CONDENAs de HASTA UN AÑO Y MEDIO DE CÁRCEL

Éxodo de profesionales del póker a Londres tras dos condenas por delito fiscal en España

Dragan Kostic y Jesús Cortés ganaron más de medio millón cada uno en un torneo en Barcelona y no lo declararon. Las sentencias en firme ahuyentan a otros jugadores

Foto: Una jornada del European Poker Tour.
Una jornada del European Poker Tour.

Dragan Kostic y Jesús Cortés, dos jugadores profesionales de póker españoles, tipos con cientos de miles de euros en premios en sus barajas, han sido condenados en firme por delito fiscal. Kostic y Cortés quedaron segundos en el European Poker Tour de Barcelona (uno en 2010 y otro en 2011), un publicitado campeonato por el que se llevaron más de medio millón cada uno. Pero no declararon nada a Hacienda. Ahora tienen una condena de 12 y 18 meses de cárcel -la de Dragan es firme desde el pasado 11 de julio- y tienen que abonar sanciones que superan lo que consiguieron. Los casos, conocidos en el sector, han contribuido a avivar un éxodo de jugadores profesionales a Londres, según fuentes del sector.

Jesús Cortés, nacido en Zaragoza en 1988, es un ajedrecista que se pasó al póker. En 2010, con solo 22 años, tuvo un gran triunfo. En el torneo “Barcelona Satélite EPT” obtuvo un premio en especie valorado en 5.300 euros, que consistía en la inscripción para el European Poker Tour (EPT) de Barcelona. El EPT era un circuito de torneos propiedad de Pokerstars. Se jugó en ciudades europeas entre 2004 y 2016, cuando pasó a ser el Pokerstars Championship. Barcelona era la parada estrella. El EPT solo es comparable al World Series of Poker, que se juega cada verano en Las Vegas. No es solo que el EPT repartiera hasta ocho millones en premios en Barcelona, es que paralelamente se montaban mesas en las que se juega una barbaridad de dinero al margen del campeonato oficial.

"Llama la atención que una persona que gana un premio de más de 500.000 euros, considere 'normal' que Hacienda le devuelva 1.300 euros"

Cortés llegó aquel año a la mesa final. Era el único español. Antes de la partida, declaró a las cámaras que afrontaba la final con "mucha tensión acumulada pero muy bien". "Me cuesta ver el póker como una diversión, es mucho trabajo", dijo antes de confesar que el póker era su principal vía de ingresos. Eran los tiempos en los que los jugadores de póker profesionales aún no huían de las cámaras. Quedó segundo y se llevó un premio de 525.000 euros.

El premio se quedó durante seis meses en el casino de Barcelona, hasta que Cortés lo retiró en persona. Sin embargo, en la renta del año siguiente nunca lo declaró. Hacienda, que no es tonta aunque a veces se despista, le abrió una inspección y en 2014 la fiscalía lo denunció por delito fiscal. Según el ministerio público, Cortés había defraudado 218.123,45 euros. Pedía para él dos años de cárcel y una multa de 440.000 euros (además de lo defraudado con sus intereses). La cosa iba en serio.

El 31 de marzo de 2016, María José Alegre Espada, titular del juzgado de lo penal 6 de Zaragoza, lo condenó por delito fiscal. Consideró probado que en 2010 Cortés había ganado al menos 523.185 euros en torneos de póker pero no había presentado declaración de la renta. En el juicio, Cortés amitió "el cobro de los premios de póker en el año 2010, la recepción del cheque por el importe del premio superior, y reconoce que no tributó por IRPF", según una sentencia posterior a la que ha tenido acceso El Confidencial.

En su defensa, alegó que el premio era compartido al 50% con otro jugador. En otra ocasión dijo que para él solo era el 20% del premio, ya que tenía un inversor detrás que puso la inscripción, lo que en el póker se llama bancaje. Sin embargo, para la juez "la versión exculpatoria alegada por el encausado no resulta verosímil ni viene corroborada por prueba documental o testifical alguna, sin olvidar las contradicciones en que ha incurrido el señor Cortés dado que en fase de instrucción dijo que era el 20%". Solo aportó en el último momento un pantallazo de whatsapp "de marzo de 2012 con un tal Timex, Michael Mc Donald, que no guarda relación con el premio del año 2010, apuntando igualmente las sucesivas contradicciones (20% dijo), no facilitó el nombre de los supuestos partícipes, y además hay que tener en cuenta que para el mayor premio la cuota de inscripción (unos 5.300 euros) fue satisfecha con el premio del torneo satélite".

Cortés, que antes de al póker jugaba al ajedrez, se ha declarado insolvente y el caso está pendiente de si lo envían a la cárcel o no para cumplir un año

Finalmente, fue condenado a un año de cárcel y a pagar 436.246 euros (más los intereses). El 31 de octubre de 2016, la Audiencia Provincial de Zaragoza ratificó la condena y tumbó el principal argumento de defensa. "Esa fragmentación del premio que alega el acusado-apelante es absolutamente increíble", entre otras cosas, porque "el acusado incurrió en dos groseras contradicciones". "Tal y como ha informado el Gran Casino de Barcelona el acusado, Jesús Cortés, mantuvo depositado en la Caja del citado Gran Casino de Barcelona, durante seis meses su premio de 525.000 euros, lo que torna absolutamente increíble esa venta de su entrada a varios inversores, pues lo lógico es que ese inversor o inversores reclamaran rápidamente los beneficios que les correspondían", según otra sentencia. Cortés se ha declarado insolvente y el caso está pendiente de ver si lo envían a la cárcel o no. Este diario ha intentado, sin éxito, obtener la versión de su defensa.

