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Los murales de Sijena: la gran batalla entre Cataluña y Aragón podría ser inminente
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UNA OBRA MAESTRA DEL ROMÁNICO EUROPEO

Los murales de Sijena: la gran batalla entre Cataluña y Aragón podría ser inminente

Las pinturas que decoraban los arcos de la sala capitular del monasterio, hoy expuestas en Barcelona, son la mayor joya de Sijena y una obra fundamental del llamado 'arte de 1200'

Foto: Las pinturas murales del monasterio de Sijena, expuestas en el MNAC de Barcelona, este martes. (David Brunat)
Las pinturas murales del monasterio de Sijena, expuestas en el MNAC de Barcelona, este martes. (David Brunat)

La guerra política entre Cataluña y Aragón no termina con el retorno provisional al monasterio de Santa María de Sijena (Huesca) de las 43 piezas de arte que se conservaban en el Museo de Lleida. Más bien, ese traslado reaviva el conflicto en previsión de la última gran batalla: el litigio por las pinturas murales de la sala capitular del monasterio, un conjunto románico del año 1200 único en el mundo y que es hoy una de las joyas del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC). El abogado de Villanueva de Sijena, Jorge Español, reconoció a este diario que, si el juez ordena a la policía ir a por los murales, la reacción política y social en Cataluña "va a ser mucho más dura" que la vivida el lunes en Lleida. Por su parte, el museo catalán confirma que defenderá "hasta el final" la posesión de los murales y califica la reclamación judicial de "barbaridad" y "aberración".

El litigio de los murales es distinto al de los 97 bienes artísticos, que ya han retornado todos de forma cautelar a Sijena salvo tres piezas extraviadas misteriosamente. Este caso discurre en el Juzgado de Intrucción número 2 de Huesca (el de las piezas lo hace en el número 1) y es el más complejo por un motivo muy sencillo: los murales están tan deteriorados que el riesgo de dañarlos de manera irreversible es muy elevado si el traslado y posterior conservación en Sijena no cumple unos parámetros muy estrictos (y costosos) de conservación. Pero en Sijena dicen que la duda ofende, que la sala de exposición está acondicionada y que el MNAC no es nadie para dar lecciones de preservación de patrimonio a los técnicos de Aragón.

placeholder Los cuatro arcos representan escenas del Antiguo y Nuevo Testamento. (D.B.)
Los cuatro arcos representan escenas del Antiguo y Nuevo Testamento. (D.B.)

La novedad es que, en mitad de este tira y afloja, el conflicto podría desbloquearse por los mismos cauces que el del museo de Lleida. Es decir, repentinamente. El juzgado de Huesca reactivó la semana pasada el proceso de ejecución provisional de la sentencia que, igual que en Lleida, obliga a la Generalitat a devolver las pinturas murales al monasterio. En este caso, la sentencia data del 2 de noviembre de 2016 y Cataluña había hecho oídos sordos desde entonces. El propio MNAC se negó públicamente a acatarla en su día y presentó un recurso de oposición al juzgado que finalmente ha sido desestimado a inicios de diciembre.

Una "aberración"

Desde el MNAC insisten en que "no hay nada en firme" y que el proceso aún se puede demorar mucho, aunque suspiran ante la actitud mostrada por el ministro de Cultura y conseller en funciones, Íñigo Méndez de Vigo, respecto al conflicto. "Si las pinturas se van a Sijena se pierden, estamos convencidos. El riesgo de dañarlas es tan grande que nos parece una aberración hacer el traslado sin que haya una sentencia en firme por parte del Tribunal Supremo. ¿Y si se trasladan los murales a Sijena y el Supremo nos da la razón? Es imposible que las pinturas aguanten un segundo traslado", protestan desde el museo catalán.

El MNAC ha solicitado al juzgado número 2 de Huesca la celebración de una vista oral para presentar argumentos técnicos de sus peritos, a los que se suman voces de grandes expertos internacionales, entre ellos la mayor eminencia en conservación de pintura mural, la italiana Simona Sajeva. Todos desaconsejan cualquier movimiento. Por "sus características técnicas y los daños que sufrió a lo largo de la historia, presenta una fragilidad extrema y una gran sensibilidad ante cualquier cambio en su entorno (temperatura, humedad relativa, calidad del aire) o posible tensión, vibración y movimiento", argumentó en su día el museo.

Pero el Ayuntamiento de Villanueva de Sijena discrepa de esta visión alarmista con datos en la mano: asegura que dispone de documentación que confirma que algunos de los murales han viajado a Nueva York y Londres para distintas exposiciones sin que el MNAC se rasgase entonces las vestiduras. En 1970, varios fragmentos viajaron al Metropolitan Museum de Nueva York para una exposición titulada "El año 1200". Otro fragmento, el mejor conservado, se expuso en The Hayward Gallery en Londres años más tarde. Finalmente, varios plafones volvieron a Nueva York en 1997 para una nueva exhibición, según denunció en su día el alcalde Alfonso Salillas.

placeholder El alcalde de Villanueva de Sijena, Alfonso Salillas, en una imagen de archivo, en la sala acondicionada para exponer las obras. (EFE)
El alcalde de Villanueva de Sijena, Alfonso Salillas, en una imagen de archivo, en la sala acondicionada para exponer las obras. (EFE)

Víctima de la Guerra Civil

El monasterio de Sijena fue incendiado por un grupo de anarquistas en 1936, al poco de estallar la Guerra Civil. El fuego destruyó gran parte de estos murales además del propio monasterio, que permaneció sin techo hasta la década de los 90. Fue el oficial de Patrimonio de la República Josep Gudiol quien arrancó las maltrechas pinturas con la ayuda de tres albañiles y, enrolladas de forma precaria, las llevó a Barcelona y las restauró en su taller ubicado en la casa Amatller. En 1940 lo murales llegaron a su espacio actual en lo que entonces era el Museo de Arte de Barcelona.

