juicio por la presunta violación grupal

La víctima de 'La manada' regresa (obligada) a la ciudad a la que prometió no volver

La joven, que pidió sin éxito declarar por videoconferencia para no tener que regresar a Pamplona y sentir la cercanía de los cinco presuntos violadores, declara hoy tras comenzar a rehacer su vida

Foto: Participantes en la concentración de apoyo a la víctima de la supuesta agresión sexual múltiple en los Sanfermines de 2016, este lunes en Pamplona. (EC)
Participantes en la concentración de apoyo a la víctima de la supuesta agresión sexual múltiple en los Sanfermines de 2016, este lunes en Pamplona. (EC)

Se había jurado a sí misma no regresar a Pamplona, pero las circunstancias (el inicio del juicio por la presunta violación grupal durante la primera noche de los Sanfermines de 2016) la han obligado a realizar de nuevo el viaje de Madrid hasta la capital navarra. Intentó por todos los medios mantenerse fiel a su promesa de no volver a recorrer los 400 kilómetros que separan ambas ciudades, pero su pretensión de declarar por videoconferencia para no volver al 'lugar del horror' y tener que sentir la cercanía de los presuntos agresores fue rechazada por la Audiencia Provincial de Navarra. La presa de 'La manada' revivirá este martes la fatídica noche del 7 de julio de 2016 con su testimonio en el proceso judicial iniciado este lunes contra los imputados por estos hechos.

Ya no es la joven de 18 años que salió de Madrid con un amigo en dirección a Pamplona para disfrutar de unas fiestas que finalizaron abruptamente cuando cinco jóvenes sevillanos la violaron presuntamente en un portal de la calle Paulino Caballero. Ahora tiene 20 años y comienza a rehacer su vida tras un largo periodo en la cuneta. Es un recorrido para largo del que ya ha dado los primeros pasos con su vuelta a los estudios universitarios o sus 'quedadas' con amigas, aunque siempre bajo el paraguas protector de sus padres. Y ahora tiene que afrontar el camino de convencer al tribunal de que no fueron relaciones sexuales consentidas, como sostienen los acusados, sino una violación grupal en toda regla.

El tribunal se ha encargado de adoptar todas las medidas necesarias para evitar cualquier contacto con los cinco imputados y preservar su identidad

En este trayecto, la joven no volverá a cruzar la vista con los integrantes de 'La manada'. El tribunal se ha encargado de adoptar todas las medidas necesarias para evitar cualquier contacto. Llegarán a horas diferentes y siempre habrá una distancia física. Los cinco acusados seguirán su testimonio por videoconferencia desde otra sala. Además, la joven también estará aislada del exterior en aras de proteger su identidad. Accederá al Palacio de Justicia y lo abandonará preservándose en todo momento su anonimato. La joven entrará al edificio por la parte trasera, por el garaje, en un vehículo policial sin que sea perceptible desde la calle. Ya en el interior, accederá a la sala de vistas por unas escaleras internas para no verse expuesta en los pasillos.

"Se ha sido muy cauteloso y celoso a la hora de preservar su identidad", apuntan fuentes judiciales. La Audiencia ha prohibido la publicación de información relativa a la identidad de la denunciante o de datos que puedan facilitar su identificación de forma directa o indirecta, así como la obtención, divulgación o emisión de imágenes de ella o de sus familiares. Para ello, se ha impedido el acceso de cámaras fotográficas o de televisión al Palacio de Justicia. Incluso se han empapelado las ventanas de la sala para evitar cualquier 'tentación' desde la calle de cara a un juicio que se va a celebrar en su integridad a puerta cerrada. El juez ha atendido la petición de la propia joven (y de dos de los acusados) de impedir la presencia de público en la sala durante todo el proceso con vistas a proteger su “derecho fundamental a la intimidad” y para salvaguardarla (y a los cinco imputados) de una “indeseada e indeseable exposición pública aireando aspectos relativos a su intimidad corporal y vida sexual” que pertenecen a la esfera personal.

Todas estas medidas, inauditas hasta la fecha en la Justicia navarra ante un acoso de agresión sexual, han convertido los juzgados de Pamplona en un búnker en el que también habrá un 'apagón informativo' gracias a la promesa no escrita que parecen haber suscrito las diferentes partes para no revelar nada de lo que acontezca en la sala.

