El bloque contrario al referéndum se agrieta en el parlamento

El Congreso rechaza apoyar al Gobierno frente al 1-O por el voto en contra del PSOE

Los socialistas impiden que salga adelante la propuesta del partido de Rivera al ver que este rechazaba una enmienda en la que apelaban al diálogo. Cuatro diputados susanistas votan abstención

Foto: Margarita Robles, charlando con el secretario general del Grupo Socialista, Rafael Simancas, este 19 de de septiembre. (EFE)
Margarita Robles, charlando con el secretario general del Grupo Socialista, Rafael Simancas, este 19 de de septiembre. (EFE)

El bloque contrario al desafío independentista en Cataluña se resquebraja en el Parlamento. El Congreso de los Diputados no logró este martes un acuerdo entre los partidos que se oponen al referéndum ilegal para apoyar al Gobierno frente al proceso soberanista. Se debatía y votaba una proposición no de ley de Ciudadanos con respaldo expreso a Mariano Rajoy en las medidas para hacer frente a la consulta y logró el voto del PP, pero no el del PSOE, profundamente molesto por la presentación de la iniciativa y por el contenido. A tal punto llegó su irritación con la formación naranja que al final acabó oponiéndose al texto, pero cuatro de sus diputados acabaron absteniéndose, tres por "error" —según afirmaron— y una cuarta conscientemente, como gesto de rebeldía frente a la dirección parlamentaria. El voto del PSOE era absolutamente decisivo, de forma que su rechazo provocó la derrota de la proposición no de ley de C's.

Los socialistas presentaron una enmienda [en PDF] en la que se hablaba de diálogo y el partido de Albert Rivera no lo aceptó por entender que supondría una negociación con los independentistas que desafían al Estado. Por eso, finalmente el Grupo Socialista votó en contra. El resultado, tras una larga y caótica jornada en la Cámara Baja, fue este: 166 noes a la propuesta del partido emergente (no solo del PSOE, sino también de Unidos Podemos y de las formaciones nacionalistas e independentistas), 158 síes y cinco abstenciones.

La tensión de PSOE y C's fue en aumento durante la jornada. Al final, los socialistas optaron por votar no al negarles C's la bandera del diálogo

Entendía el PSOE que la proposición no de ley era inoportuna y, además, la base de su estrategia es la del diálogo tras el 1 de octubre y, para eso, ha promovido la creación de una comisión de estudio en el Congreso que se constituirá tras la consulta ilegal. Ciudadanos, según explicó Albert Rivera en la tribuna, defendía que la enmienda supone claudicar ante Carles Puigdemont y, por eso, la rechazó sin contemplaciones. Fue esa negativa a aceptar su enmienda la que soliviantó al PSOE, pero automáticamente se disparó la tensión dentro del grupo, parte del cual no compartía el criterio de la dirección.

De las cinco abstenciones, cuatro procedían de diputados socialistas críticos: tres andaluces —Antonio Pradas, Gregorio Cámara y José Juan Díaz Trillo, que apuntaron que apretaron el botón de abstención por error— y la vallisoletana Soraya Rodríguez, que sí reconoció que se desmarcó de la posición del grupo porque discrepaba del no. El hecho de que tres de los cuatro abstencionistas pertenecieran al PSOE-A de Susana Díaz obligó a Pradas a insistir en que no quería separarse de la directriz de la cúpula: "Toda Andalucía está con la decisión que tome la dirección del grupo".

Más las palabras de Robles

Ciudadanos sí tuvo el voto del PP porque, según su portavoz José Antonio Bermúdez de Castro, es momento de estar con Gobierno para hacer frente al desafío institucional. Esa discrepancia se unía al requerimiento del PSOE al Gobierno, a través de Margarita Robles, para que aclare si aplica el artículo 155 de la Constitución, y el de Ciudadanos con los socialistas por la creación de la comisión de estudio en el Congreso sobre política territorial. El otro partido nacional, Podemos, se deslinda de ambos en las medidas adoptadas: rechaza el referéndum, pero pide otro pactado.

Rivera se negó a aceptar la enmienda de los de Sánchez, por entender que abría la puerta a una negociación con los independentistas

El texto de Ciudadanos "manifiesta su apoyo al Gobierno de España, al Tribunal Constitucional, al Ministerio Fiscal y al resto de representantes del Poder Judicial y de Autoridades Públicas, en la defensa de la legalidad democrática en Cataluña y, en particular, en todas aquellas medidas que sean necesarias y adoptadas de manera proporcional para impedir la organización del referéndum de secesión de Cataluña, convocado por la Generalitat y declarado inconstitucional por la resolución del Tribunal Constitucional". También recalcaba su respaldo a los funcionarios.

