EL PRÓLOGO DE LOS PRESUPUESTOS DE 2018

Ferraz busca evitar la guerra con los barones con una posición común sobre techo de gasto

La dirección de Sánchez intentará fijar una "postura compartida" con las comunidades en las que gobierna, aunque advierte de que cada territorio no puede negociar por su cuenta con Rajoy

Foto: Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se estrechan la mano antes de su reunión en el Congreso, este 27 de junio. (Borja Puig | PSOE)
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se estrechan la mano antes de su reunión en el Congreso, este 27 de junio. (Borja Puig | PSOE)

Tras la deficiente gestión del viraje del CETA, reconocida incluso por el propio Pedro Sánchez, la dirección socialista quiere actuar con más tiento y cautela en el siguiente obstáculo a saltar. Es la votación del llamado techo de gasto. La posición no está definida aún, aunque de entrada el equipo del secretario general adelanta que no le "gusta" la política económica y presupuestaria del Gobierno. Pero también sabe que esta es una materia delicada, en la que entran en juego los intereses de las comunidades gobernadas por presidentes socialistas, porque sobre la mesa está la flexibilización de los objetivos de déficit y, en consecuencia, la posibilidad de contar con más dinero para sus territorios para 2018. Así que Ferraz quiere "armonizar" la postura que defenderá el PSOE, consensuar con los barones una posición común. Con eso se evita abrir una vía de agua con las federaciones, se ahorra otro conflicto. Con tal objetivo en mente, hablará con sus gobiernos y también con el Ejecutivo central, que ya ha invitado al nuevo PSOE a una reunión, a la que acudirá a "escuchar".

En los últimos días ha sido recurrente la pregunta a la cúpula socialista sobre el techo de gasto. Por dos razones básicas. Una, porque ya está en la agenda política de facto: este jueves se reúne el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) y el lunes lo aprobará el Consejo de Ministros, a fin de que el Congreso lo vote en la segunda semana de julio. Dos, porque Podemos ha insistido en que esta cuestión es clave para creerse la reorientación estratégica del PSOE de Pedro Sánchez. Es uno de los "hechos" que le demanda para confiar en que el cambio que preconiza el exdiputado madrileño no es meramente estético, sino real. Sin embargo, la dirección ha preferido mantenerse cauta, sin anticipar su posición final. La decisión se adoptará en la ejecutiva de la próxima semana, tal y como adelantó el portavoz del órgano, Óscar Puente.

Sánchez escuchará a los presidentes y todas esas reclamaciones se atenderán, "pero la decisión la toma la comisión ejecutiva federal", dice Ábalos

Este martes, tras la entrevista con Pablo Iglesias, Sánchez no quiso entrar en 'Al rojo vivo' (La Sexta) en si habrá o no negociación con el Gobierno sobre el techo de gasto, aunque sí avanzó que el PSOE ha sido y será "muy beligerante" con la política económica del PP, salvo en la etapa de la gestora. Tampoco despejó la duda José Luis Ábalos, el secretario de Organización, que fue quien compareció ante los medios en el Congreso. Pero sí lanzó un aviso directo y claro a los barones: "Obviamente el partido escuchará a los presidentes autonómicos y todas esas reclamaciones las tendremos en consideración pero la decisión la toma la comisión ejecutiva federal", sostuvo, incidiendo en que el PSOE no es en ningún caso una "confederación de partidos independientes". Ferraz está apuntando hacia el no, pero no hay nada zanjado.

Voto en contra de Valencia y Baleares

Las comunidades tienen que ver, y mucho, en los pasos siguientes que dará el Ejecutivo de Mariano Rajoy. El jueves, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, y el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, reúnen a los consejeros económicos en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) para acordar la distribución de los objetivos de déficit público y de deuda de 2018-2010 que, junto con el límite de gasto no financiero para el próximo año serán aprobados por el Consejo de Ministros del 3 de julio.

En diciembre, PSOE y PP pactaron la relajación de la senda de consolidación fiscal: lograron que el déficit autonómico fuera del 0,6%, una décima más

En la reunión del CPFF del pasado 1 de diciembre, el PSOE y el Gobierno acordaron relajar la senda de consolidación fiscal a las autonomías para 2017, de forma que el objetivo de déficit que tenían que cumplir para este año se situara en el 0,6%, una décima más de lo inicialmente previsto, que en 2018 fuese del 0,3% y que en 2019 se llegara al equilibrio presupuestario (déficit cero). En aquel momento, las comunidades socialistas, de común acuerdo con la gestora que presidía el asturiano Javier Fernández, votaron abstención en el CPFF, salvo Baleares y Valencia, que optaron por el voto en contra al considerar insuficiente el 0,6%. El PSOE preside siete CCAA (Andalucía, Valencia, Extremadura, Castilla-La Mancha, Aragón, Baleares y Asturias) y cogobierna en otras dos (Cantabria y País Vasco, aunque esta no pertenece al régimen común).

