayuntamiento y aguante los cuatro años de mandato. La cúpula regional, que comanda José Manuel Franco, dice estar cansada del aterrizaje continuo de figuras de relumbrón en Madrid que luego no se "comprometen" con el proyecto desde la oposición y al final acaban tirando la toalla.

No obstante, aún quedan meses por delante para que se decidan los aspirantes socialistas a las autonómicas y municipales de dentro de año y medio, y en el caso de Madrid la última palabra, y la decisiva, la tendrá Pedro Sánchez. Es su federación y es consciente de que parte del examen de esos comicios lo deberá superar ahí. La Comunidad ya fue su apuesta más personal en 2015, cuando destronó a Tomás Gómez y colocó al exministro Ángel Gabilondo como rival de Cristina Cifuentes, y lo volverá a ser esta, con la dificultad añadida de intentar batir a la actual regidora. Y en Ferraz no todos aplauden que se lance a dirigentes de bajo perfil porque "no da buen resultado" y se traslada el mensaje de que no se busca la victoria. Aunque Sánchez no ha tomado una decisión, en su equipo sostienen que lo lógico es que se "eche el resto" en la capital, dada su repercusión en todo el Estado.

Madrid se ha resistido a los socialistas desde que en 1989 perdieran el bastón de mando tras la moción de censura de Alianza Popular y el CDS

Madrid se ha ido convirtiendo, con el paso de los años, en una plaza imposible para los socialistas. Enrique Tierno Galván, el viejo profesor, consiguió la alcaldía tras las primeras municipales democráticas, las de 1979. Gobernó hasta su muerte, en 1986, y le sucedió Juan Barranco, que preservó el bastón de mando para su partido hasta 1989, cuando una moción de censura de Alianza Popular y el CDS le desbancó y aupó al centrista Agustín Rodríguez Sahagún. En 1991 le sucedió el popular José María Álvarez del Manzano. La capital pasó a ser un feudo inexpugnable del PP —en 2003 ganó Alberto Ruiz-Gallardón y este cedió en 2011 el testigo a Ana Botella, sin pasar por las urnas—, hasta que en 2015 Ahora Madrid, una candidatura emergida muy pocos meses antes de los comicios y con la independiente Manuela Carmena al frente, conquistó la alcaldía con el apoyo de los ediles del PSOE. A su vez, los socialistas perdieron la Comunidad en 1995. El Gobierno regional sigue en manos del PP desde entonces.

De candidato en candidato

El PSOE ha perseguido la fórmula que le permita sentarse en el Palacio de Cibeles y en Sol, sedes del Ayuntamiento y la Comunidad. Sin éxito alguno. Tocó con la punta de los dedos el Ejecutivo autonómico en 2003, pero el 'tamayazo' —la espantada inesperada de dos de sus diputados, Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez, nunca del todo esclarecida— frustró el desembarco del entonces jefe de los socialistas madrileños, Rafael Simancas, bloqueo que terminó con nuevas elecciones y la victoria, por mayoría absoluta, de Esperanza Aguirre. En 2015, el PSOE, con Gabilondo como aspirante estrella, y Podemos se quedaron a un escaño del triunfo. Pero la capital ha sido cada vez más inaccesible.

Los sucesivos aspirantes o no han agotado mandato, o no repiten o han sido defenestrados. De ahí que el PSOE-M se plantee otra estrategia

La trayectoria ha sido, como poco, errática. Desde 1995, el último año en el que compitió el exalcalde Juan Barranco, el partido ha cambiado de cabeza de cartel con cada convocatoria. En 1999 presentó a Fernando Morán, exministro de Felipe González que ganó las primarias al oficialista Joaquín Leguina, presidente regional desde 1983 a 1995. En 2003, José Luis Rodríguez Zapatero lanzó a una de las dirigentes de su ejecutiva, Trinidad Jiménez, que mejoró ligeramente los resultados de su antecesor, aunque lejos de Gallardón. Cuatro años después, el ya presidente del Gobierno impulsó a uno de sus colaboradores más estrechos, Miguel Sebastián. En 2011, la apuesta fue el exsecretario de Estado para el Deporte y exlíder de la Federación Socialista Madrileña Jaime Lissavetzky, y en 2015, el elegido fue el mediático Antonio Miguel Carmona, un hombre en aquel tiempo de Gómez pero en el que aún confiaba Pedro Sánchez. Cosechó el peor resultado histórico: 9 ediles, un 15,28% y tercera fuerza en la ciudad.

