BATALLA POR EL LIDERAZGO DE LA OPOSICIÓN

Sánchez se rebela frente a Iglesias por querer marcarle los tiempos para ir contra Rajoy

Los socialistas querían grabar a fuego, tras la comparecencia judicial del presidente, su solemne exigencia de dimisión, e insistían en que no dejarán a Podemos administrar los plazos

Foto: Rajoy, proyectado en la sala de prensa de la Audiencia, durante su comparecencia como testigo, este 26 de julio en San Fernando de Henares. (EFE)
Rajoy, proyectado en la sala de prensa de la Audiencia, durante su comparecencia como testigo, este 26 de julio en San Fernando de Henares. (EFE)

"El PSOE define sus estrategias como líder de la oposición. Gracias".

Era la última frase de la comparecencia de Pedro Sánchez ante los medios. Su única concesión, y no prevista, a los periodistas tras leer una declaración institucional de casi 13 minutos en respuesta a las explicaciones que como testigo en el caso Gürtel dio Mariano Rajoy a los jueces de la Audiencia Nacional. Pero con esas 11 palabras pretendía recalcar a Pablo Iglesias que el liderazgo de la oposición es suyo, del PSOE, y no de Podemos. El secretario general respondía así, entre lacónico y severo, al apremio de la formación morada a que la apoye tanto en la convocatoria de un pleno extraordinario y de urgencia al que acuda Rajoy para dar cuentas ante el Congreso como en su propósito de "sacar al PP de las instituciones" lo antes posible. Los socialistas no correrán ni irán a rebufo de Podemos, y quieren que por el momento la presión recaiga sobre el presidente, al que exigen que dimita. Esa es la viga maestra sobre la que descansa la estrategia de Ferraz.

Esa y no otra. La dirección de Sánchez no deseaba emitir este miércoles más que una idea unívoca y clara, que en el "día negro" de la democracia española, la jornada inédita en la que un presidente del Gobierno en ejercicio comparecía ante un tribunal como testigo, la respuesta del principal partido de la oposición era pedir su cabeza "por dignidad", no la de Rajoy, sino la del país, y por el "interés de España", para que no la "arrastre" por el fango en su caída.

El líder solo hizo una concesión: contestó una pregunta de la prensa, y para remarcar que es su partido quien "define las estrategias"

Dicho de otra manera: el PSOE quería que el foco se situase en el jefe del Ejecutivo, y no en las iniciativas que adopte en los próximos días, que "ya se verán" y "anunciarán". Lo resumía una dirigente de la máxima confianza del líder: "Rajoy no puede pretender que no se hable de él, cuando la noticia es su comparecencia y cómo se produjo, ni Iglesias puede buscar marcar los tiempos al PSOE. No vamos a permitirlo".

Con ese objetivo, el de proyectar un mensaje nítido y sin distorsiones, Sánchez y su equipo prepararon al milímetro su declaración ante la prensa, que se anunció sin preguntas. Un texto de seis folios [aquí en PDF] que le servían para vestir de pretendida solemnidad la idea, la única idea, la exigencia de dimisión de Rajoy por ser el "principal responsable político del clima general de corrupción que hemos vivido durante estos últimos seis años en España". Pero su discurso a veces sonaba algo grandilocuente, hasta pomposo, para una petición que, en el fondo, no era nueva.

Sánchez se rebela frente a Iglesias por querer marcarle los tiempos para ir contra Rajoy

Tras los papeles de Bárcenas

Los socialistas, de hecho, llevan reclamando la salida de Rajoy desde hace más de cuatro años. Desde los tiempos en los que Alfredo Pérez Rubalcaba era secretario general. El entonces líder demandó al jefe del PP su abandono de La Moncloa el 3 de febrero de 2013, cuando aparecieron las primeras informaciones de los papeles de Luis Bárcenas. En julio de ese año, tras la publicación de los SMS que Rajoy había enviado a su extesorero —"Luis, sé fuerte"—, subió el listón, anunció la ruptura total de relaciones con el PP por su "connivencia" con la corrupción y amagó con presentar una moción de censura aun a sabiendas de que jamás prosperaría, ya que los conservadores disponían entonces de mayoría absoluta en la Cámara Baja. Su presión forzó al presidente a comparecer ante el pleno el 1 de agosto de 2013.

