CUENTA ATRÁS DEL 155

El Gobierno prepara relevos en los Mossos y la intervención de telecomunicaciones

El Ejecutivo y el PSOE se hacen a la idea de que Puigdemont declarará la independencia de Cataluña y preparan unidos todos los escenarios posibles para tomar el control de inmediato

Foto: Mariano Rajoy, minutos antes del comienzo de la sesión de control al Gobierno en el Congreso de este 25 de octubre. (Reuters)
Mariano Rajoy, minutos antes del comienzo de la sesión de control al Gobierno en el Congreso de este 25 de octubre. (Reuters)

Las noticias de la Generalitat en las últimas horas han venido a confirmar en el Gobierno y en el PSOE (y en el PSC) la teoría de que Carles Puigdemont no quiere o no puede dar marcha atrás en su apuesta por proclamar la independencia. Despreciada por el presidente autonómico la invitación a acudir al Senado hoy o mañana, a la comisión o al pleno, el Ejecutivo de Mariano Rajoy se centra en despachar el trámite de la autorización del artículo 155 de la Constitución para aplicar a partir del sábado las primeras medidas prácticas de la intervención de competencias. La comunicación con la dirección de Pedro Sánchez, mientras, sigue y se ha intensificado en las últimas horas, prueba de que las diferencias exhibidas a cuenta del supuesto de convocatoria electoral ordinaria eran más un mensaje para sus respectivas clientelas electorales y una respuesta a las tensiones internas de cada partido.

Además de las destituciones de todos los miembros del Gabinete secesionista, los primeros pasos del Gobierno irán dirigidos al relevo previsto de los principales mandos de la policía catalana (Josep Lluís Trapero para empezar), a la gestión de impuestos y presupuestos, y a las telecomunicaciones de la Generalitat.

Además del cambio del actual 'major' de los Mossos por otro alto cargo del cuerpo más profesional y ajeno al servicio de la causa separatista, fuentes gubernamentales tienen preparados los relevos de otros tres responsables de la policía autonómica claves para su control.

[Consulte aquí en PDF las medidas del 155 aprobadas por el Ejecutivo]

En los primeros 'decretos' de intervención también se incluirá la toma del Centro de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información de la Generalitat, órgano que centraliza los servicios informáticos de la Administración autonómica, incluida la policía. El CTTI es una pieza fundamental en la planificación del 'golpe' separatista y está en el punto de mira como tal de la Guardia Civil desde los preparativos del 1-O.

El 'major' de los Mossos, Josep Lluís Trapero, el pasado 16 de octubre, saliendo de la Audiencia. (EFE)
El 'major' de los Mossos, Josep Lluís Trapero, el pasado 16 de octubre, saliendo de la Audiencia. (EFE)


El rechazo de Puigdemont a ir al Senado ha simplificado los plazos para los trámites de la autorización de las medidas del artículo 155 de la Constitución. Hoy jueves se reunirá la ponencia y la comisión para elaborar el dictamen que votará el viernes el pleno de la Cámara. La Generalitat tiene de plazo hasta las 10 de la mañana para presentar alegaciones. Por la tarde será la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, quien defienda en la comisión conjunta de las comisiones General de las Comunidades Autónomas y Constitucional la petición del Gobierno de intervenir las competencias del Govern.

El CTTI es una pieza fundamental en la planificación del 'golpe' separatista y está en el punto de mira de la Guardia Civil desde los preparativos del 1-O

En principio, Mariano Rajoy intervendrá en el pleno del viernes como representante del Gobierno. Como Puigdemont tampoco ha querido ir ese día al Senado y planea proclamar su república catalana ese mismo día, el debate podría terminar a primera hora de la tarde y con una votación abrumadora a favor de aplicar el 155: cuatro quintas partes de la Cámara darán el sí. El Consejo de Ministros se reunirá a continuación, esa misma tarde o el sábado, para aprobar las medidas concretas de intervención para que entren en vigor inmediatamente.

A partir del no al Senado

Igual que La Moncloa ya se prepara para una toma del control lo más inmediata posible, los socialistas ya asumen que las ventanas al diálogo se han cerrado casi por completo y Puigdemont encarrila Cataluña hacia la DUI y hacia la resistencia frente al 155. El pesimismo era total y abrumador tanto en Ferraz como en la sede del PSC, en la calle de Nicaragua de Barcelona, y comenzó a tomar mucho más cuerpo a partir de la confirmación de Carme Forcadell, la presidenta del Parlament, de que el jefe del Govern no viajaría a Madrid para explicarse en el Senado. "Cierra la última puerta al diálogo", lamentó la portavoz del PSC en el Parlament, Eva Granados.

Los contactos entre Rajoy y Sánchez y entre sus negociadores, Ayllón y Calvo, han seguido en las últimas horas ante la expectativa de la DUI

Las señales de alarma crecieron con el paso de las horas, como las declaraciones a la agencia americana Associated Press del vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, en las que afirmaba que el Gobierno no daba "otra opción" al Ejecutivo catalán que avanzar hacia la independencia. También se recibió como otra prueba prácticamente definitiva la última publicación de Instagram del 'president'. "No perderemos el tiempo con aquellos que ya han decidido arrasar el autogobierno de Cataluña. ¡Seguimos! #CatalanRepublic", escribió.