Hacienda ha lanzado durante años inspecciones a jugadores online, donde es muy fácil conocer las ganancias del juego. Además, hasta 2012 no se podían descontar las pérdidas del juego. Esto generaba una situación muy dura para muchos ludópatas: perdían dinero en el juego online y luego Hacienda les reclamaba tributar por lo que habían ganado (sin tener en cuenta que perdían más de lo ganado). Pero en este caso es distinto. El juego en las mesas suele ser opaco al fisco. Solo el casino de Palma retiene una parte de los premios. Fuera de ahi, Hacienda nunca puede saber quién gana en una mesa. Salvo que haya publicidad, como en el caso del EPT.

Cortés no fue el único profesional que ha caído ante el fisco. La liturgia se repitió poco después, esta vez con Dragan Kostic, que en 2011 quedó segundo en el EPT de Barcelona (el mismo puesto que Cortés el año anterior) y recibió 523.000 euros. Kostic, un macedonio afincado en Mallorca desde hace 20 años, declaró satisfecho tras la mesa final: “Ha sido bastante complicado, una lucha hasta el final [...] Me ha faltado la chispa de la suerte en el último instante”.

En la renta de 2012, Kostic declaró 7.028 euros en ingresos, muy lejos de lo ganado en Barcelona y la fiscalía lo denunció el 30 de mayo de 2014, meses antes que a Cortés, por haber defraudado 230.110 euros. En este caso su defensa fue el desconocimiento. "El acusado no discute que ganara en el año 2011 el segundo premio del torneo de póquer European Poker Tour celebrado en el Casino de Barcelona entre los días 27 de agosto y 1 de septiembre de 201. Tampoco discute que el premio fuera de 532.000 euros. Y tampoco discute que dejara de declarar en su declaración del IRPF de 2011 dicha cantidad, incluso tampoco impugna la cuota defraudada de 230.110,93 euros. Lo que sí niega es el ánimo o deseo de defraudar. En concreto, dice que desconocía que tuviera que declarar este premio en su declaración del IRPF del año 2011", resume una sentencia posterior.

Dragan y Jesús "tuvieron mala suerte y fueron los principales cabezas de turco", según un profesional

De poco le sirvió. El 8 de noviembre de 2016, Fernando Ruiz-Rico Alcaide, magistrado del juzgado penal 3 de Palma, lo condenó por delito fiscal. "El acusado por tanto conoce las obligaciones básicas tributarias en relación con el pago de impuestos. Aunque extranjero, tiene su domicilio en España desde hace más de 20 años, conoce la lengua española y se desenvuelve con normalidad en el tráfico jurídico mercantil, de forma que resulta sorprendente que se le pasara inadvertido el cumplimiento de obligaciones tributarias y el pago de impuestos", razona el magistrado. Este añade que es muy llamativo que un jugador profesional de poker no se hubiera informado sobre cómo debía pagar impuestos.

"Resulta muy difícil mantener los argumentos de la defensa del acusado, que son: de un lado, que desconocía que en España se tributaba por estos premios; y, de otro lado, que en el caso concreto del premio del Casino de Barcelona que el acusado tenía el pensamiento de que con parte de la cuota de inscripción se estaban pagando ya los impuestos. Argumentos que además son incompatibles entre sí, puesto que ¿cómo es posible que se ignore que en España los premios de póquer tributan y al mismo tiempo se piense que en el premio de Barcelona la cuota de inscripción ya incluía el pago de tributos?. Es insostenible", concluye la sentencia. Kostic fue condenado a año y medio de cárcel y a pagar 630.110, 93 euros (entre cuota defraudada y multa).

Cortés había ganado al menos 523.185 euros en torneos pero no presentó declaración de la renta

El pasado 11 de julio, la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca ratificó la sentencia. "Lo que llama poderosamente la atención, es que una persona que gana un premio de más de 500.000 euros, considere 'normal' que Hacienda le devuelva 1.300 euros cuando el único gasto que ha sufragado en el año devengado al respecto es de 5.300 euros precisamente como cuota para poder participar en un juego de póker internacional donde participan, en su mayoría, jugadores profesionales".

La sentencia, al igual que la anterior, ya es firme. Ahora hay que ver si abona los 630.000 euros o si ingresa en prisión. La defensa de Kostic insiste en que nunca quiso defraudar y que está abatido: "El jugador lo hizo todo con toda la transparencia del mundo y no hubo ánimo de defraudar". De momento, ambos se han declarado insolventes y confían en que al carecer de antecedentes penales no entren en la cárcel. Las penas inferiores a dos años de cárcel se suelen suspender sin antecedentes penales. Pero por lo general, la Abogacía del Estado, que representa a Hacienda en esos casos, pide el ingreso en prisión si no se paga la multa.

Dragan Kostic, uno de los condenados, en un torneo de póker. YOUTUBE
Dragan Kostic, uno de los condenados, en un torneo de póker. YOUTUBE

Las dos condenas firmes han agitado el sector. Tanto, que según un jugador profesional que pide el anonimato, la mayoría ha optado por emigrar a Londres. Igual que muchos ciclistas y motociclistas se han ido a Andorra o Suiza. "Es un chiste es que el Estado no vea que lo mejor es hacer una retención en origen, como en las loterías, y recaudarían mucho más. ¿Sabes la cantidad de extranjeros que han jugado y ganado el Pokerstars Championship en Barcelona y no van a tributar por un torneo que se organiza en España?", comenta un jugador profesional. Dragan y Jesús, según este, "tuvieron mala suerte y fueron los principales cabezas de turco". Este jugador explica otro efecto colateral de las condenas: ahora los jugadores ya no quieren salir ante las cámaras, ni dar entrevistas y a menudo intentan jugar bajo alias para ocultar su identidad. Hay apostadores profesionales online que también se han ido fuera para superar las restricciones que hay en España. Hacienda no va de farol.

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