Todos los candidatos acabaron tirando la toalla antes de que concluyese su mandato, no repitieron o fueron defenestrados. Morán renunció a su acta en 2000; Jiménez la dejó en 2006 para marchar a la Secretaría de Estado para Iberoamérica; Sebastián ni llegó a tomar posesión de su escaño, aunque luego fue recompensado con el Ministerio de Industria; Lissavetzky tuvo que apartarse tras comprobar el mayor respaldo orgánico de Carmona y este fue descabalgado como portavoz nada más acceder al liderazgo del PSOE-M Sara Hernández, la protegida de Pedro Sánchez, en agosto de 2015.

Ángeles González-Sinde, Trinidad Jiménez y Beatriz Corredor, en octubre de 2010, cuando formaban parte del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, en un pleno del Congreso. (EFE)
Ángeles González-Sinde, Trinidad Jiménez y Beatriz Corredor, en octubre de 2010, cuando formaban parte del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, en un pleno del Congreso. (EFE)

Para 2019, no hay un plan definido todavía. Tras el regreso del madrileño a la cúspide del PSOE, emergió el nombre de la exministra Cristina Narbona, presidenta del partido. Pero ella trasladó en privado y en público que no estaría en ninguna candidatura, ni para el Ayuntamiento ni para la Comunidad. Gabilondo, por su parte, mostró su disposición a repetir, preferiblemente como rival de Cifuentes. Aunque el secretario regional, José Manuel Franco, pensó en él como un buen cartel electoral para el Consistorio en caso de que Carmena no repitiera, la intención, por ahora, es que compita por segunda vez como candidato presidencial. También ha circulado el nombre de Beatriz Corredor, extitular de Vivienda con Zapatero, exconcejala en el Ayuntamiento (2007-2008) y actual secretaria de Ordenación Territorial de la ejecutiva federal, como aspirante a la alcaldía, aunque ni hay decisión sobre ella ni acaba de convencer a todos los mandos de Ferraz y del PSOE-M.

Y otra opción que se ha barajado y se baraja es la de la actual portavoz parlamentaria, Margarita Robles. Independiente como Gabilondo, magistrada en servicios especiales, muy reconocida por Sánchez y con buena acogida en el PSOE-M. Ella no está muy por la labor, pero también se resistió para aceptar la jefatura del grupo en el Congreso y al final asumió el reto.

La situación "atípica" en el Consistorio

La cúpula regional sigue dando vueltas, pues, a una posible solución. Desde hace semanas, Franco y su equipo manejan una alternativa en caso de que Carmena decida repetir, según confirman a este diario fuentes próximas al dirigente: presentar en las municipales a un "candidato de la cantera, más joven y con proyección de futuro, que aguante cuatro años, que se foguee en el Ayuntamiento", que se consolide en su escaño y compita con mejores garantías en 2023, cuando con toda seguridad Carmena ya estará fuera de toda lista. Si ese aspirante no lograra ganar en 2019 pero el PSOE sí sumase con Ahora Madrid, el plan de la dirección autonómica es que los ediles socialistas, esta vez sí, puedan entrar en el Gobierno de la alcaldesa.

El equipo de Franco se inclina por buscar un dirigente "con potencial de crecimiento", más mirando al futuro pero sin descuidar 2019

La reflexión del núcleo de poder del PSOE-M es que la situación actual es "muy rara, muy atípica": el partido no forma parte del Ejecutivo local —Sánchez se negó a ello pasadas las municipales de 2015, y lo respaldó el comité federal—, está formalmente en la oposición pero ayuda a Carmena en cuestiones claves como los Presupuestos. Es decir, que encabeza, como lo definen en la federación, una "oposición selectiva" que no logra rentabilizar. Por eso Franco, aseguran fuentes próximas, cree que una salida es postular a un dirigente capaz de mantener la marca y que, si da la suma, pueda entrar en el Gobierno local y, ya desde él, "se forje como una alternativa viable y potente sobre todo de cara a 2023".