No perdrem el temps amb aquells que ja han decidit arrasar l'autogovern de Catalunya. Seguim! #CatalanRepublic

Una publicación compartida de Carles Puigdemont (@carlespuigdemont) el

La percepción total de que Puigdemont camina determinado hacia la proclamación de la república catalana sirvió para enterrar las diferencias de las horas previas entre Gobierno y PSOE y para intensificar los contactos. Según aseguraban fuentes de Ferraz, fluyeron las llamadas entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez y entre los dos negociadores del guion del 155, el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón, y la exministra Carmen Calvo. "Estamos estudiando todos los escenarios posibles y preparándonos para cada uno de ellos", señalaban desde la cúpula socialista. Y es que no se sabe aún si habrá DUI y convocatoria de elecciones constituyentes, DUI a secas, si se hará dentro o fuera del Parlament, si será taxativa o simbólica...

El Gobierno prepara relevos en los Mossos y la intervención de telecomunicaciones

A su vez, las conversaciones tampoco cesaban entre Ferraz y Nicaragua, y en particular entre Pedro Sánchez y Miquel Iceta. Barcelona confirmaba así a la dirección federal los "peores presagios", sin descartar no obstante un viraje de última hora, dadas las turbulencias que anidan en el independentismo y la velocidad con la que cambian las decisiones. Por eso fuentes próximas a los dos máximos dirigentes insistían en que seguirían luchando hasta "el último segundo" para propiciar la convocatoria de elecciones ordinarias y el aparcamiento definitivo de la DUI, opción que se apreciaba como casi un imposible al final del miércoles. Hasta los diputados del PDeCAT en el Congreso apuntaban que la proclamación de la secesión era la vía más probable, informa Fernando Garea.

Halcones y palomas

En las dos direcciones socialistas se lamentaba que el 'president' hubiera "despreciado" la última plataforma de aterrizaje y la que precisamente había visualizado las discrepancias —más de tono y de cara a la galería que reales— con el Gobierno. Mientras que La Moncloa y el PP insistían en que no bastaría con un llamamiento a las urnas ajustado a la legislación vigente, PSOE y PSC advertían de que para ellos esa era una condición suficiente para desactivar el 155. Pero el pacto de los dos grandes partidos no se había resquebrajado en ningún momento. Desde el Ejecutivo señalaban que "todo" estaba "en orden" con el PSOE, y la cúpula de Sánchez restaba hierro a las diferencias. "¿Estamos a las puertas de la crisis más grande que ha vivido jamás la democracia y vamos a hacer nosotros el loco? —se preguntaban desde Ferraz ya cegadas todas las esperanzas de una marcha atrás del Govern—. El Gobierno tenía que hablar para sus halcones, igual que nosotros con el PSC". En la gestión del 155, por tanto, era importante tanto para Rajoy como para Sánchez satisfacer a los distintos sectores de sus respectivas formaciones y disipar en lo posible las tensiones internas.

El Gobierno no ha comentado aún los detalles de los 'decretos' de intervención con el PSOE, y este entiende que son una cuestión del Ejecutivo

Que la comunicación entre los dos grandes partidos siga siendo igual de constante y que la maquinaria ya esté engrasada para la aplicación del 155 a partir de la aprobación, mañana, por el pleno del Senado, no quiere decir que el PSOE esté al corriente de los pormenores de los 'decretos' de intervención. Desde el entorno más cercano a Sánchez se insiste en que estos son una decisión puramente ejecutiva y por eso no hay un conocimiento de los detalles. Calvo sí trasladó a Ayllón que su partido no quería el nombramiento de un Govern que reemplazase al Gabinete destituido de Puigdemont, y que el control de las 'conselleries' se debía asumir desde los respectivos ministerios. Pero la dirección entiende que La Moncloa no tiene por qué pactar con ellos el nombramiento del 'ministro para Cataluña' o la figura por la que finalmente se opte, aunque no descarta que "por cortesía" el Gobierno le adelante el organigrama.

El Gobierno prepara relevos en los Mossos y la intervención de telecomunicaciones

Desde la cúpula socialista se remarca que aunque el partido se ha embarcado en la delicadísima operación del 155 por "responsabilidad" y por la "defensa del Estado social de derecho y el orden constitucional", seguirá ejerciendo su labor de oposición y vigilará al Gobierno en la intervención de Cataluña.

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También los socialistas pretenden marcar cierto perfil durante la tramitación de las medidas extraordinarias en el Senado. Así, presentarán algunas enmiendas al texto salido del Consejo de Ministros del pasado sábado, aunque previsiblemente no alterarán el corazón del documento, construido por Ayllón y Calvo. No se pedirán acortar los plazos, por ejemplo, porque se entiende que en ese horizonte máximo que el Gobierno ha planteado para convocar elecciones cabe la opción de que los comicios se adelanten a enero, como quieren PSOE y PSC. En cualquier caso, los grupos que quieran modificar las medidas del Ejecutivo para aplicar el 155 solo podrán hacerlo a partir de las alegaciones que presente la Generalitat antes de las 10 de la mañana de este jueves —si las hay— o mediante enmiendas 'in voce', presentadas sobre la marcha en la ponencia. Y si no consiguen que se introduzcan esos cambios planteados, deberán transformarlos en votos particulares para el pleno de mañana viernes.

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