Domènech e Iceta pugnarán por atraer al independentismo
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análisis de las perspectvas electorales para el 21-D

Domènech e Iceta pugnarán por atraer al independentismo

Catalunya en Comú-Podem y el PSC se presentan como las únicas candidaturas que pueden romper los dos bloques y se prevé remota la opción de una mayoría constitucionalista

placeholder Foto: El cabeza de lista de Catalunya en Comú-Podem (CatComú-Podem), Xavier Domènech.EFE Alejandro García
El cabeza de lista de Catalunya en Comú-Podem (CatComú-Podem), Xavier Domènech.EFE Alejandro García

O los independentistas llegan a los 68 escaños de la mayoría absoluta o es preciso que algún partido salga de su carril para intentar romper los dos bloques políticos en Cataluña tras las elecciones del 21 de diciembre y salir de una posible larga etapa de incertidumbre. Y las candidaturas que encabezan Xavier Domènech y Miquel Iceta son las únicas que pueden hacerlo y, de hecho, aspiran a romper ese empate infinito, ese aislamiento entre las dos orillas, para que las líneas paralelas dejen de serlo, aunque sea a costa de asumir los riesgos que comportaría.

Fuentes de Catalunya en Comú-Podem (CatComú-Podem) y del PSC aseguran que en los últimos días reciben visibles y reiteradas "llamadas de socorro" desde el soberanismo para que les ayuden a salir del bucle, a ser posible dignamente. Piden desde el soberanismo un cabo para salir del pozo en el que están metidos, aseguran.

placeholder Xavier Domenech junto a Pablo Iglesias. EFE
Xavier Domenech junto a Pablo Iglesias. EFE

Por eso ambas candidaturas harán esfuerzos en campaña por dirigirse a ese electorado y, además, contemplan diferentes posibilidades de acuerdos tras el 21-D. Más aún después de que no haya finalmente ninguna candidatura de nacionalismo moderado o de exindependentistas separados del "procés" como la que hubiera podido liderar Santi Vila.

A priori y a falta de que se cierren todas las candidaturas, comparecen por un lado ERC, PDeCAT y las CUP en el bloque que lideró y materializó el proceso independentista que acabó con la declaración unilateral y la fantasmagórica y efímera República Catalana. Sumaban 72 escaños, con distintos nombres, cuatro más de la mayoría absoluta y aspiran a seguir por encima de los 68. La diferencia es que ahora, por primera vez, ERC tendrá con seguridad la hegemonía política en Cataluña como partido más votado, como constatación de que el eje político en esta comunidad se ha movido hacia la izquierda y hacia el soberanismo. Y permanecen dudas como si mantendrán la aspiración de independencia o si las CUP apoyarían una investidura de Oriol Junqueras, líder de ERC y posible primer aspirante a presidir un Gobierno autonómico estando sometido a un proceso que puede llevarle a cumplir pena de cárcel en un futuro próximo.

Foto: Anna Gabriel y Carles Puigdemont. (REUTERS)

El Gobierno sostiene en voz baja que si en la investidura del nuevo presidente autonómico se mantiene el propósito de promover la independencia de forma unilateral habrá una nueva petición en el Senado para seguir aplicando el artículo 155 de la Constitución. Ese es el plan B de Mariano Rajoy.

En todo el cálculo de opciones y expectativas hay que tener en cuenta un posible hundimiento del PDeCAT que auguran las encuestas y una disputa interna incipiente, con Carles Puigdemont en Bruselas.

El plan A de La Moncloa es el de evitar la victoria del independentismo y, además, intentar que gane lo que podría llamarse el "bloque del 155" o "bloque constitucionalista" o "bloque unionista", según las preferencias de cada uno y la connotación que se quiere dar a cada término. En ese bloque se sitúan claramente Ciudadanos, PSC y PP. Hasta ahora estos tres partidos sumaban 52 escaños, a 16 de la mayoría absoluta, y más allá de los deseos y las ilusiones los tres admiten en privado que es casi imposible llegar a esa cifra, que supondría un vuelco político espectacular que zanjaría por mucho tiempo cualquier aspiración independentista. Ese sueño del constitucionalismo terminaría, previsiblemente, con Inés Arrimadas como presidenta de la Generalitat, pero para eso tendrían que dar un salto electoral difícil de atisbar en este momento. De hecho, las encuestas y estudios del PP le mantienen en sus mismos 11 escaños.