José Manuel Franco, líder del PSOE-M. (EFE)
José Manuel Franco, líder del PSOE-M. (EFE)

Pero, según precisan en la dirección regional, que se apueste por un joven valor del partido, no quiere decir que tenga que ser "un completo desconocido o una persona no válida". "Ni quiere decir que salgamos a perder. Saldríamos a ganar, pero con un perfil distinto. Lo que queremos es que aguante cuatro años, pero eso no implica que renunciemos a ganar el presente, en 2019. Además de que las bases, que son las que tienen que elegir al candidato en primarias, no consentirían que presentáramos a alguien para perder", explican las mismas fuentes. En suma, se trataría de elegir a un dirigente con cierta trayectoria, "no mirando al presente, que también, pero sobre todo mirando al futuro, que tenga potencial de crecimiento y un firme compromiso de quedarse", resume otro integrante de la ejecutiva madrileña, que recuerda los precedentes que sí han funcionado, pero en el PP: los populares apostaron por Gallardón en 1987 y 1991, hasta que arrebató el Gobierno regional a Leguina en 1995. Aun así, en el PSOE-M hay quienes ven esta alternativa como una "operación de riesgo".

Un perfil "del tipo de Juan Segovia"

En el puente de mando del PSOE-M descartan por ahora, pues, "estrellas o paracaidistas" que luego no se "comprometen" con el proyecto de la ciudad y acaban yéndose. "No a aventuras raras ni a quedarnos descabezados al poco tiempo. Claro que si aparece la reencarnación de Tierno que nos garantiza la alcaldía, por supuesto que no nos cerramos en banda", aclaran. Y es que los socialistas llevan años buscando al sucesor del viejo profesor, un aspirante reputado capaz de reconectar con los madrileños y de modernizar la capital. Esa es la razón por la que algunos cuadros, también en Ferraz, piensan que Gabilondo encarna ese perfil.

En la cúpula autonómica son más reticentes a "estrellas o paracaidistas" que no se consolidan y dejan descabezado el grupo al poco de los comicios

¿Y qué nombres encajan mejor para esa opción que defiende el PSOE-M? "No los hay aún, no los hemos pensado todavía", señalan en la dirección. No es fácil buscar aspirantes porque una dolencia de la federación a la que apuntan multitud de cuadros es su descapitalización, la falta de referentes con peso y con tirón. "No hay banquillo", repiten con desolación muchos consultados. La federación se ha desangrado en infinidad de batallas internas —unas cuantas con la ejecutiva federal—, y ha perdido el pulso tras años condenada a la oposición. De ahí que en convocatorias anteriores se esperara como un maná el desembarco de 'papá Ferraz' para tirar de los resultados. Pero las apuestas no han funcionado.

En ese retrato robot en el que piensa el núcleo duro de Franco podrían acoplarse dirigentes "del perfil de Juan Segovia", secretario general de la agrupación de Fuencarral-El Pardo —una de las de mayor peso de la capital— y diputado autonómico, de 35 años, rival de Sara Hernández en las primarias autonómicas de 2015, y con cierto perfil público, dado que ha actuado como portavoz del partido en tertulias televisivas. En su contra tiene su apoyo a Susana Díaz en la pugna federal, aunque en el cónclave autonómico apoyó a Franco. "Es él el que tiene el perfil más claro: nuevo, relativamente joven, con capacidad dialéctica y con rodaje político", dice un miembro de la cúpula.

Sin caras en el grupo

En el actual Grupo Municipal, la dirección autonómica reconoce que no hay ediles que despunten demasiado: la portavoz y sucesora de Carmona, Puri Causapié, no ha conseguido hacerse un hueco, y otros concejales, salvo Mar Espinar o Mercedes González —muy combativas en sus respectivas áreas en el Ayuntamiento, Cultura y Urbanismo—, no han descollado suficientemente. Visto el panorama, hay quienes advierten de que "los mirlos blancos están agotados" y "en la cantera del PSOE-M no hay demasiado aprovechable, y el propio grupo es una calamidad mayúscula". En la propia ejecutiva autonómica circulan argumentos en contra y a favor de cada opción, pero sí hay cierto consenso en que se plantee una estrategia "coherente" a medio y largo plazo.

