FIESTA NACIONAL EN MITAD DE la crisis catalana

Casa Real saca brillo al 12-O con un desfile más lucido y 1.300 invitados en Palacio

La Fiesta Nacional tendrá lugar en mitad del desafío secesionista. Los Reyes presidirán el homenaje a la bandera, el desfile y ofrecerán una recepción en el acto más abierto del año

Foto: Los Reyes presiden el desfile del Día de la Fiesta Nacional en 2016. (Reuters)
Los Reyes presiden el desfile del Día de la Fiesta Nacional en 2016. (Reuters)

La celebración de la Fiesta Nacional irrumpirá este año en mitad de la mayor crisis de Estado que España ha afrontado en años, y solo una semana después del discurso extraordinario que el Rey trasladó acerca de la situación de emergencia que existe en Cataluña. Aunque la Casa Real todavía no ha dado mayores detalles, el protocolo será prácticamente el mismo al celebrado en anteriores ediciones. Los Reyes presidirán la jornada, que comenzará a las 11 de la mañana en el tradicional homenaje a la bandera y, después, tendrán lugar los desfiles aéreo y terrestre de los Ejércitos, la Armada, la Guardia Civil, la Unidad Militar de Emergencias y la Guardia Real.

Está previsto, sin embargo, que las tribunas de autoridades e invitados desde las que se siguen los desfiles se trasladen en esta ocasión a la plaza de Lima, junto al paseo de la Castellana, en vez de en Neptuno como ha sucedido en años anteriores. Esta ubicación supone devolver al desfile su máximo esplendor, recuperando los niveles precrisis, aún con Carme Chacón al frente del Ministerio de Defensa, que, después, se vieron menguados por la difícil situación económica que atravesaba el país. Esa puesta en escena, muy cerca de la sede del ministerio, pretende darle mayor brillantez con sitios más numerosos y mejores vistas para tropas y aviones.

Aunque el año pasado el mal tiempo obligó a suspender gran parte del espectáculo militar aéreo, el anterior también quedó deslucido a causa de los árboles que impedían a los asistentes disfrutar de gran visibilidad. La nueva ubicación, más amplia y despejada, iría encaminada a dar mayor lustre una vez más al desfile que contó en la pasada edición con 3.400 militares y guardias civiles.

Tribuna de invitados durante el desfile de la pasada edición. (EFE)
Tribuna de invitados durante el desfile de la pasada edición. (EFE)

Al término del mismo, todos los invitados se desplazarán a la recepción en el Palacio Real organizada por la Casa del Rey, donde podrán saludar al monarca y a la reina Letizia, y charlar con ellos. Según ha podido saber este diario, los invitados son en torno a 1.300 personas, una cifra muy similar a la del pasado año. Se trata del acto oficial más abierto a la ciudadanía y cuenta con representación de todos los ámbitos sociales, económicos, empresariales, políticos y culturales, además de autoridades estatales, autonómicas y locales.

La de este año será la Fiesta Nacional más tensa que se recuerda. No por los asistentes, sino por el ambiente generado por el desafío secesionista catalán. Desde la pasada semana, las invitaciones se han ido enviando a los destinatarios, aunque están por verse algunas confirmaciones. Los principales partidos políticos no han abordado aún la cita, pero todo apunta a que de los dirigentes nacionales faltará por tercer año consecutivo Pablo Iglesias. La situación actual, aunque crítica, es muy distinta a la vivida el pasado año.

El 12 de octubre de 2016 fue el primero al que acudió un Gobierno en funciones, y todas las miradas se dirigieron a las filas socialistas. Acudió Javier Fernández en calidad de presidente del Principado de Asturias pero también como presidente de la gestora, y desfilaron los principales barones entonces denominados susanistas, incluida la presidenta andaluza. Los corrillos dejaban entrever un cierto optimismo que evitaría terceras elecciones y que se confirmaría 20 días después en la investidura de Mariano Rajoy gracias a la abstención del PSOE. Este año está por ver si hay más optimismo que pesimismo, mirando, como no puede ser de otra manera, a la cuestión catalana.

Los Reyes, durante el saludo en la recepción en Palacio Real. (EFE)
Los Reyes, durante el saludo en la recepción en Palacio Real. (EFE)

La Fiesta Nacional no será el único plato fuerte de la semana en esa dirección. El lunes está previsto el pleno en el Parlament catalán que pretende la declaración unilateral de independencia, y aún se desconoce qué día comparecerá el presidente del Gobierno en el Congreso para explicar la gestión de su Ejecutivo el pasado 1-O, cuando tuvo lugar el referéndum ilegal. Hay dos posibles fechas: miércoles o viernes. El 12-O, en todo caso, será la jornada después de esa declaración o la antesala de la misma.

Por su parte, el Rey suspendió su agenda pública de toda esta semana para seguir atentamente los acontecimientos en Cataluña. Entró en escena el martes en un excepcional discurso dirigido a todos los españoles a las nueve de la noche, en lo que fue una durísima descripción del escenario que hoy se vive en la comunidad autónoma por la conducta "irresponsable" de sus autoridades. Acusó a la Generalitat de "desleal" y trasladó un mensaje a todos los ciudadanos de "tranquilidad y confianza", reiterando que "no están solos" y que gozarán de todas las garantías que supone un Estado de derecho. No está prevista, sin embargo, ninguna otra aparición en estos días hasta la próxima semana, cuando el jefe del Estado podría recuperar parte de su agenda, eso sí, con prudencia y casi con toda seguridad sin que se produzca desplazamiento alguno. La única cita segura, en todo caso, es la del 12 de octubre.

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