placeholder Puigdemont, Junqueras y Arrimadas en el disuelto Parlament de Cataluña. (EFE)
Puigdemont, Junqueras y Arrimadas en el disuelto Parlament de Cataluña. (EFE)

Fuentes de los tres partidos (Ciudadanos, PSC y PP) admiten que su objetivo más realista es lograr que no haya una mayoría absoluta independentista, pero a partir de ahí se inicia una situación muy inestable y difícil de cuadrar, en el que alguno debe salir de su carril. Ni Ciudadanos, ni PP parece posible que puedan pactar con ningún partido que no sea el PSC. No parece que puedan lograr una investidura ni con los comunes, ni con el PDeCAT, ni ERC, luego en ese supuesto ambas formaciones no servirían para sumar.

¿Cómo se rompen los bloques?

Quedan claramente situados entre los dos bloques los comunes de Domènech y, en menor medida, los socialistas. Con toda seguridad, los socios de Pablo Iglesias en Cataluña sumarán escaños suficientes con PDeCAT y con ERC para alcanzar la mayoría de una investidura. También el PSC lo podría hacer ariméticamente, pero con notables contraindicaciones políticas para los socialistas fuera de Cataluña.

Supondría que la candidatura que lidera Oriol Junqueras renuncia a la independencia unilateral, y los de Pablo Iglesias tendrían que poner en valor fuera de Cataluña el haber sacado a los soberanistas de su carril por encima del coste político de apoyar a quienes probablemente acaben condenados e inhabilitados en breve. Se ve obstaculizado por la mala relación entre ERC y Podemos como consecuencia del proceso soberanista.

Foto: La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, conversa con el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, durante la sesión de control al Ejecutivo. (EFE)

Queda la opción de un acuerdo entre Domènech e Iceta, apoyados por ERC, porque sólo con el PDeCAT es casi imposible que lleguen a los 68 escaños necesarios para la investidura. Esa combinación que ahora se ve remota llevaría aparejado un terremoto político en España, porque supondría acercar a socialistas y Podemos en Cataluña. Y afectaría a Pedro Sánchez.

Ocurriría precisamente después de que se pueda producir un movimiento inverso si se materializa la ruptura entre Ada Colau con el PSC en el Ayuntamiento de Barcelona, en favor de acuerdos aunque sea puntuales entre los comunes y el partido de Xavier Trias. Por cierto, que ese giro se produciría días después de que el portavoz del PDeCAT en el ayuntamiento haya admitido su vinculación con paraísos fiscales y Podemos habría pactado con él en Cataluña.

¿Qué propuestas hay para salir del bucle?

Es sabido que Domènech defiende la opción del referéndum pactado, pese a sus problemas constitucionales. Debería convencer a los independentistas de esa opción y, en paralelo, abordar la difícil tarea de convencer a PP, PSOE y Ciudadanos de que esa opción es viable.

placeholder El primer secretario del PSC, Miquel Iceta. (EFE)
El primer secretario del PSC, Miquel Iceta. (EFE)

El PSC defendió en algún momento esa opción de consulta pactada, pero hace mucho que convino con el PSOE que es imposible en el actual marco legal y después de que el Tribunal Constitucional lo haya dejado claro en una decena de sentencias.

El partido de Iceta asegura que su oferta básica para romper la dualidad de bloques es la de la reforma constitucional, a través de la comisión del Congreso que se constituirá el miércoles. En esa comisión, los socialistas han hecho incluir como uno de los temas a tratar el análisis de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut de Cataluña y su idea es intentar buscar la manera de recuperar por otras vías legales algunos de los puntos anulados en aquella resolución.

En ese panorama, no es descartable un periodo de meses hasta que pueda lograrse una investidura. En ese tiempo estaría en vigor el 155 y avanzarían los procesos penales.

El procedimiento es similar en plazos al de la investidura del presidente del Gobierno y sólo empieza a correr el tiempo si hay antes una investidura fallida. El Estatut asegura que "si una vez transcurridos dos meses desde la primera votación de investidura, ningún candidato o candidata es elegido, el Parlamento queda disuelto automáticamente y el Presidente o Presidenta de la Generalitat en funciones convoca elecciones de forma inmediata, que deben tener lugar entre cuarenta y sesenta días después de la convocatoria".

También hay una primera vuelta con mayoría absoluta y luego otra por mayoría simple, es decir, con posibles abstenciones. Y casi seguro un largo periodo en busca de acuerdos.

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