CRISIS CATALANA

Iglesias y Colau, los aliados deseados por el soberanismo, cierran filas con el Govern

Los documentos encontrados en la casa del número dos de Junqueras aseguran que “la suma Puigdemont, Junqueras y Colau hará inevitable” la independencia de Cataluña

Foto: El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, durante un acto electoral. (EFE)
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, durante un acto electoral. (EFE)

Los 'comuns' liderados por la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, son una de las piezas más preciadas del independentismo catalán para completar con éxito su proyecto político. Como se argumenta en los documentos secretos encontrados por la Guardia Civil en el domicilio de Josep María Jové, secretario general de Vicepresidencia, Economía y Hacienda de la Generalitat, “cada partido (independentista) no puede hacer por sí solo la independencia, pero la suma Puigdemont, Junqueras y Colau -o la confluencia de los espacios que representa- la hará inevitable”. Los comuns, que según calculan en estos mismos documentos, representan entre un 10 y un 15% del electorado, por lo que consideran imprescindible “comprometer a las fuerzas prorreferéndum”.

Desde hace varios meses, la estrategia, los tiempos y el argumentario de Podemos con respecto a la crisis con Cataluña está siendo marcado por los comuns. Un alineamiento que se viene produciendo desde que el líder de Podem en Cataluña, Albano Dante, desertó de la línea oficial del partido e incluso rechazó integrar a la marca catalana de Podemos en el nuevo sujeto político de los comuns, Catalunya en Comú, pero que se ha intensificado durante las últimas semanas, con dirigentes en Madrid que incluso remiten a “lo que diga Colau” cuando se les pregunta sobre los acontecimientos en Cataluña.

Paralelamente, el acercamiento de Iglesias y Colau a las posiciones defendidas por el 'president' Carles Puigdemont ha ido in crescendo, desde el acuerdo que ambos cerraron para facilitar la colocación de urnas y apertura de colegios electorales el 1-O. La alcaldesa acudió a votar (en la consulta del 9-N había hecho lo propio) y las cargas precipitaron su adhesión al paro convocado dos días después por la Taula per la Democràcia.

El posicionamiento favorable a las tesis de Puigdemont llegó a su clima este miércoles, tras su declaración en el Parlement. “Gracias Puigdemont por apostar claramente por el diálogo y la mediación. Ahora Mariano Rajoy y el resto de fuerzas políticas tienen que moverse”, afirmaba la alcaldesa en un tuit. Pablo Iglesias fijaba al mismo tiempo postura desde Madrid “agradeciendo la sensatez” del presidente de la Generalitat y exigiendo a Rajoy diálogo en lugar de atender “las voces extremistas de su partido o de su aliado naranja", en referencia a Ciudadanos, "y no nos lleve a un estado de excepción".

Lejos quedaban sus críticas al 1-O, que acabó apoyando como una “movilización”, del pasado mes de julio: “Si yo fuera catalán, no participaría en el referéndum del 1 de octubre”. Entre medias, el líder de Podemos, junto al portavoz de En Comú Podem, Xavier Domènech, mantuvieron una cena secreta con el 'vicepresident' Oriol Junqueras en casa del empresario de la comunicación Jaume Roures. En el encuentro, que reveló este diario, se pusieron sobre la mesa distintos escenarios de cambio, tanto en Madrid con en Cataluña, y se pactaron una serie de acuerdos que, según lo que trascendió, se limitaron a meros “cortejos”, pero que a la vista de las posiciones adoptadas posteriormente semejan más a una alianza de facto.

Tanto el PDeCAT como ERC se sumaron a la mesa de partidos impulsada por Unidos Podemos, y a la que también se adhirió el PNV, para reclamar diálogo entre el Gobierno y la Generalitat de cara a acordar un referéndum pactado. Una asamblea de parlamentarios con un guiño inequívoco al estar inspirada en la liderada por Francesc Cambó, de la Lliga Regionalista, en 1917, para hacer frente a la crisis del turnismo durante la Restauración.

Su primer encuentro se celebró en Zaragoza, una semana antes del 1-O y de ella salió una declaración conjunta. El segundo, ya en el Congreso de los Diputados, sirvió para lanzar una propuesta de mediación, abrazada por las formaciones independentistas, y rechazada por Rajoy. La alianza, al menos temporal y espoleada por la escalada del conflicto territorial, se consumaba. Iglesias evitó exigir a Puigdemont la retirada de la DUI, como condicionante previo para las negociaciones, hasta el pasado viernes. Colau, ya el lunes, realizaba una declaración institucional desde el Ayuntamiento en el que afirmaba que “los resultados del 1-O no pueden ser un aval para proclamar la independencia”, con la consiga de oponerse tanto a la DUI como al 155.

El plan diseñado milimétricamente por las formaciones independentistas prosigue que para asegurarse el apoyo de los comunes, a quienes también denominan “regeneracionistas fraternales”, es preciso apuntar en dos direcciones. La primera apunta a una “desconexión mínimamente lesiva para España”, además de “dar garantías” de que esta sea “tranquila y apoyada por una base social amplia”.

La segunda es “evidenciar la imposibilidad de regenerar de España”. Precisamente, este mismo miércoles Podemos daba por muerto el 'nuevo PSOE' de Pedro Sánchez y lo volvía a situar en la 'triple alianza' (junto a PP y Ciudadanos) por su apoyo al Gobierno en la aplicación del artículo 155 de la Constitución. "Ha terminado el PSOE de la plurinacionalidad, el PSOE de las primarias y, por desgracia, ha vuelto el PSOE de Susana Díaz", arremetía la portavoz en el Congreso, Irene Montero.

“Hemos de construir una base social muy sólida entre las personas que quieren un estado propio y los que muestran también deseo de cambio respecto de la situación actual”, incide el documento en poder de Jové, haciendo especial hincapié en las fuerzas “proreferéndum”. La estrategia pues, pasa por una oferta de suma a Podemos y los comuns, y a partir de ahí trar de negociar con el Estado”. Sin embargo, en caso de rechazo, como está aconteciendo, concluye el texto, “se producirá un conflicto que puede derivar en la creación de un estado propio”. Un escenario que dejaría en una difícil situación a los comuns, pero sobre todo a Podemos, pues su objetivo a medio plazo pasa por una reforma constitucional para construir un Estado plurinacional que incluya a Cataluña.

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