pablo iglesias busca marcar los tiempos

Barones del PSOE y Podemos reniegan del pacto de Toledo entre Sánchez e Iglesias

La consolidación del bloque de izquierdas dependerá del grado de desgaste de un Gobierno en minoría y de cómo evolucione la nueva alianza tanto en el Gobierno manchego como en el Congreso

Foto: El presidente regional, Emiliano García-Page, y los vicepresidentes primero y segundo, José Luis Martínez Guijarro y José García Molina (i a d), durante el pleno de las Cortes de Castilla-La Mancha. (EFE)
El presidente regional, Emiliano García-Page, y los vicepresidentes primero y segundo, José Luis Martínez Guijarro y José García Molina (i a d), durante el pleno de las Cortes de Castilla-La Mancha. (EFE)

El pacto de gobierno entre el PSOE de Emiliano García-Page y Podemos en Castilla-La Mancha, consumado en el pleno de este jueves, se cerró entre las cúpulas estatales de ambos partidos, pero con aspiraciones diferentes y, sobre todo, respondiendo a estrategias a corto plazo para los primeros y a largo para los segundos. El presidente regional pidió ayuda a Pedro Sánchez para que negociase directamente con Pablo Iglesias la aprobación de los Presupuestos y, pocos días después, se fraguó el primer Ejecutivo regional de coalición entre socialistas y podemistas. Hasta ahí la hoja de ruta complementaria en lo inmediato, pero las resistencias para escalar este pacto a nivel estatal se presentan tanto en las formas como en los tiempos, mientras que varios dirigentes autonómicos tanto del PSOE como de Podemos han negado ya la posibilidad a replicar este tipo de acuerdos en sus territorios.

Barones del PSOE y Podemos reniegan del pacto de Toledo entre Sánchez e Iglesias

El presidente de Aragón, Javier Lambán, quien al igual que el barón castellanomanchego apoyó a Susana Díaz en las primarias socialista criticando el giro “rojo y radical” de Pedro Sánchez, fue el primero en cerrar la puerta a un pacto de estas características en la comunidad que gobierna. Una posibilidad, zanjó, que “nunca se ha planteado”. Minutos antes, el secretario de Organización y líder de Podemos en Aragón, Pablo Echenique, confiaba en que “algo” de lo ocurrido ayer en Toledo fuese extrapolable al conjunto del país: un "aprendizaje", explicó, que "nos sirva para echar a Mariano Rajoy".

En esta línea confió su voluntad de que el primer acuerdo autonómico entre PSOE y Podemos “marque el rumbo de lo que puede pasar en el ámbito estatal porque el PP está haciendo mucho daño a nuestro país y la única manera de echarles antes del año 2020 es una moción de censura”, afirmó Echenique, presente en el pleno regional que sacó los Presupuestos adelante ya con los votos favorables de Podemos. Nada más lejos de lo expresado por el propio Page, cuya lectura fue opuesta porque “no hay que sacar conclusiones de ningún tipo” de un pacto que tampoco tiene por qué ser "exportable" a otras comunidades autónomas.

La lectura de Page es opuesta a la de Echenique, diciendo que “no hay que sacar conclusiones de ningún tipo” respecto a la posibilidad de más pactos

Si Lambán es quien establece un cordón sanitario con Podemos alegando que su acuerdo con los de Pablo Iglesias se limitó a su investidura, en Andalucía este papel lo lidera la coordinadora de la formación morada, aunque Susana Díaz tampoco se le queda atrás. Teresa Rodríguez marcó radicalmente distancias con los socialistas, contraria a entrar en gobiernos del PSOE, máxime en posición de subalternidad, como siempre ha defendido la corriente anticapitalista que lidera junto al eurodiputado Miguel Urbán. La líder andaluza de Podemos ha garantizado que la dirección del partido en esta comunidad tiene una "visión particular de los acuerdos con el PSOE" que pasa por "parar la entrada del PP en los gobiernos si no tienen mayoría suficiente a través de acuerdos puntuales programáticos y de investidura" con los socialistas.

En la Comunidad Valenciana, el líder territorial de Podemos, Antonio Estañ, recientemente elegido, comparte una visión similar a la de la coordinadora andaluza. No entrar en el Gobierno bipartito de PSOE y Compromís y empujar desde fuera para que se cumplan los acuerdos programáticos firmados en la investidura y plasmados en el denominado Acuerdo del Botànic. De hecho, entre sus primeras medidas tras acceder a la secretaría general, destaca la puesta en marcha de una auditoría ciudadana del pacto para evaluar su grado de cumplimiento y renovarlo con nuevas medidas contra la precariedad. Un ejercicio que se iniciará a partir del próximo mes de septiembre, según acordó en su último encuentro con el presidente socialista de la Generalitat, Ximo Puig, y la vicepresidenta de Compromís, Mónica Oltra.

El juego de las alianzas para precipitar una nueva moción de censura contra Mariano Rajoy, esta vez mano a mano entre Podemos y PSOE, como pretende Pablo Iglesias, pero ante la que se resiste Pedro Sánchez por la difícil aritmética parlamentaria, sí tiene claras posibilidades en Baleares. La presidenta, Francina Armengol, sanchista y que ya gobierna con los ecosocialistas del Mès —que concurrieron en coalición electoral con Podemos el 26-J—, ya fue favorable a la entrada de los morados en su Ejecutivo y sigue sin cerrar esta puerta. Desde Podemos, la hoja de ruta pasa por celebrar el próximo mes de octubre su asamblea autonómica con el debate centrado en un pacto de gobierno en esta comunidad, como defiende su actual secretario general, Alberto Jarabo.

Pedro Sánchez recela de que sea Podemos quien marque la iniciativa y, sobre todo, los tiempos

A nivel de las cúpulas estatales, Pablo Iglesias ha emprendido un giro para acercarse al nuevo PSOE y buscar un entendimiento programático en el Congreso, a través de la 'mesa de colaboración parlamentaria' inaugurada en julio, que acabe articulando un Gobierno alternativo a Mariano Rajoy, vía moción de censura. Pedro Sánchez, en cambio, recela de que sea Podemos quien marque la iniciativa y, sobre todo, los tiempos.

Su ascenso en las encuestas, como refleja el último barómetro del CIS, consolidándose en la segunda posición y a solo cuatro puntos de los populares, sin recibir trasvase de Podemos, que incluso escala seis décimas manteniéndose por encima de la barrera del 20%, podría acelerar esta estrategia de mantenerse la tendencia. El propio secretario de Organización de los socialistas aseguraba que la baja valoración de Mariano Rajoy en el barómetro, debido “a las sombras de la corrupción”, dificulta que “pueda seguir siendo presidente del Gobierno”.

Con más o menos resistencias entre los barones, y sin descartarse pasos similares a los de Castilla-La Mancha, no solo en Baleares, sino también en Extremadura, de lo que no hay duda es de que se ha dado el pistoletazo de salida a una creciente polarización entre el bloque PP-Ciudadanos y PSOE-Podemos. Su prolongación en el tiempo dependerá del grado de desgaste de un Gobierno en minoría y de lo exitoso de la operación tanto en el Gobierno manchego como en el Congreso para comenzar a hacer una oposición coordinada contra Mariano Rajoy.

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