Los socialistas llevan reclamando la salida de Rajoy de La Moncloa desde hace cuatro años: ya lo hizo Rubalcaba en 2013, y lo defendió igual Sánchez

En estos años, con Rubalcaba primero y con Sánchez después, el PSOE no ha dejado de pedir la salida de Rajoy. El secretario general incluso le llamó político "no decente" en su primer y único debate cara a cara en televisión. En la campaña de primarias, Sánchez intentó capitalizar el discurso de la dureza contra el PP por la corrupción y combatió a la gestora por conformarse con llamar al presidente a declarar en la comisión de investigación sobre la presunta financiación ilegal de su partido. Él quería que se explicase en el pleno. Pero, tras su victoria, aparcó su demanda y dio el visto bueno a que Rajoy acudiera a la comisión, y cedió ante los demás grupos para que no fuera el primero en desfilar y lo hicieran antes los extesoreros del PP y la actual responsable de los dineros de la sede de Génova.

"Yo dimití para defender mis convicciones —le dijo Sánchez a Rajoy en su discurso de este miércoles, dirigiéndose directamente a él a través de las cámaras—. Y le pregunto: ¿dónde están las suyas? Porque ahora mismo para España es mucho mejor que usted abandone la presidencia del Gobierno a que permanezca en ella". Y siguió: "Si usted no pone fin a su agonía, desgraciadamente acabarán agonizando las instituciones y nuestra democracia. Solo le queda una salida honorable: presente su dimisión oficial ante el Rey esta misma mañana. Solo tiene un camino: dimitir. No arrastre a España en su caída, señor presidente: dimita".

Sánchez se rebela frente a Iglesias por querer marcarle los tiempos para ir contra Rajoy

El mensaje se agotaba en sí mismo, dado que el secretario general es consciente de que Rajoy no se irá. Y por si acaso no le quedaba claro, le replicó la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, quien remarcó que su jefe había cumplido con su obligación de comparecer ante la Justicia con "naturalidad" y "serenidad" y fustigó a los capitanes de PSOE y Podemos, ya que "solo despiertan" cuando se habla de corrupción. Más duro aún fue el portavoz popular en el Congreso. Rafa Hernando pidió a Sánchez que deje de hacer "el ridículo" porque perdió dos veces las elecciones y ahora "ha perdido el juicio" al exigir la salida de Rajoy de La Moncloa. Nada se salió del guion. Era esperable que el PP arropase a su líder, que este considerase superado el 'round' y que continúe al frente del Ejecutivo.

Sánchez se rebela frente a Iglesias por querer marcarle los tiempos para ir contra Rajoy

"No va a dimitir"

¿Y ahora qué? A esa pregunta intentó responder Iglesias en su propia comparecencia ante los medios. Previa a la de Sánchez y en el Congreso, donde el máximo representante del PSOE no tiene escaño. El jefe de Podemos argumentó que no tiene ya sentido pedir que dimita Rajoy porque "no va a dimitir" y "esto solo se soluciona sacando al PP del Gobierno". Por eso, insistió en que convencerá a los socialistas y al resto de formaciones de que es "imprescindible sacar al PP de las instituciones" y que se puede trabajar en ello a partir de la mesa de colaboración parlamentaria que formaron con Sánchez la semana pasada y sigue por ahora en 'stand by'. Y aunque dijo "respetar los tiempos" de los socialistas, remarcó que la salida es la moción de censura, y pueden recabarse los apoyos necesarios para "echar a Rajoy" si se trabaja de forma coordinada.

Iglesias dijo "respetar" la estrategia del PSOE, pero insistió en la urgencia de "echar a Rajoy" y planteó un pleno extraordinario para que se explique

Pero antes Iglesias quiere explorar con Sánchez la posibilidad de forzar un pleno extraordinario y de urgencia en el Congreso en el que el presidente explique su comparecencia como testigo en la Audiencia, que calificó de "vergüenza".

Sánchez se rebela frente a Iglesias por querer marcarle los tiempos para ir contra Rajoy

Los dos secretarios generales quedaron en charlar a lo largo de este jueves. Pero la respuesta a la moción de censura sigue siendo la misma: no por ahora, porque los números no dan. Para prosperar, PSOE y Unidos Podemos necesitarían el respaldo de 176 diputados, mayoría absoluta, umbral lejano que requeriría del concurso de Ciudadanos —a lo que Albert Rivera se niega— o de las fuerzas nacionalistas e independentistas, compañeros de viaje que Sánchez rechaza.

