el fontanero da el salto

Moragas, el eterno escudero de Rajoy, deja Moncloa y se va de embajador a la ONU

De la Barcelona acomodada al Gobierno pasando por los despachos de La Moncloa con Felipe González y con el actual presidente del Gobierno

Foto: Jorge Moragas. (EFE)
Jorge Moragas. (EFE)

Jorge Moragas se va de La Moncloa. 24 horas después del descalabro del PP en su tierra, Cataluña, se hace público que el eterno fontanero de Rajoy tiene plaza dorada de embajador ante la ONU. Solicitada hace meses pero conocida horas después de la hecatombe. El escudero de Rajoy se va.

Su carrera dará un salto cualitativo. Comenzó su andadura profesional en el equipo de protocolo de La Moncloa con Felipe González en 1995 (tenía 30 años) y hoy, 22 años más tarde, deja Moncloa y cruza el charco para ser embajador ante la ONU con sede en Manhattan. Retiro (momentáneo) dorado. Fuentes del entorno de Moragas aseguran que la decisión la tomó conjuntamente con el presidente tras la formación del Ejecutivo hace ahora un año. Entonces, el político decidió plantearse un "cambio profesional importante" y regresar poco a poco a su carrera profesional diplomática. En su decisión, según las mismas fuentes, pesaron "razones personales y familiares de peso" que le han empujado a tomar "una decisión meditada y dialogada" con Rajoy. En ese momento se decidió que el anuncio se materializara después de las elecciones en Cataluña y fuera cual fuera su resultado.

Hombre de la zona alta de Barcelona, ejerció como jefe de gabinete del presidente de Gobierno, Mariano Rajoy. En muchos círculos se le consideraba un ministro sin cartera, aunque siempre supo estar en un discretísimo segundo plano. Eso no es óbice para poder asegurar su gran ascendencia sobre el aún más discreto Rajoy. Como muestra, un botón: fue quien decidió, tras las elecciones del 2011 que ganó el PP, que Rajoy apareciese lo menos posible hablando en público, según relatan fuentes del propio partido.

Abogado de formación, se especializó en Relaciones Internacionales, con 'stages' en Francia y Estados Unidos. En los gobiernos de José María Aznar, rozó ya el poder, al ser nombrado director del gabinete del Secretario General de la Presidencia. Casado con la diseñadora Paloma Tey, su intención de pequeño era ser escritor, pintor o astronauta. De hecho, la escritura la practicó a menudo, no solo en sus artículos en prensa, sino también en las anotaciones de sus numerosos viajes, mochila al hombro ("Fue uno de los primeros políticos en aparecer continuamente en público con una mochila en vez de con un maletín o una cartera", dice un dirigente del PP que le conoce hace años). Y ahora, por si fuera poco, pinta mucho en el Gobierno.

Jorge Moragas y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. (EFE)
Jorge Moragas y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. (EFE)

Durante la última década, Moragas ha sido el descanso de Rajoy. Quienes le conocen aseguran que es "muy metódico y ambicioso". Y también como "una buena persona, bastante razonable y muy tímido". En otras palabras: no es difícil sacarle los colores, porque se pone colorado enseguida. Y no es metáfora. "Le da muchas vueltas a las cosas antes de tomar una decisión y en eso coincide con Rajoy", apostilla uno de sus compañeros de partido.

Catalán de buena familia

También destacan que "tiene un carácter muy catalán, discreto. No le gustan los focos. Es la sombra de Rajoy y muchas veces, cuando las cámaras le enfocan junto al presidente, sale de cuadro discretamente. O sea, no busca cámara”. Una discreción perfectamente compatible con el hecho de que le guste vestir muy bien y de que goce de una cortesía exquisita, quizá deformación profesional de su formación diplomática.

Proveniente de buena familia, estudió en el Sagrado Corazón de Sarrià (su esposa, en el Abat Oliba) y luego Derecho en la Universidad de Barcelona y Diplomacia en la Escuela Diplomática de Madrid. Sus aficiones se pasean entre el deporte, el cine (es un cinéfilo reconocido) y los viajes. Pero en los últimos años ha tenido que abandonar dos de sus manías más recurrentes: correr por la carretera de les Aigües, con Barcelona a sus pies, un lugar donde cientos de barceloneses van a practicar deporte, y escaparse en ocasiones al Frankfurt Pedralbes, junto al edificio Nexus.

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