El Congreso rechaza apoyar al Gobierno frente al 1-O por el voto en contra del PSOE

Pero a los socialistas esa textualidad se le quedaba muy coja. Por eso en su enmienda hacía hincapié en la necesidad de apoyar a los alcaldes que se sienten presionados por los secesionistas, en la exigencia de requerir a las autoridades catalanas a volver a legalidad y en la apuesta por buscar una salida "pactada y legal" al problema secesionista. "Pactar con Puigdemont no es la manera de salir unidos", contrapuso Rivera. "Tenemos una doble causa: defender la democracia y defendernos de los golpistas que nos quieren quitar la nacionalidad, los derechos y las libertades", añadió, demandando a los socialistas que retirasen la última parte de su enmienda. Y ellos se negaron, porque la apelación al diálogo es parte medular, esgrimían en la dirección, de su estrategia con Cataluña.

Pensando en el 2-O

De hecho, la diputada del PSC Meritxell Batet remarcó que hay que pensar más allá del 1-O, porque después es "imprescindible abrir soluciones políticas y crear escenarios de diálogo". "Queremos evitar que el 2-O estemos en la misma situación". Dando una oportunidad a la negociación, convino, quizá no se atine. "Pero como seguro que no acertaremos es haciendo nada o debatiendo sobre la nada, que es lo que estamos haciendo esta tarde", denunció Batet, que no paró de cargar contra Rivera por su iniciativa "irresponsable" que solo sirve para "alimentar bloques" y no para "sumar voluntades", como tampoco pone "soluciones" sobre la mesa.

La parlamentaria socialista enfatizó que como se defiende la legalidad y la democracia es con los hechos, y también "a pie de calle", como hacen los alcaldes y concejales del PSC, y no mostrando las "discrepancias" en el Congreso. Y por descontado que arremetió contra el Govern, por su "irresponsabilidad mayúscula" al "saltarse la legalidad y la democracia".

Los nacionalistas, independentistas y Unidos Podemos cargan contra Rivera por no buscar salida política y ser "más papista que el papa"

El debate fue utilizado por los portavoces de En Comú-Podemos, ERC y PDeCAT para denunciar lo que consideran una limitación de derechos por parte del Gobierno para impedir la celebración del referéndum. Extremo que el representante del PP negó rotundamente: la ley, dijo, "se impone siempre", y eso "no es represión ni estado de excepción en Cataluña", aseguró Bermúdez de Castro, que avisó a los independentistas de que el Gobierno no aceptará "ni imposiciones ni chantajes" y reiteró que el referéndum no se va a celebrar.

Pero como era de esperar, nacionalistas e independentistas, con el auxilio de Unidos Podemos, armaron un frente común contra la propuesta de Ciudadanos. Son "más papistas que el papa", les azuzó Aitor Esteban, portavoz del PNV. Están "a la derecha extrema del PP", condenó Jordi Xuclà, del PDeCAT, quien recordó que durante años Cataluña intentó "construir un Estado plurinacional, pluricultural y plurilingüe" y desde Madrid se les dio portazo. "Lo hemos intentado todo", dijo, señalando la cerrazón del Estado a entender la desafección de los catalanes. Ester Capella, de ERC, llamó a Rivera "cruzado del nacionalismo español" y lanzó varios avisos serios de que nada parará a los independentistas en su propósito de que tenga lugar el 1-O. "Nos declaramos insumisos de su ley y de su Estado de derecho", previno primero, "utilizaremos todos los recursos públicos que hagan falta" para hacer posible con el "mandato popular" y se celebre el referéndum". "Y asumimos las consecuencias de nuestros actos, como siempre hemos hecho".

El Congreso rechaza apoyar al Gobierno frente al 1-O por el voto en contra del PSOE

Desde Unidos Podemos, Xavi Domènech cargó contra el texto de C's porque no busca ninguna "solución política", al tiempo que denunció la "excepcionalidad" que viven Cataluña y España.

La votación final demostró ese agrietamiento del bloque constitucionalista. Pero, en teoría, sin consecuencias políticas de calado. La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, sostuvo ante los medios que "hasta la fecha" están "satisfechos" en el Ejecutivo con el nivel de interlocución "tanto con el PSOE como con Ciudadanos". El PP era el primero en intentar querer pasar página.

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