Ferraz busca evitar la guerra con los barones con una posición común sobre techo de gasto

Ese acuerdo de diciembre pasó después por el Congreso, y el PSOE votó a favor. Apoyó los objetivos de déficit y deuda pactados con las autonomías y además arrancó al Ejecutivo una subida del salario mínimo del 8% para 2017, entre otras medidas. La Cámara, en cambio, no votó el límite de gasto no financiero del Estado (fijado en 118.337 millones de euros), que es la base para la elaboración de los Presupuestos. Las cuentas del Estado de 2017 se aprobaron definitivamente este lunes pasado en el Senado.

Soraya Sáenz de Santamaría y Cristóbal Montoro presiden el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) del pasado 1 de cdiciembre. (EFE)
Soraya Sáenz de Santamaría y Cristóbal Montoro presiden el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) del pasado 1 de cdiciembre. (EFE)


Ahora la situación es distinta. La gestora ya no está al mando. Es Pedro Sánchez quien ha vuelto a tomar las riendas de Ferraz, y quien quiere visualizar su "oposición de Estado" frente al PP y su acercamiento a Podemos y, en menor medida, porque sabe que es más difícil, a Ciudadanos. Pero al tiempo es consciente de que esta negociación es distinta y que, como advertían altos mandos de la ejecutiva, han de conciliarse los intereses de unos gobiernos autonómicos asfixiados y que necesitan más recursos, y una posición política más dura frente a Rajoy. Por eso el mensaje que Ferraz emitía estos días es que la postura se adoptará de forma "autónoma" y sin atender a las presiones de Podemos.

Ferraz busca evitar la guerra con los barones con una posición común sobre techo de gasto

"Una décima más, mejor"

Los gobiernos autonómicos venían hablando desde hace semanas con el Ejecutivo central sobre el reparto de la deuda y el déficit. Como afirma un responsable del Ejecutivo del manchego Emiliano García-Page, "la comunicación con Hacienda es necesariamente fluida porque hay muchos asuntos que competen a las dos Administraciones". "Nosotros queremos el mayor margen posible —añadía esta fuente—. Si en lugar de un 0,3% de déficit [la mitad del previsto para 2017, un gran esfuerzo] nos dan una décima más, mejor. En lo que no estaremos nunca de acuerdo es en cómo el Gobierno hace el reparto de la carga, ya que se reserva más puntos de déficit que el que deja a las autonomías, cuando son las que soportan el gasto en educación, sanidad y dependencia". "Si los objetivos de déficit que nos presenta Montoro son buenos, ¿cómo vamos a oponernos? Tenemos que mirar en clave Gobierno, porque representamos a los ciudadanos. Un Ejecutivo no puede desaprovechar una oportunidad si es positiva, porque entonces nos corren a palos", manifiesta, en el mismo sentido, un miembro del Gabinete de Susana Díaz.

El Ejecutivo llevaba semanas hablando con los gobiernos socialistas. Estos sostienen que aplaudirán si hay un margen mayor para 2018

Esos argumentos hacen pensar en La Moncloa que no habrá problema alguno con los gobiernos socialistas para que den el visto bueno al acuerdo igual que hicieron hace algo más de seis meses. Los representantes de lo principales barones susanistas —Javier Fernández, Susana Díaz, Ximo Puig, Guillermo Fernández Vara, Emiliano García-Page y Javier Lambán—, acuden a la reunión a defender los intereses de sus respectivos ejecutivos en un momento en el que el crecimiento económico, el consiguiente aumento de ingresos de la Agencia Tributaria y la creación de empleo dan margen a Hacienda para permitir el aumento del gasto de las autonomías.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, afirmaba este martes en el Senado que "hay posibilidad y margen de maniobra" para negociar con el resto de grupos, porque el techo de gasto para los Presupuestos de 2018 es menos "restrictivo" que en el pasado y por la evolución del conjunto del gasto público. Así que el Ejecutivo, prometió, "va a negociar con todos los partidos". Ferraz ya ha recibido una invitación para una próxima reunión. "Y naturalmente iremos a escuchar sus planteamientos", advierten desde la Secretaría de Política Económica y Empleo de la ejecutiva de Sánchez, que dirige Manu Escudero.

