LOS CAZADORES DENUNCIAN la inaCCIÓN POLítica

Collares GPS para pájaros y anticonceptivos para jabalíes: así es el cerco a la caza

Las restricciones cada vez mayores desafían la supervivencia de prácticas como el silvestrismo y los cazadores denuncian una oleada de insultos en las redes sociales

Foto: Juan de Dios, delegado nacional de silvestrismo en España, sujeta uno de sus pájaros para adiestramiento. (N. L. P.)
Juan de Dios, delegado nacional de silvestrismo en España, sujeta uno de sus pájaros para adiestramiento. (N. L. P.)

Hace más de 30 años que Pablo Luis tiene una relación especial con las aves. Las adiestra para que canten, las cuida para que críen y las lleva a concursos para poner a prueba sus capacidades cantoras. Lo hace principalmente con jilgueros, pardillos y verderones. Él, al igual que su padre y su abuelo, practica el silvestrismo desde que tiene uso de razón y, ahora y por la presión animalista, teme la prohibición de la que es una de las modalidades de caza más amenazadas en España.

“Estamos hablando de una tradición respetuosa con las aves, que requiere un conocimiento y una sensibilidad que no contempla el maltrato”, explica a El Confidencial Pablo Luis López, delegado de jueces de silvestrismo de la Federación Madrileña de Caza. La práctica del silvestrismo está recogida en la Real Federación Española de Caza y tiene por finalidad la educación del canto de los pájaros de determinadas especies silvestres. Se captura solamente a los machos ya que las hembras no tienen la capacidad de cantar y sus seguidores defienden que no conlleva daños para el animal.

Pablo Luis López, delegado de jueces de silvestrismo con sus pájaros y la jaula de competición.
Pablo Luis López, delegado de jueces de silvestrismo con sus pájaros y la jaula de competición.

Los cazadores en España alertan sobre una oleada de restricciones y medidas, como los collares con GPS para geolocalizar a las aves capturadas en Andalucía o las pistolas para disparar anticonceptivos a los jabalíes y frenar su rápida reproducción en Cataluña, que amenazan la caza en muchas de sus modalidades.

Juan de Dios es silvestrista desde hace más de 60 años y todavía recuerda cómo tejía las redes de caza a mano y se montaba en la bici de su abuelo para salir al campo a cazar. Ahora es el delegado nacional de silvestrismo de la Real Federación Española de Caza (RFEC) e insiste en que la caza de pájaros cantores en la actualidad nada tiene que ver con sus inicios. “En los años 30, que había hambre y necesidad, sí se comercializaba con las aves pero ahora quien lo hace es porque quiere mantener la tradición”.

La cría en cautividad "no tiene ningún sentido en España porque las hembras de las especies que tenemos no son fértiles y la eficiencia, muy baja"

La concesión de cupos de captura es cada vez más estricta y además el año pasado la Comisión Europea abrió un expediente sancionador a España por permitir la caza de pájaros cantores. La directiva 2009/147/CE relativa a la conservación de aves silvestres establece en su artículo 5 la prohibición de "matar o capturar de forma intencionada, sea cual fuera el método empleado, todas las especies de aves que viven normalmente en estado salvaje en el territorio europeo". Sin embargo, los silvestristas encuentran el amparo legal en una de las excepciones del artículo 9. Esta dice de forma expresa que “en condiciones estrictamente controladas y de un modo selectivo, la captura, la retención o cualquier otra explotación prudente de determinadas aves en pequeñas cantidades”.

Cartel del primer concurso de pájaros cantores celebrado en Guecho (Vizcaya) en 1954.
Cartel del primer concurso de pájaros cantores celebrado en Guecho (Vizcaya) en 1954.

En España existen alrededor de 40.000 silvestristas. Aunque en la Comunidad de Madrid existen 2.000 federados –1.500 de ellos con licencia para capturar–, Andalucía abandera esta modalidad de caza con más de 13.000 seguidores. A nivel nacional está regulada por las diferentes Comunidades Autónomas, de acuerdo con las normas comunitarias y estatales, en concreto, la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad. En el caso de la Comunidad de Madrid el máximo permitido son 7.500 capturas al año –temporada de verano e invierno– es decir, un máximo de 5 pájaros por federado.

