en la gran tasca

Imputados y abogados de Gürtel celebran el fin del juicio con un cocido a 24 euros

El exconsejero de Esperanza Aguirre, Alberto López Viejo; la administradora de empresas de la Gürtel, Isabel Jordán; y el exalcalde de Majadahonda Guillermo Ortega, entre otros acusados

Foto: El imputado López Viejo habla en presencia del abogado Marcos Molinero mientras otro de los procesados en Gurtel, Guillermo Ortega, se despide de uno de los letrados. (EC)
El imputado López Viejo habla en presencia del abogado Marcos Molinero mientras otro de los procesados en Gurtel, Guillermo Ortega, se despide de uno de los letrados. (EC)

Un grupo de acusados de la trama Gürtel y sus respectivos abogados volvieron a reunirse ayer alrededor de una mesa. Lo hacen de vez en cuando. Lo hicieron el pasado 17 de noviembre, justo después de que acabara la última sesión del juicio por la primera etapa de la red (1995-2005) en la Audiencia Nacional, y se encontraron de nuevo ayer mismo en un conocido restaurante del centro de Madrid.

El exconsejero de Esperanza Aguirre, Alberto López Viejo, la administradora y directiva de empresas Isabel Jordán y el que fuera alcalde de Majadahonda Guillermo Ortega compartieron mesa y mantel junto a otros abogados -como el de Luis Bárcenas, Joaquín Ruiz de Infante- y otros acusados que se han sentado en el banquillo durante estos últimos meses. La mayoría de ellos degustó un sabroso cocido, la especialidad de la casa, la Gran Tasca, situado en el número 161 de la madrileña calle de Santa Engracia.

En otros encuentros, que han tenido lugar en diferentes establecimientos, la asistencia de acusados y abogados ha sido más numerosa

El banquete comenzó a las 14.30 horas y se prolongó hasta casi las 18 horas. Tuvo lugar en un reservado de la planta de abajo del local, que fue ocupado en su totalidad por la docena de comensales que se sentaron en torno al mencionado cocido madrileño. El menú estaba en torno a los 19 euros, aunque los añadidos elevaron la factura a 24 euros por persona. A la salida, cada uno se fue por su lado en la fría tarde que golpeaba la ciudad.

En otros encuentros, que han tenido lugar en diferentes establecimientos, la asistencia de acusados y abogados ha sido más numerosa. En esta ocasión, sin embargo, ha habido menos congregados debido a la cercanía del puente de la Constitución y la Inmaculada, que algunos de los que frecuentaban estas citas han decidido tomarse incluso desde ayer mismo, como es el caso del mismo Luis Bárcenas, quien estos días se encuentra fuera de Madrid.

 El abogado de Rodríguez Pendás, Marcos Molinero, charla con la abogada de López Viejo tras el cocido en La Gran Tasca. (EC)
El abogado de Rodríguez Pendás, Marcos Molinero, charla con la abogada de López Viejo tras el cocido en La Gran Tasca. (EC)

El mismo grupo de letrados y acusados que se vienen reuniendo en estos encuentros lo hará nuevamente en unos días, aunque aún se desconoce el lugar y la fecha exacta en la que tendrá lugar la próxima cita.

Una vez finalizado el juicio por la primera época de la Gürtel, la Audiencia Nacional tardará unos meses en publicar la sentencia. Los citados imputados se enfrentan a penas que alcanzan hasta los 50 años de prisión en algunos casos por los delitos de malversación, cohecho, prevaricación o contra la Hacienda Pública, entre otros ilícitos.

El abogado de Luis Bárcenas, Joaquín Ruiz de Infante, habla con otro letrado en la entrada de la Gran Tasca en un receso del cocido. (EC)
El abogado de Luis Bárcenas, Joaquín Ruiz de Infante, habla con otro letrado en la entrada de la Gran Tasca en un receso del cocido. (EC)

No en vano la fiscal Concepción Sabadell definió a la trama como una red parasitaria que convivió en sintonía con cargos del Partido Popular durante años. Así se expresó la representante del Ministerio Público durante su informe final, que expuso durante tres días ante el tribunal y que sirvió para que la fiscal destacara los elevados costes que ha supuesto reparar el daño que provocaron los acusados, que atentaron contra el Estado de derecho.

Según siempre la versión de la Fiscalía, tanto las autoridades como los funcionarios públicos aceptaron sobornos y faltaron a sus deberes éticos y profesionales a un nivel tan elevado que crearon mecanismos viciados que se perpetuaron en el tiempo y al final sirvieron para generar un problema institucional que terminó agravando la desconfianza de los ciudadanos en los cargos políticos.

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