Ferraz busca evitar la guerra con los barones con una posición común sobre techo de gasto

Para el proyecto de Presupuestos que acaba de superar en el Senado su último trámite, el Gabinete de Rajoy pactó con los gobiernos autonómicos un incremento de plantillas en Sanidad y Educación que fueron determinantes para que el PSOE diera después en el Congreso su voto favorable al techo de gasto presentado por el Ejecutivo. Es el mismo procedimiento que el presidente ahora quiere seguir para las cuentas de 2018.

Mayoría alternativa para Rajoy

Fuentes gubernamentales dan por hecho que el CPFF alcanzará un acuerdo que avale la propuesta de techo de gasto que el Consejo de Ministros aprobará el próximo lunes. No obstante, Hacienda tiene la sartén por el mango: en el CPFF el Gobierno por sí solo cuenta con el 50% de los votos, así que puede imponer los objetivos a las comunidades aunque no estén de acuerdo. Cuando llegue el acuerdo al Congreso en la segunda semana de julio el Grupo Socialista tendrá que decidirse, pero su concurso será esta vez menos relevante que en la ocasión anterior. Ciudadanos se presenta como socio fiable en ese trámite, mientras que el PNV tiene comprometido su apoyo al Ejecutivo al igual que Ana Oramas, la diputada de Coalición Canaria. El 'diputado 176', Pedro Quevedo, el representante de Nueva Canarias, se inclina esta vez por la abstención. Es decir, Rajoy podría repetir para este trámite el póker de aliados con los que sacó los PGE de 2017, porque el PSOE, incluso con la gestora al frente, presentó una enmienda de totalidad, y ahora es seguro que mantendrá ese rechazo a las cuentas del año que viene. Lo que ahora puede cambiar, por tanto, es el voto respecto a ese prólogo de los Presupuestos, el paquete del techo de gasto.

Ferraz ha recibido una invitación para una reunión con el Gobierno, y está dispuesto a ir a "escuchar". El diálogo con las CCAA lo lidera Manu Escudero

"Intentaremos alcanzar una posición compartida con nuestras comunidades. El partido oirá a los dirigentes de las autonomías. Pero eso sí, no parece apropiado que cada territorio pueda negociar por separado los objetivos de déficit para los próximos años. Nuestro objetivo es la fijación de una postura común sobre la base de las conversaciones que tengamos con ellas", subrayaba a este periódico un alto mando de la dirección de Sánchez.

Manu Escudero, en rueda de prensa en Ferraz este 26 de junio. (EFE)
Manu Escudero, en rueda de prensa en Ferraz este 26 de junio. (EFE)

La idea que tiene Ferraz es hablar en estos días con los representantes autonómicos para ir ahormando esa posición compartida, que puede acabar de sellarse en una reunión previa al CPFF.

El diálogo con los territorios lo liderará Manu Escudero, en contacto también con los secretarios de Política Federal y de Relaciones Institucionales de la ejecutiva, Patxi López y Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. En el equipo de Sánchez se ven venir que el Gobierno puede tener la tentación de puentearle para negociar directamente con los barones y aprovechar las fisuras internas, de ahí que Ferraz quiera evitar en lo posible conceder esa baza a Rajoy. "No hay una posición fijada, pero lo que sí podemos garantizar es que no se tomará una decisión de manera frívola", aseguran por su parte fuentes cercanas a la portavoz parlamentaria, Margarita Robles, la tercera pata concernida en la negociación dentro del PSOE.

Calma (por ahora) en el grupo

La reunión del Grupo Socialista de este martes, en la que Margarita Robles, la nueva portavoz, comunicó la reestructuración interna, se desarrolló sin sobresaltos. No hubo protestas y sí la disculpa de Robles respecto a cómo se había gestionado el brusco giro con el CETA. En La Sexta, el propio Pedro Sánchez reconoció que la dirección no había estado acertada (anunció que no apoyaría el tratado a través de un tuit de la presidenta, Cristina Narbona) y que había habido problemas de "coordinación y comunicación" en la primera semana de vida de la nueva ejecutiva. 

Sánchez ha actuado con prudencia en la remodelación del grupo. Ha premiado a los suyos (Zaida Cantera, Rocío de Frutos, Sofía Hernanz...), pero ha preferido no tocar a los pesos pesados del susanismo, como Soraya Rodríguez y Edu Madina, ni a los diputados andaluces. Los principales damnificados son dirigentes que apoyaron a la presidenta andaluza, pero algo menos visibles: Ignacio Urquizu, Antonio Trevín y Ricardo Cortés.

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