"Hay que pensar que lo que se haga en Madrid tiene repercusión en otras candidaturas de capitales. El criterio ha de ser homólogo", alegan en Ferraz

En Ferraz, mientras, confirmaban esta semana que Sánchez no ha tomado ninguna decisión sobre Madrid ni se ha "concluido nada", pero sí precisan en su equipo más directo que "lo más razonable" es que "se eche el resto" en 2019. 'A priori' no convence, por tanto, el planteamiento de la cúpula del PSOE-M: "Hay que pensar que lo que se haga en Madrid tiene repercusión en otras candidaturas de capitales. El criterio ha de ser homólogo". En la ejecutiva son plenamente conscientes de que buena parte de la batalla de las autonómicas, locales y europeas de 2019 se librará en Madrid, y que servirá para medir el tirón del propio Sánchez.

El popular Pablo Casado y la portavoz de Cs en Madrid capital, Begoña Villacís, en mayo de 2016 en un desayuno informativo. (EFE)
El popular Pablo Casado y la portavoz de Cs en Madrid capital, Begoña Villacís, en mayo de 2016 en un desayuno informativo. (EFE)

"Es un error poner a un candidato de perfil bajo. Hay que ir a por todas", manifiestan desde el área de Política Municipal, que pilota la diputada por Zaragoza Susana Sumelzo. "Quemar candidatos novatos no nos sale bien. Hay que dar un mensaje de capacidad. Manuela va a ir muy obligada en 2019, si es que acepta, porque no tiene ninguna gana, y eso le resta fuerza como candidata", aprecia otra dirigente próxima al secretario general. También pesa el nivel de los rivales previsibles: por Ciudadanos, su actual portavoz y secretaria de Política Municipal de la ejecutiva de Albert Rivera, Begoña Villacís, y quizá un peso pesado del PP, que pueda recuperar un antiguo bastión del partido, como el vicesecretario de Comunicación, Pablo Casado, o un ministro del Gobierno de Mariano Rajoy.

Madrid vuelve a ser un rompecabezas. Y una piedra angular en la estrategia socialista. Cuadrar el círculo no será fácil.

¿Y si Carmena no sigue?

El escenario es distinto si Manuela Carmena decidiera no optar a un segundo mandato. Hasta ahora, en su equipo han alimentado la expectativa de que será de nuevo la candidata de Ahora Madrid, pero la alcaldesa ha evitado pronunciarse sobre el futuro en repetidas ocasiones. En el PSOE-M observan que desde hace unas semanas acusa más el desgaste, desde que Hacienda le tumbara el plan económico-financiero (PEF), se viera obligada a rehacerlo, pactarlo con Cristóbal Montoro y, finalmente, destituir al responsable de Economía de su equipo, Carlos Sánchez Mato, por negarse a avalar los ajustes. 

La cúpula del PSOE-M sostiene que si Carmena no sigue, o bien parte de sus concejales se marchan, o Ahora Madrid se parte en dos y compiten dos candidaturas distintas, las cartas son muy distintas. De ahí que en el entorno de José Manuel Franco se apostara por pasar a Ángel Gabilondo como aspirante a la alcaldía. En la dirección autonómica se tiene la percepción de que si la regidora se retira, se abre una ventana de oportunidad para los socialistas que no habría que desaprovechar. 

Repita o no Carmena, las opciones de la exministra de Vivienda, Beatriz Corredor, y la exmagistrada del Supremo y actual portavoz socialista en el Congreso, Margarita Robles, siguen en pie. Y en círculos del PSOE-M hay quien incluso menciona al excomisario europeo Joaquín Almunia, único exlíder del PSOE que no apoyó a Susana Díaz en las primarias del pasado mayo (él se inclinó por Patxi López). 

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