DEBATE A HORAS DE COMENZAR LA CAMPAÑA

El primer cara a cara Rovira-Arrimadas confirma una Cataluña tensa y dividida

Los polos se confirman a tres semanas del 21-D. La candidata de Cs insistió en erradicar el 'procés' de una vez por todas y la republicana abogó por "continuar el trabajo" empezado

Foto: Captura de un momento del programa de 'Salvados'.
Captura de un momento del programa de 'Salvados'.

Y llegó el primer debate electoral horas antes de que comience la campaña del 21-D. Inés Arrimadas —candidata de Ciudadanos a presidir la Generalitat— y Marta Rovira —secretaria general de ERC que ejerció como sustituta de Oriol Junqueras, de momento en prisión— confirmaron en su cara a cara de ‘Salvados’ la inmensa polarización en la que se encuentra enterrada Cataluña y que, con toda seguridad, seguirá al menos hasta la cita con las urnas en tres semanas. Como la gran mayoría de españoles pensaban tras la pregunta lanzada por Jordi Évole, no, las dos dirigentes no tienen nada más en común que ser abogadas y forofas del Barça.

Las dos primeras fuerzas políticas en Cataluña según todas encuestas se sentaron a la mesa, con mantel incluido, para hablar fundamentalmente del 'procés' y sus consecuencias. Para Arrimadas, las elecciones deben ser la gran oportunidad que permita “acabar con todo esto”, y para Rovira, todo lo contrario: los comicios deben servir para renovar la victoria independentista e implementar la república catalana. Porque la número dos de Junqueras afirmó sin dudar que Cataluña sí es hoy "una república proclamada" y aseguró que, si ganan, lo primero que harán es “dejar en libertad a los presos políticos”, ante el estupor de su rival, que interrumpía insistiendo “no son presos políticos”.

La falta de afinidad entre las candidatas fue evidente desde el primer momento. No solo al reconocer que nunca habían coincidido tomando un café en el Parlament durante estos dos años, sino porque los silencios incómodos en los primeros momentos de programa, cuando estaban a solas, atravesaron con seguridad los televisores de cada espectador. “Todo bien, sí. ¿Y tú?”.

Arrimadas insistió en la necesidad de acabar con el 'procés', mientras Rovira aseguró que la república catalana se proclamó. "No se llegó a implementar"

Los dos polos que existen en la comunidad autónoma quedaron sellados en este primer cara a cara. Chocaron una y otra vez las dos Cataluñas; la independentista y “la del 155”, como decía la dirigente republicana. Hubo momentos especialmente tensos, como cuando Rovira cuando insistió en que el partido naranja acudió a una manifestación en la que había “fascistas y grupos de extrema derecha”. Se refería a las históricas manifestaciones por la unidad de España del 8 y 29 de octubre, en las que multitudes de ciudadanos salieron a las calles de Barcelona. “Te retrata que insultes a un millón de personas. No se me ocurriría criminalizar a la gente que acude a las Diadas e incluso quema banderas”, respondió Arrimadas.

El “golpe a la democracia”, en palabras de la portavoz nacional de Ciudadanos, que hizo a los dirigentes del ahora ex Govern “saltarse el estatuto de autonomía, la Constitución, el reglamento del Parlament, el Consejo de Garantías de la Cámara y las leyes”, llegaba justo después con preguntas que la representante de ERC no pudo contestar. “Llevamos cinco años pidiendo un referéndum pactado”, insistía. “Las discrepancias políticas no se pueden resolver mediante cárceles y tribunales”, reiteró. “La unidad de España se impone sobre los derechos fundamentales”, concluyó, mientras Arrimadas disparaba su discurso: “Estoy de acuerdo en resolver las discrepancias políticamente, pero lo que no podéis hacer es saltaros las leyes, porque entonces sí, la Justicia actúa”.

En realidad, el debate nunca llegó. La dirigente de ERC siguió defendiendo cada paso dado por el ‘expresident’ Puigdemont y la centrista le repitió por enésima vez y sin grandes dificultades la retahíla de ilegalidades aprobadas en el Parlament. Los reproches en uno y otro sentido fueron constantes. Rovira condenó “la brutal violencia” llevada a cabo por la policía el 1-O y reprochó a la candidata naranja haber defendido la condecoración de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado en el Congreso por su actuación en Cataluña. Una condecoración, que insistió Arrimadas, “pretende defender a los policías que fueron expulsados como perros de sus hoteles”.

El momento más complicado para la secretaria general de los republicanos llegó cuando salieron a colación sus gravísimas declaraciones sobre que el Gobierno de Rajoy habría trasladado la amenaza de “violencia extrema” y “muertos en la calle” si había DUI. Afirmaciones desmentidas por los tres mediadores en el proceso, el lendakari Iñigo Urkullu, el cardenal Juan José Omella y el Defensor del Pueblo, Rafael Ribó, y que incluso dirigentes del PDeCAT tildaron de “exageradas”. Rovira no se retractó de las mismas, y además reconoció que “no aportará ninguna prueba” de las mismas, ciñéndose al ‘expresident’ Puigdemont como fuente mientras su rival insistió en tildarlo de “barbaridad intolerable”.

La tensión no acabó ahí. Hubo tiempo para el adoctrinamiento en las escuelas (matizado por Arrimadas y negado rotundamente por Rovira), la Hacienda catalana que sumó 60 millones de euros más en los Presupuestos de este ejercicio para asegurar “estructuras del Estado catalán”, en palabras de Arrimadas, y también para la huida de más de 2.000 empresas de la comunidad autónoma en los últimos dos meses. “Estáis empobreciendo Cataluña”, concluía la líder centrista catalana.

Rovira habló de “restituir las instituciones y la democracia” cuando pase el 21-D y atacó todas las veces que pudo al “bloque del 155”, incluyendo obviamente al PP de Albiol y al PSC de Iceta, que solo mencionó para acercarlo a la postura de Ciudadanos. Aun así, no pudo explicar nada del programa electoral de ERC, ya que todavía no lo han presentado, mientras su adversaria criticaba que “siguieran alargando el chicle infinito” del 'procés'. "No lo presentan porque no tienen nada que ofrecer". Sí adelantó la número dos de Junqueras que podría plantearse “dimitir” si los independentistas pierden la mayoría de votos y escaños en los próximos comicios.

Rovira no aportará pruebas tras afirmar que el Gobierno de Rajoy amenazó con "muertos en las calles". Arrimadas zanjó: "Barbaridad intolerable"

Ni siquiera tenían intereses compartidos al hablar de política de pactos. Arrimadas lanzó una vez más su oferta para todos los partidos unionistas, “sumar todo lo posible” mirando directamente a populares y socialistas catalanes, e incluso se dirigió directamente a los comunes representados por Xavier Domènech pidiéndoles la “abstención” para que haya “un Gobierno alternativo por fin”. Rovira fue mucho más reacia a tejer ningún tipo de complicidad: al PSC lo da por imposible en estos momentos, los comunes tampoco se aclaran, “no sabemos si se suman al grupo de los monárquicos”, y ni siquiera le dio el sí definitivo a la opción de Puigdemont.

Más de una hora de programa ante unas espectaculares vistas nocturnas de la Ciudad Condal que sirvieron para confirmar la ruptura política y social catalana, y también que las cifras nunca son buenas amigas de los políticos (apenas acertaron ante preguntas concretas sobre la tasa de paro o el número de refugiados acogidos en Cataluña). Ninguna de las dos políticas supo decir el número de mujeres asesinadas por violencia machista en la comunidad autónoma. Han sido ocho y todavía no ha terminado el año.

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