LA DIFÍCIL RECONCILIACIÓN ENTRE PSOE Y PODEMOS

El voto del 'diputado 176' y la cifra de déficit rompen el idilio entre Sánchez e Iglesias

Unidos Podemos apuesta por no reducir el déficit para 2018 por debajo del 3%, mientras que los socialistas se inclinan más por la cifra del 2,2% marcada por el Gobierno

Foto: Los secretarios generales del PSOE, Pedro Sánchez (i), y de Podemos, Pablo Iglesias, durante el encuentro que mantuvieron el pasado 27 de junio en el Congreso. (EFE)
Los secretarios generales del PSOE, Pedro Sánchez (i), y de Podemos, Pablo Iglesias, durante el encuentro que mantuvieron el pasado 27 de junio en el Congreso. (EFE)

Los acuerdos en materia económica entre PSOE y Unidos Podemos comienzan a resistirse pocos días después de que los líderes de ambas formaciones visibilizasen en público su acercamiento y buena sintonía para comenzar a negociar iniciativas sociales de impulso del Estado de bienestar este mismo mes de julio. Un paquete de medidas legislativas para las que primero es necesario buscar puntos de encuentro sobre sus costes y financiación, teniendo en cuenta la capacidad de veto presupuestario del Gobierno. Sin embargo, existen divergencias en lo básico.

Unidos Podemos apuesta por no reducir el déficit para 2018 por debajo del 3%, mientras que los socialistas se inclinan más por la cifra del 2,2% marcada por el Gobierno, aunque discrepen en cómo se reparte entre las administraciones y que el ajuste se haga solo por la parte del gasto y no de los ingresos. Motivos todos ellos por los que se opondrán al techo de gasto, como Pablo Iglesias le había pedido a Pedro Sánchez en su primer encuentro.

Antes del pleno del próximo martes, en el que se votarán los objetivos de estabilidad presupuestaria, no habrá reuniones entre los equipos técnicos de Unidos Podemos. La formación liderada por Pablo Iglesias defenderá unas cifras alternativas a las del Gobierno, en solitario y en un gesto netamente simbólico, ya que no cabe la presentación de enmiendas. Con ello, la formación pretende realizar una declaración de intenciones, con el PSOE como destinatario privilegiado, sobre sus principales medidas de ingresos y gastos comparadas con las que presenta el Gobierno, definiendo así sus prioridades con una propuesta presupuestaria alternativa. Un preámbulo para las negociaciones posteriores con los socialistas que muestra no pocas discrepancias de entrada.

Más allá de las diferencias sobre los objetivos de déficit, desde la dirección del grupo confederal señalan que “la clave ahora es Quevedo”

El idilio de la reconciliación entre Unidos Podemos y el PSOE, espoleado, ya se ha topado con otro contratiempo, nada menor para las prioridades del grupo confederal. Se trata del disputado voto de Pedro Quevedo, el representante de Nueva Canarias que concurrió a las elecciones en la papeleta electoral de los socialistas, con quienes pactó una coalición, pero que mantiene su autonomía y la de su organización integrado en el grupo parlamentario mixto. Para Unidos Podemos es fundamental que el aliado canario de Pedro Sánchez vote en contra del techo de gasto, la bala necesaria para frenar las cuentas del Ejecutivo.

Como ocurrió con las cuentas referentes al presente ejercicio, el Gobierno ha negociado el apoyo de Ciudadanos, que ha conseguido arrancar una rebaja del IRPF para las rentas bajas, PNV, Foro Asturias y CC, por lo que el 'diputado 176' volverá a ser clave. Esta semana, y tras confirmarse el 'no' del PSOE al techo de gasto, Unidos Podemos ponía especial énfasis en Pedro Quevedo, reclamando al PSOE que intercediese para sumarlo al bloque del 'no'. Su abstención sería suficiente para sacar adelante las cuentas en base a las que se configurarán los Presupuestos Generales del Estado del próximo año, y por eso la formación morada reclamó al nuevo PSOE que no tenga la misma “actitud pasiva” que la gestora y logren "poner de su lado" al diputado canario.

Los equipos negociadores de ambos partidos ni siquiera se han definido, a pesar de que estaba previsto que iniciaran sus trabajos este mes

“Creemos que el PSOE no se comportará de la misma forma que lo hizo en el pasado, vamos a confiar en que la relación cambie, no solo entre nosotros, sino también con sus propios aliados", concluía la coportavoz Noelia Vera, tras la reunión de la ejecutiva del partido. Los aplausos por el cambio de postura del PSOE respecto al CETA, el tratado de libre comercio con Canadá, han dejado de resonar en Princesa 2, donde ya se ha pasado de pantalla para poner otra prueba más a Sánchez para que demuestre su paso de la “retórica” a los “hechos”. Todo ello situando siempre en el horizonte una moción de censura conjunta contra Mariano Rajoy y cambios en el modelo territorial, para los que Sánchez ya ha abrazado la plurinacionalidad como concepto, pero sin mostrarse a favor del derecho a decidir.

Pedro Sánchez ya descartó de plano realizar cualquier tipo de presión sobre Quevedo. El secretario general de los socialistas argumentó que el acuerdo de las dos fuerzas para las elecciones generales (PSOE y Nueva Canarias) contenía el "compromiso" de que los nacionalistas canarios apoyasen la investidura del candidato socialista, pero esa fase ya pasó, y Ferraz respeta la "autonomía de cada organización política". "Somos partidos diferentes", concluyó.

El diputado de Nueva Canarias Pedro Quevedo, en el Congreso de los Diputados. (EFE)
El diputado de Nueva Canarias Pedro Quevedo, en el Congreso de los Diputados. (EFE)

Más allá de las diferencias entre Unidos Podemos y PSOE sobre los objetivos de déficit, una cuestión básica junto a la propuesta fiscal para financiar el Estado de Bienestar y poner fin a los recortes, como pretenden mediante iniciativas parlamentarias conjuntas a partir del próximo periodo de sesiones, fuentes de la dirección del grupo confederal señalan que “la clave ahora es Quevedo”. Estas mismas fuentes dicen tener esperanza en que Sánchez lo haga “entrar en razón” antes del pleno del martes, de lo contrario se aprobarán las cuentas y la reconciliación entre Sánchez e Iglesias sufrirá su primer revés. La ejecutiva de Nueva Canarias anunciará el lunes su decisión, pero el Gobierno ya cuenta con su apoyo y deel propio Quevedo de que no aceptaría órdenes de nadie. Asimismo acusó a Pablo Iglesias de intentar utilizar como "moneda de cambio" el pacto electoral entre su partido y el PSOE.

Los equipos negociadores de ambas organizaciones ni siquiera se han definido, a pesar de que estaba previsto que realizaran sus trabajos durante este mes de julio. Tras la mediatizada reunión entre Sánchez e Iglesias solo se ha producido un discreto encuentro de las portavoces de cada grupo, Margarita Robles e Irene Montero, respectivamente, pero ninguna formación ha querido que trascendieran las conclusiones. Tanto PSOE como Unidos Podemos limitaron su valoración de esta reunión a “una primera toma de contacto”.

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