Sánchez se rebela frente a Iglesias por querer marcarle los tiempos para ir contra Rajoy

La opción de forzar un pleno para que Rajoy se explique es harina de otro costal. La dirección socialista no salió de su hermetismo. Si se anima a explorar esa posibilidad o no, lo dirá en los próximos días. No ayer. No obstante, desde la cúpula parlamentaria ya advertían de que ni siquiera hay números todavía en la Diputación Permanente del Congreso —el órgano que sustituye al pleno en los periodos de vacaciones parlamentarias (julio y agosto, en este caso)—, ya que se necesitarían 33 votos para sacar adelante la petición, y el PSOE dispone de 15 y Unidos Podemos, de 12, a los que habría que sumar los de las formaciones soberanistas "y necesariamente el PNV", aliado presupuestario del Gobierno.

Sánchez se rebela frente a Iglesias por querer marcarle los tiempos para ir contra Rajoy

Ni un tuit de Rivera

El abanico de herramientas parlamentarias para acorralar a Rajoy es, sin embargo, bastante limitado. Por eso los socialistas reclamaban para sí mismos la potestad de administrar los tiempos. "Pablo quiere ser el niño en el bautizo, el novio en la boda y el muerto en el entierro. Quieren aparecer como que marcan los tiempos. Pero no son ellos los que lo van a hacer", advertía una dirigente del núcleo duro. "Las preguntas pertinentes sobre lo que haremos tendrán pronta respuesta, pero no es hoy [por ayer miércoles] el día", disculpaba otro alto mando de la dirección. "Hay que preguntar al presidente y a quienes le apoyan, no al PSOE", sentenciaban desde el entorno del líder. La obsesión en Ferraz era apuntalar la exigencia de dimisión del presidente, venderla como una promesa contraída por el líder en su campaña de primarias y cumplida solemnemente tras la excepcional declaración de Rajoy ante la Audiencia Nacional, una imagen que el PSOE considera lesiva para la reputación de España y de sus instituciones.

El secretario general quería desplazar la presión, en segundo lugar, hacia Ciudadanos, por ser el partido que sostiene al Ejecutivo del PP

Sánchez no solo quería centrar la atención en el jefe del Ejecutivo. También quería llevarla hacia Albert Rivera, por sostener al Gobierno "pese a querer enarbolar la bandera de la lucha contra la corrupción", decían en su equipo. En Ferraz recordaban que el líder de C's ni siquiera había escrito un tuit para expresar su opinión por la comparecencia judicial de Rajoy y que había delegado en su número dos, José Manuel Villegas, el cometido de exponer la perspectiva de su partido. La formación naranja tampoco ve "creíble" la versión del presidente, pero no considera práctico que comparezca ante el pleno. Prefiere que lo haga ante la comisión de investigación.

Sánchez se rebela frente a Iglesias por querer marcarle los tiempos para ir contra Rajoy

De fondo, lo que coleaba era la evidencia de la pelea de la izquierda por el liderazgo de la oposición y la plasmación de que no será nada fácil articular una mayoría alternativa capaz de desalojar a Rajoy de La Moncloa. Por eso el presidente y su partido podían respirar con alivio. Nada amenaza por ahora su continuidad en el Ejecutivo.

La primera medida de los socialistas: la comparecencia del presidente de RTVE por el 'apagón' de La 1

Al margen de las iniciativas de mayor calado, el PSOE sí se ha movido ya para atacar uno de los flancos de la comparecencia de Mariano Rajoy: el 'apagón' informativo de TVE. La cadena pública emitió la declaración del presidente por el 24 Horas, y no por La 1, que mantuvo su programación habitual. Los socialistas registraron este miércoles la petición de comparecencia del presidente de RTVE, José Antonio Sánchez, para que explique las razones por las que La 1 fue "la única cadena generalista de cobertura nacional" que no retransmitió la vista. 

“Es una muestra más de la burda y sistemática manipulación de los medios públicos por parte del Gobierno del PP”, denunciaba el portavoz socialista en la comisión de control de RTVE, José Miguel Camacho, quien exigió “un cambio inmediato en la dirección de la Corporación”, porque “no se pueden consentir más este tipo de manipulaciones”, según informó el PSOE en una nota

La decisión de RTVE de relegar la declaración al 24 Horas —canal que ronda el 1% de audiencia— fue criticada por el Consejo de Informativos, que también censuró el tratamiento dado a la noticia en el 'Telediario'.

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