denuncia el odio que se está promoviendo

El padre del único 'mosso' asesinado por ETA exige "respeto" a las FSE en Cataluña

Santos Santamaría censura que los efectivos de la Guardia Civil y la Policía Nacional se conviertan en “objetivos señalizados” del independentismo por el simple hecho de ser “trabajadores con uniforme”

Foto: Numerosas personas rodean un coche de la Guardia Civil destrozado y repleto de pegatinas que realizaba un registro en la Conselleria de Economía con motivo del 1-O. (EFE)
Numerosas personas rodean un coche de la Guardia Civil destrozado y repleto de pegatinas que realizaba un registro en la Conselleria de Economía con motivo del 1-O. (EFE)

La escalada soberanista auspiciada por el Govern ha situado en la diana de los independentistas a los efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado enviados a Cataluña para mantener el orden público, que están siendo sometidos a un sistemático acoso, tanto físico como verbal, con la pasividad de los Mossos d’Esquadra. Ante esta campaña en la calle, el padre del único 'mosso' asesinado por ETA ha alzado la voz para exigir “respeto” a los agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil desplegados en Cataluña.

Santos Santamaría, que en 2001 perdió a su hijo, de mismo nombre, cuando este tenía 32 años al explotar una bomba en el Hotel Montecarlo de Roses (Girona), ha querido salir en defensa de las FSE en un artículo publicado este martes en el archivo 'online' sobre la violencia terrorista en Euskadi, Arovite, ante el hostigamiento que están padeciendo en Cataluña con unas acciones que en ocasiones recuerdan a la presión que utilizaba el entorno ‘abertzale’ en las calles del País Vasco en los años de plomo del terrorismo de ETA.

Exigimos respeto a las fuerzas de seguridad, trabajadores que, por el hecho de llevar un uniforme, se convierten en objetivos señalizados

Bajo el título ‘Pensamientos y exigencias de una víctima’, Santamaría censura que los efectivos de la Guardia Civil y la Policía Nacional se conviertan en “objetivos señalizados” del independentismo por el simple hecho de ser “trabajadores” que “llevan un uniforme”. Estar en la diana de los soberanistas con escraches en hoteles, pintadas, intimidaciones mediante grabaciones con móviles o gritos de “fuera las fuerzas de ocupación”, según constata, “no va incluido en el sueldo” por mucho que se defienda esta tesis, ya que se les paga “para defender y proteger a la sociedad”.

En su escrito, rechaza el argumento de la libertad de expresión al que se agarran quienes promueven el odio hacia las FSE en las redes sociales con comentarios que traspasan las fronteras de lo permitido. “La libertad de expresión como el derecho fundamental a decir, manifestar y difundir de manera libre lo que se piensa sin ser sancionado tiene limitaciones. Nadie puede expresar ideas intolerables, como jalear a asesinos o promover el odio”, asevera.

El testimonio de Santamaría llegaba horas antes de que por la tarde el 'president' Carles Puigdemont compareciera en el Parlament para activar la independencia de Cataluña y luego suspenderla para reclamar un proceso de diálogo. A la ruptura con España que promueve el Govern a nivel institucional se suma la ruptura de los límites de la libertad de expresión en las redes sociales, en donde, según lamenta, “hoy asistimos con extrañeza y asombro a frívolas manifestaciones pseudojocosas de los Casandras de turno” que “pretenden ampararse en el derecho a la libertad de expresión y el humor negro” para fomentar el rencor y la ira hacia las FSE. “Preferimos creer que hay gente enferma de odio antes de creer que hay una sociedad enferma que lo tolera”, expone con amargura el expresidente de la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (ACVOT).

"Preferimos creer que hay gente enferma de odio antes de creer que hay una sociedad enferma que lo tolera", afirma Santos Santamaría

Ante la “risa” que despierta el hostigamiento a la Policía Nacional y la Guardia Civil en una parte de la ciudadanía, a la que le “parece graciosa” esta actitud, Santamaría exige “respeto” porque, como alega, "somos personas que hemos sufrido dolor para aterrorizar a un tercero, la sociedad, y ese tercero nos ha mirado a veces (algo habrá hecho) con sospechosa indiferencia". “Recuerden siempre que un policía o un militar es aquella persona que ignoramos al verla en la calle, pero a la que siempre echamos en cara lo que tarda cuando la necesitamos”, zanja en su escrito, en el que no hace ninguna alusión al polémico papel de los Mossos durante el referéndum ilegal del 1-O que ha llevado a la jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela a citar a declarar como investigado por un delito de sedición al mayor de este cuerpo, Josep Lluís Trapero.

Las FSE han vivido muchos años depresión en el País Vasco a consecuencia del terrorismo de ETA y, a día de hoy, siguen siendo objeto de la diana de quienes añoran la violencia y persiguen su salida del tierras vascas y navarras. En este escenario, Santamaría lamenta que las nuevas generaciones estén creciendo no solo en “la ignorancia de lo que pasó” sino, lo que es “peor, adoctrinadas por lo que no pasó”. Por ello, reclama “pedagogía de la memoria” con vistas a lograr que la sociedad “se conciencie y ponga los medios necesarios para que no se vuelva a repetir” el pasado “y "nuestro sacrificio haya servido para algo”.

En este sentido, arremete con dureza contra el líder de Podemos, Pablo Iglesias, por su “olvido selectivo y manipulador” que “incomoda” a las víctimas del terrorismo. Así, denuncia que el responsable de esta formación sea capaz de rendir homenaje en las escalinatas del Congreso a los niños muertos en Siria pero luego “se olvide” de los 22 niños asesinados por ETA a lo largo de su sangrienta trayectoria. “Tal vez lo hizo mientras tomaba potes con sus asesinos en alguna 'herriko taberna' después de reírles las gracias”, subraya.

También carga contra el líder de EH Bildu, Arnaldo Otegi, a quien califican de “Mr. Selfie” en Barcelona con sus constantes viajes a tierras catalanas para tener su cota de protagonismo en el ‘procés’. Recuerda que todos los muertos a manos de ETA en 1987 lo fueron con el hoy denominado “hombre de paz” como “integrante de ETA”. Por ello, exige “verdad”. "El desequilibrio cuantitativo y cualitativo es extremadamente grave. Ahora parece que, además, debemos dar gracias, estar agradecidos de que esos heroicos gudaris hayan decidido dejar de matar y debemos premiarlos con el olvido de lo que hicieron e incluirlos en la sociedad contra la que atentaron. Preferiblemente, colocándolos en cargos de responsabilidad política bien remunerada”, critica.

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