PP Y PSOE, VOLCADOS CON LA FIESTA NACIONAL

La imagen de unidad en el 12-O deja a Puigdemont más aislado que nunca

Era esencial que se visibilizara la unidad en un día tan simbólico y tras la decisión de Rajoy. Y así fue. El PP se volcó por completo y el PSOE sacó la artillería pesada. No faltó nadie

Foto: os Reyes conversan con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, acompañado de su mujer Elvira Fernández en Palacio Real. (EFE)
os Reyes conversan con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, acompañado de su mujer Elvira Fernández en Palacio Real. (EFE)

Si algo quedó claro en la celebración de la Fiesta Nacional es que los principales partidos políticos están unidos en el marco de la legalidad y respaldan al Gobierno en su decisión para afrontar la mayor crisis de Estado que se recuerda en décadas. El requerimiento de Mariano Rajoy al ‘president’ Puigdemont, paso previo a la aplicación oficial del artículo 155, cuenta con el respaldo del denominado bloque constitucionalista. Los actos del 12 de octubre contaron con extraordinaria visibilidad en un empeño evidente por que la festividad luciera más que nunca. La recepción en el Palacio Real, acto que contó con la mayor afluencia de invitados después de la proclamación de Felipe VI, estuvo repleta de ‘pesos pesados’ del mundo político y económico que no dudaron en exaltar la imagen de unidad y la esencia de la Constitución.

Un escenario que complica todavía más la situación de Carles Puigdemont. La primera pregunta destinada al presidente autonómico en ese requerimiento y que debe contestar el próximo lunes como muy tarde no le deja ningún margen. Le exige el Gobierno que diga si declaró la independencia en el pleno del 10 de octubre. Si la respuesta es no, el Ejecutivo que encabeza Rajoy no deberá aplicar las medidas extraordinarias recogidas en el artículo 155 de la Carta Magna y que conllevan una intervención directa en la autonomía. De hecho, volvería a entrar en juego el escenario de la semana anterior, cuando el Parlament aprobó la ley del referéndum. Así lo explicaron miembros del Gobierno en el comedor de gala del Palacio Real, a la par que desgranaron la otra posibilidad. Si Puigdemont responde que sí o su contestación entraña cualquier tipo de duda, el Gobierno dará por hecho que hubo una declaración de independencia y aplicará definitivamente el 155.

Presidentes autonómicos en la primera fila. Albert Rivera y Pedro Sánchez, en la segunda. (EFE)
Presidentes autonómicos en la primera fila. Albert Rivera y Pedro Sánchez, en la segunda. (EFE)

En caso de que así sea, cuenta con el respaldo de PSOE y Ciudadanos. La reunión que Rajoy mantuvo con Sánchez el miércoles por la noche en la Moncloa sirvió para sellar un acuerdo en el que también se incluyó la vía de una futura reforma constitucional. Respecto a Albert Rivera, el líder centrista lleva tiempo reclamando al presidente actuar en esa linea. Sin embargo, era esencial que se forjara la imagen de unidad en un día tan simbólico como el 12 de octubre. Y así fue. El PP se volcó con su jefe de filas e hicieron lleno total en asistencia: presidentes autonómicos, portavoces del Congreso y Senado, alcaldes… Tan sólo causaron baja en la recepción Rajoy y María Dolores de Cospedal, que se desplazaron de inmediato a raíz del accidente mortal de un Eurofighter que acabó con la vida del piloto Borja Aybar.

La sensación generalizada en Palacio Real este jueves, además de optimista aunque con cautela, era la de que Puigdemont tiene la pelota en su tejado una vez más. “Tiene una nueva oportunidad”. Muchos dirigentes de PP y PSOE reconocieron que lo deseable sería no tener que aplicar el artículo 155 porque significaría que la Generalitat vuelve al marco legal. Tan solo el líder de Ciudadanos mostró desconfianza plena al respecto y se mostró partidario de activar ya medidas extraordinarias en la comunidad autónoma. Con todo, miembros del Gobierno insistieron en la importancia del acuerdo alcanzado entre populares y socialistas, “traslada una imagen de seriedad institucional” indiscutible, explicaron, como también lo hicieron las filas del PSOE allí presentes que, por cierto, fueron muy numerosas.

No quiso faltar ni un solo presidente autonómico y acudieron también los expresidentes del Gobierno, Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, además de un cuantioso elenco de exministros de sendos ejecutivos. Fue el caso de Alfonso Guerra, Alfredo Pérez Rubalcaba, María Teresa Fernández de la Vega, Elena Salgado, Miguel Ángel Moratinos, Trinidad Jiménez, Ángel Gabilondo, Cristina Narbona, José Montilla, Javier Solana, Josep Borrell, José Luis Corcuera, Abel Caballero y Rosa Conde, entre otros muchos. Según explicaron algunos de los presentes, en el seno del partido ha habido un importante debate entorno a la situación que se vive y muchos promovieron la necesidad de que los socialistas estuvieran presentes como lo están ahora. Que entraran en escena con un papel protagonista, que es el que tienen que tener en un momento así.

Precisamente, una ministra del gabinete de Rajoy recordaba que el momento actual requiere de “una posición de Estado y no de Gobierno”. Y eso fue lo que hubo. Fuentes socialistas insistieron en que la linea de su secretario general ha quedado clara: “legalidad y mesura”. El optimismo a secas no era lo que se respiraba, pero sí esperanza y confianza en que las cosas iban por mejor camino que el recorrido en los días pasados. “Estamos mejor que ayer y peor que mañana”, lanzaron varios ministros.

La imagen de unidad en el 12-O deja a Puigdemont más aislado que nunca

Y más allá de la actuación del Gobierno central, todos ellos insistieron en la situación interna que se ha generado ahora en la Generalitat. A la unidad del Estado frente a la crisis catalana se añaden las dificultades que Puigdemont afronta con sus socios en el Govern -la CUP- y las principales asociaciones independentistas que hasta ahora le respaldaban y que son el verdadero germen de movilización, la ANC y Òmnium Cultural. “El secesionismo solo genera frustración” se escuchó en varios rincones del Palacio, recordando el escaso recorrido que tuvo la huelga general convocada la semana pasada y el bloqueo que supuso el mensaje del Rey, seguido de la huida de empresas y que culminó con una gran manifestación por la unidad que arrasó las calles del centro de Barcelona. Las circunstancias para el ‘president’ entienden que son ahora más críticas que nunca.

Hubo imagen de unidad y no solo política. El mundo económico también se movilizó para no fallar a los actos del 12 de octubre y los allí presentes valoraron especialmente la presencia de los llegados de Cataluña. Estuvieron los presidentes del Banco Sabadell y Planeta; Josep Oliu y Josep Creuheras respectivamente, dos de las compañías que han optado por mover sus sedes sociales ante el desafió independentista. Otros directivos catalanes que estuvieron fueron el presidente de la Cámara de Comercio de España y de Freixenet, José Luis Bonet, y el de la patronal catalana Foment del Treball y vicepresidente de la CEOE, Joaquim Gay de Montellá.

Además de los catalanes, pasaron por Palacio Real los presidentes de grandes compañías como el de Telefónica, José María Álvarez-Pallete; el de Inditex, Pablo Isla; el de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán; el de El Corte Inglés, Dimas Gimeno; el de Indra, Fernando Abril-Martorell, y el de Técnicas Reunidas, José Lladó. También el vicepresidente del Santander, Matías Rodríguez Inciarte; y la presidenta de FCC, Esther Alcocer Koplowitz.

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