detenido en una operación antiterrorista

De entregado militante del PP a jefe de célula yihadista

Hafid Mohamed, español de 39 años, bebía alcohol y ensalzaba a Juan José Imbroda en las redes sociales hasta que hace algo más de dos años cambió su forma de vida para radicalizarse

Foto: Efectivos de la Policía Nacional trasladan a Hafid Mohamed, detenido durante el registro realizado en el domicilio del barrio periférico del Monte María Cristina de Melilla. (EFE)
Efectivos de la Policía Nacional trasladan a Hafid Mohamed, detenido durante el registro realizado en el domicilio del barrio periférico del Monte María Cristina de Melilla. (EFE)

Hafid Mohamed, de 39 años, español de Melilla, no se hizo probablemente militante del Partido Popular por convicción sino porque en su ciudad poseer ese carné facilita muchas veces el acceso a un puesto de trabajo. Su apuesta dio resultados. Le contrató como auxiliar educativo el centro de reforma de menores del Baluarte San José, que depende de la Consejería de Bienestar Social y Asuntos Sociales de la ciudad autónoma gobernada por Juan José Imbroda (PP).

De entregado militante del PP a jefe de célula yihadista

“Es como si hubieran puesto al lobo a cuidar de las ovejas”, comenta un periodista melillense, porque el educador simpático y abierto que entró en el reformatorio se convirtió con los años en un musulmán radical. Hafid Mohamed atendía en el centro a 38 menores, en su mayoría de origen marroquí, de entre 14 y 18 años, recluidos por orden del juez al haber sido juzgados y condenados o estar pendientes de juicio imputados por hurtos, atracos, menudeo con drogas, etcétera.

Hafid Mohamed, hijo de padres marroquíes, era tan liberal que se casó con una mujer no musulmana, educada en Málaga y que se trasladó a Melilla para fundar con él una familia. Tuvieron dos hijos varones. Celebraban juntos la Navidad y el 'paterfamilias' bebía entonces alcohol, comía cerdo, bailaba, hasta que hace un par de años el matrimonio hizo aguas.

Buena parte de su tiempo libre, Hafid Mohamed lo dedicaba a su partido, sobre todo en épocas electorales. Se le recuerda de juerga en la caseta del PP en la Feria de Melilla. Pegaba carteles, repartía banderitas, asistía a los mítines y fue interventor del partido en el colegio electoral León Solá. Sus tuits son reveladores de su entusiasmo. Afirmó de Imbroda, durante la campaña de las municipales de 2015, que “podría ser el mejor presidente que necesitan España y los españoles”. “Mi lucha es solo por ti”, le escribió.

Tuits de Hafid Mohamed a favor de Imbroda.
Tuits de Hafid Mohamed a favor de Imbroda.

Cuando el PP ganó las elecciones en Melilla, Hafid Mohamed desborda de entusiasmo y escribe: “El problema es que no abra [sic] suficientes pañuelos para secar tantas lágrimas” de alegría. De paso arremete también, tras una pelea callejera, contra Coalición por Melilla, el partido mayoritariamente musulmán enfrentado a Imbroda. Llama a sus seguidores “manada de cobardes”.

Su actividad en las redes cesa poco después de esos comicios de 2015 y, al año siguiente, empieza a acumular bajas laborales en el reformatorio y a desentenderse de los menores infractores. Su apariencia física cambia. Se deja barba y el polo o la camisa deja paso a la chilaba. Acude con regularidad a rezar a la mezquita Blanca, en La Cañada Hidum, descrita como un lugar de cita de integristas. Se estaba radicalizando.

Hafid Mohamed fue detenido el miércoles de madrugada, en Melilla, por la Policía Nacional en el marco de una operación antiterrorista coordinada con la Dirección General de Supervisión del Territorio, la policía marroquí, que a su vez apresó en la ciudad colindante de Nador a otros cinco presuntos yihadistas, todos marroquíes, aunque uno es residente en España.

El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, ha asegurado, en una nota distribuida por su gabinete de prensa, que la célula que capitaneaba Hafid Mohamed tenía una “altísima potencialidad” para perpetrar atentados, pero no especifica dónde y cómo. No poseía armas de fuego ni explosivos.

Hafid Mohamed, en la caseta del PP en la Feria de Melilla.
Hafid Mohamed, en la caseta del PP en la Feria de Melilla.

Redactados en términos casi idénticos, los comunicados de los ministerios de Interior de España y Marruecos señalan que los aspirantes a yihadistas celebraban reuniones secretas nocturnas en las que planificaban “operaciones terroristas de gran envergadura” en ambos países. Para llevarlas a cabo, se preparaban físicamente para “degollar con armas blancas”.

El apresamiento de Hafid Mohamed ha colocado en una situación incómoda al PP de Melilla. El PSOE de Melilla pidió que se reuniera con urgencia la comisión de la Asamblea de la ciudad, a lo que Imbroda contestó en Twitter: “(…) quiere que preguntemos a los que vayan a trabajar para la ciudad autónoma que si van a ser yihadistas en el futuro”. “Como Gila!”.

Imbroda intentó en público desvincularse todo lo posible de esta 'oveja negra' de su partido. Aseguró que llevaba tres años sin pagar las cuotas y, por tanto, no tenía ya derecho a participar en las elecciones internas, aunque sí fue interventor en una mesa electoral. Aseguró que había sido suspendido de militancia y expulsado este miércoles mismo. De sus palabras se deduce, sin embargo, que la sanción solo será efectiva cuando el comité ejecutivo del PP melillense la ratifique.

Hafid Mohamed, en un acto del PP de Melilla.
Hafid Mohamed, en un acto del PP de Melilla.

De donde sí fue expulsado este miércoles Hafid Mohamed es del puesto de educador auxiliar del reformatorio. Daniel Ventura, consejero de Bienestar Social, llamó a la empresa que lo gestiona por cuenta del ayuntamiento para solicitárselo. Esta le despidió de forma “inmediata y fulminante”. La empresa acata las órdenes del ayuntamiento cuando se trata de desprenderse de un trabajador, y probablemente hizo también otro tanto cuando se trató de contratarle.

Para el PP de Melilla llueve sobre mojado. Hace ya tres años, en mayo de 2014, fue detenido en otra operación antiterrorista en el barrio de La Cañana Mustafa Allal Mohamed, acusado de reclutar a jóvenes para que se incorporaran en Siria y Libia a organizaciones terroristas. El reclutador había sido durante seis años adjudicatario a dedo de varios contratos menores por parte del ayuntamiento para efectuar obras en su barrio. El monto de esos contratos ascendió a 325.000 euros, según el partido de la oposición que entonces lo denunció.

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