“Existe la intención política de que el silvestrismo termine pero nadie habla de lo que es realmente importante y mata a las aves porque es un tabú”, sentencia el malagueño Juan de Dios. Se refiere al uso de pesticidas en el campo, que contaminan el alimento de estas especies en su medio de vida natural y amenaza con la muerte de las mismas. “Existiendo cupos de captura ya se garantiza el mantenimiento de las poblaciones, e incluso, en algunos informes se afirma que algunas de ellas se encuentran en progresión”, defiende la máxima autoridad de jueces en concursos de silvestrismo, Pablo Luis López.

La cría en cautividad es la alternativa que se propone al colectivo para seguir. En otros países como Francia o Bélgica ha salvado al silvestrismo de la extinción pero los españoles defienden que “aquí no tiene ningún sentido porque las hembras de las especies que tenemos no son fértiles y la eficiencia sería bajísima”, explican dos veteranos indignados.

Pablo Luis López con su equipo de silvestrista.
Pablo Luis López con su equipo de silvestrista.

El silvestrismo, como cualquier otro tipo de caza, se lleva en la sangre y el ritual de adiestramiento aunque empieza en casa no termina hasta llegar al concurso. Pablo Luis se levanta a las 5 de la mañana cada domingo de caza. Prepara un buen bocadillo de chorizo casero, coge un termo con galletas y se dispone a recoger a su padre Pablo en coche para ir juntos al coto.

“Lo que más me gusta de todo es sentarme en mi silla plegable y mirar al cielo”, explica el progenitor con una espontánea tranquilidad solo de imaginar ese momento. Una vez en el campo, a esperar a que lleguen los pájaros.

Trucos para adiestrar el mejor pájaro cantor

Solamente en la Comunidad de Madrid se celebraron en 2016 más de 70 concursos de pájaros cantores. Tapados con telas oscuras para lograr su máxima concentración en las jaulas antes de llegar a la competición, las aves adiestradas deben interpretar ante los jueces las canciones que han aprendido primero en casa y después puesto en práctica en el campo. Se trata de un aprendizaje que dura meses en el que los pájaros noveles escuchan el canto de los maestros en vivo o a través de aparatos de reproducción con cantos grabados que se anexan a las jaulas.

Aparato de reproducción que se adjunta a la jaula con grabaciones de cantos.
Aparato de reproducción que se adjunta a la jaula con grabaciones de cantos.

Este proceso de aprendizaje está dividido en cuatro principales fases. La captura en el medio natural y la preselección, la educación al canto –que dura aproximadamente tres meses y se hace desde casa–, la selección de ejemplares válidos o devolución al medio natural de los que no reúnan las cualidades cantoras para concursar y, finalmente, la participación en los concursos de canto.

El mejor pájaro cantor no es el que canta por más tiempo sino aquel capaz de hacer cambios de melodía. ¿Cómo se elige al mejor? Los jueces son los encargados y con una planilla de valoración siguen el código de evaluación para añadir o quitar puntos a las aves concursantes. Hablamos de puntuaciones según sean golpes, cambios de voz o cantadas lo que se valore, y que pueden ser negativas o positivas si la composición cumple con las reglas técnicas establecidas en el código de canto de la RFEC.

[Cantada básica del jilguero llamada 'boli-boli' que se caracteriza por el sonido de las dos sílabas bien marcadas]

Pablo Luis López instruye a otros jueces pero las pruebas no son fáciles y muy pocos pasan el test. Su conocimiento llega a todos las facetas de esta práctica, hasta la médica, para la que tiene una nevera con medicamentos para los pájaros. “Hay gente que va a los concursos dos días antes para que el pájaro se desestrese o le da una pastilla antimareo”.

Una marea de insultos en las redes sociales

Ataques, insultos y hasta personas tumbadas encima de las redes de caza para impedir la captura de pájaros cantores. Los cazadores españoles advierten que las presiones hacia el sector se han disparado especialmente a través de las redes sociales. Desde la RFEC apuntan dos principales razones, que son los grupos animalistas por un lado y la falta de una defensa activa de la clase política por otro.

Ángel López es el presidente de la Real Federación Española de Caza y lamenta que “la gente no tiene filtro, tenemos que aguantar que nos insulten y nos digan de todo por internet sin que no pase nada”. La situación se ha descontrolado hasta tal punto que se han visto obligados a contratar a una persona dedicada en exclusiva a monitorizar las redes sociales para detectar comentarios y emplear medidas legales en caso necesario.

La avalancha de críticas desatada en las redes sociales tras la muerte de la cazadora y bloguera Mel Capitán en Huesca este julio llevaron a la RFEC a presentar una querella criminal en el Juzgado de instrucción de Plaza Castilla de Madrid por delitos de incitación al odio, injurias, calumnias y amenazas contra los animalistas.

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