desafío independentista

Paco Frutos, de la clandestinidad comunista a líder de la izquierda no independentista

Frutos lleva 10 años escribiendo y divulgando artículos críticos con el independentismo. Pero ha sido su discurso en la marcha por la unidad lo que ha enfurecido a la izquierda

Foto: Paco Frutos, en la manifestación por la unidad de España (EFE)
Paco Frutos, en la manifestación por la unidad de España (EFE)

Hizo falta una declaración unilateral de independencia en Cataluña para volver a sacar a la calle a Francisco Frutos ocho años después de dejar la vida política. Quien fue secretario general del Partido Comunista de España (PCE) durante una década salió ante miles de personas en Barcelona para pronunciar unas palabras que le han valido serias críticas desde la izquierda española. "Yo soy un 'botifler', soy un traidor a las mentiras (...). Yo soy un 'botifler' contra el racismo que estáis creando, el racismo identitario". Un 'botifler', un 'felipista' de nueva etapa, un traidor a la causa independentista.

Aunque aún reivindica la izquierda —"A la gente bien intencionada que utiliza eso de 'ni de derechas ni de izquierdas' le debo decir que está en un profundo error", dijo en una entrevista a 'Crónica Popular' hace algunos años—, desde ella han llegado muchas críticas por su presencia en la manifestación convocada por Societat Civil Catalana (SCC), donde compartía escenario con, entre muchos otros, el líder del PP catalán, Xavier García Albiol, una figura extremadamente alejada de quien dice seguir defendiendo el marxismo.

Frutos quiso nacer durante la última etapa de la guerra civil. Lo hizo en el campo barcelonés, en el seno de una familia campesina de Calella. Y al campo dedicó los primeros 25 años de su vida para después dar el salto del campesino al obrero de la metalurgia. Fue entonces cuando arrancó su carrera política, en el Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC), donde ingresó gracias a la clandestinidad de un dirigente de la formación, cuyo nexo surgió en la mili.

Precisamente esa misma clandestinidad disfrutó el propio Frutos en las reuniones a las que acudía en los castillos franceses confiscados a sus dueños por colaboracionismo con la Alemania nazi, tal y como él mismo explicó en una entrevista a 'Público'. Como representante de Comisiones Obreras en la recién creada Asamblea de Catalunya, el ex secretario general del PCE llegó a la cárcel de la Modelo tras una redada de la Policía de Franco.

Llibertat, amnistia y estatut d'autonomia. El lema que defendía la Asamblea en tiempos del exilio del entonces 'president' de la Generalitat, Josep Tarradellas, fue el mismo que se adjudicó la primera gran manifestación de la transición por el estatuto catalán. Tras su periplo como diputado en el Parlament y en el Congreso de los Diputados, asumió el liderazgo de Izquierda Unida, en sustitución de un enfermo Julio Anguita, de cara a las elecciones generales de 2000.

Fue entonces cuando llevó a IU a sumarse con el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en un pacto para favorecer la (hipotética) investidura de Joaquín Almunia, en un intento por expulsar de las instituciones al Partido Popular con una izquierda unida. El remedio fue peor que la enfermedad: "Fueron una derrota sin paliativos", reconoció, después de que la coalición perdiera la mitad de sus votantes y más de una decena de diputados.

Dejó la secretaría general del PCE, para la que había sido nombrado durante el XV congreso, en 1998, once años después. Y lo hizo por cansancio, porque no se veía capaz de continuar con un Partido Comunista que ya le exigía demasiado.

Una década contra el nacionalismo

Desde su salida de la vida política no ha alzado la voz, pero tampoco ha estado callado. Siguiendo con ojo crítico desde la esquina del sofá, Frutos ha dedicado los últimos diez años de su vida a plasmar su lucha contra el nacionalismo en su propio blog. Pero no es nueva esta pelea. En tiempos de la Asamblea de Catalunya veía como "cada brutalidad del régimen despertaba un movimiento de solidaridad" y recuerda, con nostalia, esa solidaridad "sin las fiebres identitarias que hay ahora".

Desde 2009 ha sido considerablemente activo en su página web, y los últimos dos meses los ha dedicado prácticamente a publicar artículos y divulgar textos de terceros criticando no solo el 'procés' soberanista, sino la "ambigua" postura de la izquierda con respecto a sus orígenes. Sin embargo, no han sido las palabras de los últimos diez años las que han enfurecido a la izquierda, lo han hecho las que pronunció en la marcha por la unidad de España en Barcelona.

"Esa izquierda que le baila el agua a los nacionalistas", criticaba. Hasta el propio PCE saltó para desmarcarse de esas palabras. "El PCE no está presente en la manifestación de Societat Civil. Paco Frutos no nos representa. Desde el Comité Federal reprobamos su actitud".

Pero él mismo también se ha salido del carro del PCE. "Es que yo no hablo en nombre del PCE, porque a mí me parece que actualmente la dirección del PCE es un grupúsculo sin ninguna entidad política que en estos momentos está únicamente (...) defendiendo el 'que no me toquen lo que tengo, que es poquito'". La izquierda, sostiene, ha desaparecido y va a remolque de los independentistas. Sus palabras, en presencia de la plana mayor del conservadurismo español, no han hecho más que levantar la ira de la izquierda. Otros, por otro lado, han decidido aplaudir su postura, señalando de izquierda intolerante a quien decidía calificarlo de fascista.

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