las consecuencias del referéndum ilegal

"Prohibido banderas y sonreír": órdenes de Interior a los policías recluidos en Pineda

Interior pide a los agentes encerrados en dos hoteles de Pineda del Mar que eviten caer en cualquier provocación de los manifestantes que estos días reclaman su expulsión del pueblo

Foto: Policías nacionales junto a uno de los hoteles de Pineda del Mar donde se alojan. (Reuters)
Policías nacionales junto a uno de los hoteles de Pineda del Mar donde se alojan. (Reuters)

Los dos centenares de policías nacionales que fueron desplazados a Cataluña para apaciguar los previsibles altercados callejeros que conllevaría el referéndum ilegal del pasado 1 de octubre y que se alojaron en la localidad barcelonesa de Pineda del Mar continúan recluidos en sus hoteles. "No salimos a la calle a proteger edificios públicos ni a contener alborotos, estamos encerrados y tenemos prohibido salir", explica uno de los agentes desplazados desde Madrid. "Estamos hartos y hemos pedido que nos dejen actuar contra los manifestantes que nos insultan y piden nuestra expulsión", añade en referencia a la nota del hotel que les conminó a abandonar la población ayer por la mañana.

"Prohibido banderas y sonreír": órdenes de Interior a los policías recluidos en Pineda

Sin embargo, las órdenes del Ministerio del Interior van en sentido contrario. El departamento dirigido por Juan Ignacio Zoido ha prohibido que los agentes respondan a las provocaciones que les hacen los ciudadanos que reclaman su salida y les increpan. Así se lo trasladaron los mandos que dirigen el contingente a los 200 funcionarios, a los que incluso especificaron que quedaba terminantemente prohibido sonreír. Esto último ocurrió cuando todos los agentes se encontraban en el 'hall' de los hoteles dispuestos a abandonar el pueblo tras las presiones del ayuntamiento y de los propios dueños del establecimiento, una estrategia que había servido horas antes para que los guardias civiles alojados en Calella salieran del municipio y fueran reubicados en residencias militares.

Los policías de Pineda, sin embargo, no tuvieron que realizar finalmente el paseo de la vergüenza ante los centenares de manifestantes, ya que apenas 30 segundos antes de salir por la puerta del hotel recibieron órdenes directas de Moncloa. "Por orden del presidente del Gobierno, nos quedamos", trasladó en ese momento el jefe del contingente a sus agentes, una indicación que fue respondida con aplausos e incluso llantos por los funcionarios, que siguen hoy encerrados y a la espera de nuevas directrices por parte de la autoridad.

No saben hasta cuándo estarán en el establecimiento. En un principio, el día 5 era la fecha tope, pero las cosas han cambiado y ahora están pendientes de lo que indique la autoridad. Mientras están allí, también por indicación de la superioridad, no pueden siquiera exhibir banderas de España en los balcones del hotel. Una restricción esta última que llama poderosamente la atención de los policías que se asoman precisamente a esos miradores y solo divisan un paisaje repleto de esteladas colgadas por los vecinos. "Nos dicen que nuestra bandera es una provocación", explica resignado uno de los policías, quien cuenta sin embargo que no están solos en el pueblo.

De vez en cuando, sobre todo cuando los manifestantes se van a protestar al otro hotel, se acerca algún ciudadano para dar ánimos y gritar 'viva España' a los policías encerrados. "Uno vino incluso con una bandera de España", explica el mismo agente, que añade que los Mossos d'Esquadra mantienen cortadas las calles de los alrededores para evitar la entrada de los manifestantes. "Como nos vayamos, Cataluña se pierde", subraya el policía atrincherado en el hotel, donde también se suceden las tensiones con la propiedad del establecimiento.

Por la mañana, el mismo agente cuenta que los dueños habían desactivado las tarjetas de acceso a las habitaciones, por lo que durante un rato largo los policías no podían entrar para recoger sus equipos. Por el hotel pasaron ayer las autoridades municipales de Pineda así como el jefe de la Policía Local, que invitó a los funcionarios de las fuerzas de seguridad a abandonar la localidad.

"Prohibido banderas y sonreír": órdenes de Interior a los policías recluidos en Pineda

La polémica, de hecho, comenzó el pasado lunes por la noche, cuando la alcaldesa, Carme Aragonés, anunció que la cadena hotelera se había comprometido a que los policías alojados se irían al día siguiente. "Mañana se irán todos de Pineda", aseguró ante centenares de manifestantes que reclamaban la salida de los funcionarios tras la actuación de estos últimos durante la consulta ilegal.

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