creada por la cup en 2015

La Asamblea de Cargos Electos, el plan B por si se suspende el Parlament

Los independentistas tienen todo previsto, también la alternativa que se activará si el 155 pretende disolver la Cámara catalana, con la que intentaría proclamar su república

Foto: El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (c), tras su discurso ante el pleno del Parlament el pasado 10 de octubre. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (c), tras su discurso ante el pleno del Parlament el pasado 10 de octubre. (EFE)

Entre los partidos soberanistas, ha habido multitud de encuentros en las últimas semanas. A ellos, también han asistido representantes de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, lo que desluce en cierto modo la representatividad, ya que estas dos organizaciones no se han presentado a elecciones y, por tanto, no deberían tener, objetivamente, el peso que tienen en las decisiones de la Generalitat. Pero están en los centros de decisión, son escuchadas y, muchas veces, llevan la voz cantante.

En esas reuniones, quedó meridianamente claro que es necesario contar con un plan B para el caso de que hubiese situaciones extremas. “Si hay detenciones o inhabilitaciones, ya está preparado el mecanismo para constituir oficialmente la Asamblea de Cargos Electos de Cataluña, la Aecat. Será como un juego, y además está todo muy bien hecho: Madrid envía a unos tecnócratas a dirigir Cataluña, pero aquí respondemos con un órgano de gente elegida por el pueblo. Por tanto, tendremos mucha más legitimidad. El juego es muy visual y todos lo entenderán”, especifica una alta fuente independentista.

La decisión de proceder con este plan B tiene el visto bueno de Junts pel Sí (JxS), la CUP, la ANC, Òmnium y la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI). La Aecat es una especie de Parlamento paralelo donde tendrían cabida los diputados autonómicos, concejales, alcaldes, diputados estatales, senadores y eurodiputados. Eso sí, todos ellos independentistas. “Es el único plan B y el que tendría una completa legitimidad para el caso de que la autonomía sea intervenida. Además, internacionalmente se vería con buenos ojos”, subraya la fuente consultada.

La Aecat fue creada en un documento de la CUP en el año 2015, aunque no figura ni siquiera en su hoja de ruta ni en su programa electoral. Sin embargo, sí ha sido un organismo que luego adoptó la ANC para incorporar a su propia hoja de ruta, aprobada en mayo de este año. Y ese será el instrumento final también si el Parlamento no puede proclamar la independencia: se activa la Aecat y se dará por proclamada como si fuese la cámara legislativa catalana. La última versión de la hoja de ruta de la ANC detalla que si hay inhabilitaciones de cualquier cargo del Govern o del Parlament, “la Aecat asumirá la máxima representación legítima, soberana e institucional de Cataluña para completar el proceso de independencia”.

Falta encontrar el momento

Además, “en función de los escenarios planteados, la proclamación efectiva de la independencia mediante el establecimiento de la república catalana puede ser consecuencia de una mayoría a favor del sí en el referéndum o bien desde el poder legítimo de Cataluña, representado por el Parlament o por la Aecat, según el escenario”, dice. Ese es el plan B que manejan los soberanistas para mantener el pulso al Gobierno central.

Lo que no queda claro todavía es cuándo podrá activarse la Aecat. Si el Gobierno central solo activa a medias el artículo 155 de la Constitución, interviniendo en economía, seguridad y alguna otra área menor, pero manteniendo activo el Parlament, la activación de la Aecat no tendría sentido. Las fuentes citadas señalan a este respecto que “este órgano está pensado para el momento en que las instituciones hayan sido amordazadas. Si el Parlament está vigente, no lo utilizaremos. Pero si no nos dejan, tendremos que buscar las vías democráticas para dar salida al mandato popular de proclamación de la independencia”.

Hasta ahora, hubo otra tímida propuesta para, en caso de anulación de la autonomía, establecer un “Govern en el exilio”, una propuesta muy visual a efectos prácticos pero considerada demasiado extravagante incluso de cara a la comunidad internacional, por lo que esa iniciativa fue desechada de plano.

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