En su apelación al juez, el MNAC concluye: "Todos los informes científicos entregados desaconsejan una operación de ésta magnitud, que supondría un perjuicio irreparable para unas pinturas del 1200 que fueron devastadas por el fuego durante la Guerra Civil y que se conservan en el Museu Nacional d’Art de Catalunya, el museo de referencia para el arte medieval en España, desde los años 40".

La sala donde descansan las pinturas vive la agitación política y social sumida en un profundo silencio. Solamente el vigilante de seguridad y algún visitante esporádico rompen la absoluta quietud del lugar. Se trata de la última sala de la ruta por el Románico del MNAC, que cuenta con la mejor colección mundial de pinturas de ese periodo histórico. La referencia del lugar, sin embargo, no son los murales de Sijena sino el ábside de la iglesia de San Clemente de Taüll, pero ese detalle no resta valor a los cuatro arcos con escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento que, originalmente, decoraban el palacio privado de la reina dentro del monasterio de Sijena.

placeholder Las pinturas murales fueron restauradas parcialmente por el oficial Josep Gudiol en su taller de Barcelona. (D.B.)
Las pinturas murales fueron restauradas parcialmente por el oficial Josep Gudiol en su taller de Barcelona. (D.B.)

"Los murales son únicos en España, tienen un estilo muy especial, más avanzado en el tiempo debido a su probable influencia inglesa. Si se destruyen en el traslado o por una mala conservación, perderíamos un testimonio clave para entender el último románico de pinturas de carácter civil, ya que los arcos se ubicaban en el palacio de la reina y no en la iglesia", sostienen desde el museo. En efecto, se trata del mayor exponente en España del llamado 'arte del 1200', un periodo de innovaciones artísticas que ejerció de puente entre el románico y el gótico. O, en palabras del museo, "las pinturas murales de la sala capitular de Sigena son una obra maestra del arte del 1200 y a su vez un ejemplo único y primordial del arte medieval hispánico".

El MNAC señala que las pinturas murales de la sala capitular son "un ejemplo único y primordial del arte medieval hispánico"

El Gobierno de Aragón ha gastado medio millón de euros en acondicionar la sala anexa al monasterio para recibir de vuelta, tras 81 años en Barcelona, a su mayor joya. La inversión más costosa ha sido una máquina de climatización inteligente para controlar la temperatura y humedad del recinto y evitar así la aparición de hongos y otros microorganismos que destruyan las pinturas. Sin embargo, los problemas para su regreso surgen ya de inicio en algo tan simple como el traslado. Cómo desmontar los arcos y luego cómo meter esas enormes pieza en un camión es el primer rompecabezas. Y todo, claro está, sin producir un solo rasguño o rotura en unos murales finos y quebradizos como papel de fumar.

placeholder Exterior del monasterio de Santa María de Sijena, en Huesca. (EFE)
Exterior del monasterio de Santa María de Sijena, en Huesca. (EFE)


Salvamento y expolio

El abogado de Sijena asegura que a nivel judicial este litigio es "incluso más evidente" en favor de Aragón que el caso del museo de Lleida, ya que los murales se ubican en Barcelona en concepto de depósito temporal, sin que el MNAC tenga ningún título de propiedad. El museo niega ese último punto y asegura que dispone de los títulos de compraventa y que estos son válidos. "Cuando el litigio salga de Aragón hacia el Supremo las cosas tienen que ser distintas. Este asunto está demasiado politizado. Desde el museo nos centramos exclusivamente en criterios científicos de conservación para rechazar la sentencia provisional. Eso es lo que siempre debe primar cuando hablamos de obras de arte tan delicadas", exclaman.

En su recién publicado libro 'Salvamento y expolio. Las pinturas murales del Monasterio de Sijena en el siglo XX', la historiadora Marisancho Manjón asegura que el traslado de las pinturas por parte de Gudiol "fue una operación de salvamento que luego se convirtió en expolio al no devolver estos frescos a Aragón". Tras una investigación documental de cuatro años, Manjón concluye que la permanencia de los murales en el MNAC es un abuso, ya que nunca gozó de la aprobación de las monjas sanjuanistas de Sijena.

Además, Manjón plantea que Cataluña se hizo con otros conjuntos murales del monasterio de manera fraudulenta en 1960, en especial un friso de pinturas profanas, datadas en el siglo XII y que fueron presentadas en 1961 como catalanas, procedentes de "un castillo arruinado cercano a Lérida". Actualmente se exponen en el MNAC en el área de gótico, indica la historiadora.

La guerra política entre Cataluña y Aragón no termina con el retorno provisional al monasterio de Santa María de Sijena (Huesca) de las 43 piezas de arte que se conservaban en el Museo de Lleida. Más bien, ese traslado reaviva el conflicto en previsión de la última gran batalla: el litigio por las pinturas murales de la sala capitular del monasterio, un conjunto románico del año 1200 único en el mundo y que es hoy una de las joyas del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC). El abogado de Villanueva de Sijena, Jorge Español, reconoció a este diario que, si el juez ordena a la policía ir a por los murales, la reacción política y social en Cataluña "va a ser mucho más dura" que la vivida el lunes en Lleida. Por su parte, el museo catalán confirma que defenderá "hasta el final" la posesión de los murales y califica la reclamación judicial de "barbaridad" y "aberración".

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