La joven se enfrentará a unas tres horas de declaración, según las previsiones judiciales

Serán unas tres horas de declaración, según las previsiones judiciales. La joven deberá someterse a las preguntas de siete posibles frentes: el fiscal, su abogado, las dos acusaciones particulares (Gobierno de Navarra y Ayuntamiento de Pamplona) y los tres letrados de la defensa. Las penas solicitadas oscilan entre los 25 años y nueve meses de cárcel (la petición más elevada, correspondiente al Gobierno de Navarra) y los 22 años y 10 meses que reclama la Fiscalía, mientras que las defensas piden la absolución de los acusados al tratarse de unas relaciones sexuales consentidas.

La joven, cuya "valentía" por denunciar los hechos ha sido alabada por colectivos feministas en los prolegómenos del inicio del juicio con una concentración en su apoyo, incidirá en la crudeza de una agresión sexual múltiple a la que la Fiscalía ya puso imágenes en su escrito de acusación, en el que hizo un duro y pormenorizado relato de la violación, que incluye felaciones, penetraciones anales y vaginales, eyaculaciones o besos negros entre una larga lista de abusos. Los acusados, según expuso, se valieron de su "superioridad física y de la imposibilidad” de la joven “de ejercer la más mínima resistencia ante el temor a sufrir un daño aún mayor, ni huir del lugar” para, de “común acuerdo y con ánimo libidinoso", obligarla a realizar "diferentes actos sexuales con cada uno de ellos", los cuales fueron además grabados y fotografiados con los teléfonos móviles de dos de los imputados.

El Palacio de Justicia se encuentra a poco más de un kilómetro de ese banco de la céntrica plaza del Castillo que sobre las 2:50 del 7 de julio asistió al inicio de una conversación entre la joven y uno de los acusados, José Angel Prenda, que derivó en la presunta violación grupal apenas 40 minutos después. A las 3:27, los cinco integrantes de 'La manada' abandonaban el portal de la calle Paulino Caballero dejando a la joven en su interior y tras haberle robado previamente el móvil (uno de los acusados ha reconocido en la primera sesión del juicio que sustrajo el teléfono a la joven tras haber consumado la presunta violación grupal, aunque lo califica de hurto sin violencia).

La joven, tras abandonar el portal, se dirigió a un banco de la avenida Roncesvalles, donde “se sentó llorando desconsolada y en posición fetal, siendo auxiliada instantes después por una pareja de ciudadanos que transitaba por el lugar” y que “se acercaron a ella al ver su estado”, dando aviso al 112. Estas dos personas declararán hoy como testigos en la segunda sesión del juicio una vez la denunciante concluya su testimonio.

La víctima de 'La manada' regresa (obligada) a la ciudad a la que prometió no volver

Los móviles de los acusados llevan hablando 16 meses, el tiempo que ha transcurrido desde la detención de sus dueños hasta el inicio del juicio. De hecho, la "extrema gravedad" de su contenido ha sustentado la decisión de la Audiencia de Navarra de rechazar las diferentes solicitudes de los acusados para lograr la libertad provisional. Igualmente, el juez se ha negado a atender su excarcelación provisional bajo fianza ante "el riesgo de fuga y de reiteración delictiva".

Agustín Martínez sale este lunes de la Audiencia de Navarra al término de la primera sesión del juicio.
Agustín Martínez sale este lunes de la Audiencia de Navarra al término de la primera sesión del juicio.

Las defensas ponen en duda el testimonio de la joven desde el mismo momento en que conoció a 'La manada' en el banco de la plaza del Castillo. Agustín Martínez Becerra, abogado de Prenda y otros dos imputados, sostiene en su escrito que la joven, que se había quedado sola porque tenía "ganas de continuar con la fiesta", ya que su amigo se había ido a dormir al coche, incitó a los acusados a mantener relaciones sexuales en grupo al asegurarles que "podía con los cinco". Asimismo, sostiene que en los vídeos grabados por dos de los miembros de 'La manada' mientras llevaban a cabo la supuesta violación grupal puede "verse" que "no existe ningún tipo de gesto [en el rostro de la joven] del que pueda desprenderse, ya no solo resistencia o defensa alguna, sino que no puede observarse ningún gesto de dolor, sufrimiento o el más mínimo malestar". Incluso sostiene que en el estudio "pormenorizado" que dos agentes de la Policía Foral llevan a cabo de los archivos e imágenes extraídos de los móviles de los acusados se observan "determinados audios en los cuales se refieren jadeos y gemidos de mujer".

Los relatos se confrontarán en un proceso judicial que se prolongará durante 10 sesiones y en el que están llamadas a declarar medio centenar de personas, entre testigos, policías, peritos y forenses. Ahora, casi 500 días después de la supuesta violación grupal, esta joven regresará hoy por un día a una ciudad a la que había prometido no volver.

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