Ciudadanos se lanza a seducir a los comunes para hacerse con el control del Parlament
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Ciudadanos se lanza a seducir a los comunes para hacerse con el control del Parlament

La aritmética es complicada y los comunes son la única opción que el grupo de Arrimadas tiene para presidir la Cámara autonómica. Apelarán a la "legitimidad democrática" en su reunión

Foto: La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, durante una sesión de control al Govern la pasada legislatura. (EFE)
La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, durante una sesión de control al Govern la pasada legislatura. (EFE)

El grupo parlamentario dirigido por Inés Arrimadas sigue adelante con su ronda de contactos para tantear las posiciones del resto de partidos para una futura negociación formal en torno a la Mesa del Parlament. En estos momentos, se trata de la cuestión más importante que hay. La mayoría que configure el órgano de gobierno de la Cámara autonómica y su presidencia serán determinantes en el devenir de los acontecimientos en Cataluña. De la Mesa depende, entre otras cosas, la interpretación del reglamento que tanto podría resolver en un escenario sin precedentes: casi con total seguridad, ocho de los diputados electos no estarán físicamente en el Parlament: cinco se encuentran en Bélgica y tres encarcelados, lo que dificulta mucho conocer por ahora la composición que podría tener el órgano de dirección. En estos momentos, "Ciudadanos no tira la toalla", repiten sus dirigentes, aunque cualquier éxito al respecto pasa necesariamente por el grupo que lidera Xavi Domènech.

El principal interlocutor de la formación naranja que está pilotando las conversaciones con el resto de fuerzas es Carlos Carrizosa, portavoz adjunto y perteneciente al núcleo duro de Arrimadas. Lo más probable es que el primer contacto con Catalunya En Comú-Podem (CPodem) se produzca este mismo viernes o el lunes de la próxima semana. Aunque la idea pasa solo por tantear el terreno, en esa conversación los centristas tienen claro cuál será su argumentario en busca de apoyos: insistir en la "legitimidad democrática" que Ciudadanos tiene para hacerse con la presidencia de la Mesa por ser el partido más votado y con más escaños; y, sobre todo, garantizar que los "atropellos" llevados a cabo en la anterior legislatura con Carme Forcadell a la cabeza no se repitan.

Miembros de la formación naranja recuerdan que los comunes siempre mostraron su desacuerdo con la actuación de las fuerzas independentistas en el Parlament, sobre todo en las sesiones del 6 y 7 de septiembre en que se aprobaron las llamadas 'leyes de desconexión' para sustentar la convocatoria del referéndum ilegal; y la del 27 de octubre, cuando Puigdemont se decidió a proclamar la DUI. El Parlamento autonómico se vio muy deteriorado ante aquella escena; algo que Ciudadanos usará para defender su candidatura frente al equipo de Domènech.

En la formación que dirige Arrimadas son conscientes de las dificultades para llegar a un acuerdo, que ven muy lejano. No solo por las muchas ocasiones en que Domènech ha advertido de que no pactaría con Ciudadanos, sino porque del nuevo grupo salido del 21-D repiten pocos diputados. El resto son nuevos y apenas los conocen. Cuestión que, comentan, complica todavía más un posible entendimiento. Por eso, para la formación centrista, según explican fuentes cercanas a las negociaciones, es esencial separar las conversaciones sobre la Mesa y sobre la futura investidura, que vendrán después. De hecho, Ciudadanos reiterará a los comunes en su próxima reunión que solo pretenden exponer la importancia de que el órgano de la Cámara esté liderado por un partido no independentista.

Por lo que respecta al resto, esperan recibir el apoyo de PP y PSC, con los que ya se encuentran en conversaciones. En el caso del grupo de Miquel Iceta, tendría un puesto en la Mesa según el reparto inicial (dos irían para Ciudadanos, dos para ERC, dos para JxCAT y uno para el PSC). Con todo, para asegurarlo, los socialistas deberían sellar un acuerdo específico con el partido naranja, porque existe la posibilidad de que los comunes opten al puesto del equipo de Iceta pactando a su vez con los independentistas. En Ciudadanos consideran necesario que ese lugar lo ocupe el PSC para garantizar mayor presencia de constitucionalistas en la Cámara, pero tienen claro que necesitan que el apoyo sea recíproco ante distintos escenarios.

Más allá de las motivaciones que expresarán, la otra pata de la estrategia de Ciudadanos es la espera. No puede ser de otra forma, porque el bloque secesionista también tiene muchas piedras en el camino. Los tres grupos (JxCAT, ERC y la CUP) tienen un objetivo en común: investir a Puigdemont. Pero el 'expresident' continúa en Bruselas y es consciente de los riesgos que entraña su vuelta a España. Con esa incógnita aún por resolver y siendo más urgente, los tres partidos iniciaron también hace días su negociación de cara a la Mesa. Aunque la formación liderada por Puigdemont era partidaria de que repitiera Forcadell, esta no parece estar por la labor, y menos todavía tras escuchar los consejos de su defensa. Como publicó este diario, el otro nombre que lidera las quinielas es el del exconsejero de Justicia Carles Mundó. Se trata del candidato que proponen en las filas de ERC y que necesariamente debe contar con el apoyo de los demás.

El grupo de Arrimadas considera indispensable respetar los tiempos y permanecer en un segundo plano para ver si los independentistas consiguen llegar a un acuerdo. Todo ello mientras trabajan en su propia negociación. Entienden que los secesionistas también tendrán muchas dificultades y reconocen al mismo tiempo que "lo que suceda en la Mesa puede dar muchas pistas" de lo que pase después.

La investidura llegará después. Una vez se resuelva la composición de la Mesa, prevista para el 17 de enero, cuando comenzará la XII legislatura, deberá proponerse un candidato en los siguientes 10 días. El 31 de este mes se celebraría la primera sesión del debate, en que el candidato debe defender su programa de gobierno y que habrá de estar respaldado por mayoría absoluta (68 diputados). A las 48 horas, le valdría la mayoría simple. Para esta cuestión parece evidente que el bloque independentista debe llegar a un nuevo acuerdo. La candidatura de Puigdemont es más que complicada, porque el candidato debe estar presente en el Parlament y el 'expresident' no parece tener muchas opciones de hacerlo. Si los secesionistas consensúan un nombre, deberán ver si la aritmética les respalda (dependiendo de los que sigan en Bélgica y en la cárcel). Y mientras tanto, Ciudadanos también tratará de mover ficha. Insisten en que tampoco tiran la toalla, aunque reconocen las escasas opciones que tendrán. Pero eso, dicen, es otra batalla. Ahora se centran en el cartucho que les queda para la Mesa del Parlament.

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