impera el principio de precaución

Podemos se olvida de Corbyn: del “Pablo Iglesias británico” a las amistades peligrosas

Los riesgos de asociación con un “euroescéptico reconvertido”, así como con un hipotético primer ministro cada vez más cercano a las posiciones de un Brexit duro, son mayores que las ventajas

Foto: El líder del partido laborista británico, Jeremy Corbyn, saluda a los asistentes a su discurso durante un acto electoral en Colwyn Bay, Gales. (EFE)
El líder del partido laborista británico, Jeremy Corbyn, saluda a los asistentes a su discurso durante un acto electoral en Colwyn Bay, Gales. (EFE)

Podemos se ha mantenido totalmente al margen de la campaña electoral en Reino Unido, incluso evitando posicionarse en público con el que había sido su principal referente: el candidato de los laboristas Jeremy Corbyn. Lejos han quedado las alabanzas al líder socialdemócrata, a quien se referían como el “Pablo Iglesias británico” después de que se impusiese en las primarias del partido laborista en septiembre de 2015 con una apuesta renovadora y 'antiestablishment'. Entonces, el secretario general le dio la “bienvenida” y lo invitó a “caminar juntos” a través de la páginas del diario 'The Guardian', felicitándose por que “por fin vamos a contar con un aliado en Reino Unido con el que compartimos diagnóstico y un proyecto de defensa de los derechos sociales mediante políticas que combatan la desigualdad”.

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El entusiasmo con el que desde la dirección de Podemos se recibió su ascenso en el laborismo británico fue decayendo a la par que la estrategia más rupturista iba ganando terreno a la transversalidad errejonista. El giro de Corbyn hacia un antieuropeísmo 'light', defendiendo desde hace meses “la inmigración controlada” o que Reino Unido estará mejor fuera de la UE, tampoco ha ayudado a mantener dicha identificación. Se ha convertido en una amistad peligrosa. En un principio, lo elogios llegaron a ser mutuos, con un Corbyn que reconocía su “inspiración” en la formación morada, pero el idilio desapareció con el tiempo.

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Al contrario de lo que ocurrió en la campaña griega, con un Pablo Iglesias cerrando mítines con Alexis Tsipras, o más recientemente en las presidenciales francesas con Jean-Luc Mélenchon, Podemos no ha remarcado públicamente sus preferencias de candidato. Tampoco ha enviado ningún representante a su cuartel general de campaña, ni ha hecho declaraciones públicas o comunicados de apoyo al laborista, como sí se hizo con Tsipras o Mélenchon. Las únicas muestras de cercanía durante la campaña se ha limitado a dos retuits del perfil de Corbyn desde la cuenta de Twitter de Pablo Iglesias.

El giro euroescéptico de Corbyn y su defensa de “la inmigración controlada" no han ayudado a mantener la identificación de Podemos con el líder laborista

Se ha impuesto el principio de precaución. Los riesgos de asociación con un “euroescéptico reconvertido”, así como un hipotético primer ministro cada vez más cercano a las posiciones de un Brexit duro, son mayores que las ventajas. En la retina todavía está reciente el giro de Tsipras, al aceptar los recortes y privatizaciones impuestos por la Troika para el rescate financiero, con quien acabaron rompiendo relaciones. No es el mejor ejemplo con el que comparar sus aspiraciones de cambio, un arma arrojadiza recurrente entre los rivales políticos de Podemos.

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias. (EFE)
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias. (EFE)

Con todo, la animadversión hacia la primera ministra conservadora, Theresa May, pesa más que esta estrategia. Sin abandonar el principio de precaución, fuentes de la secretaría de Internacional del partido celebran la “remontada” del laborista con “una apuesta clara para revertir las políticas neoliberales que la propia May ha protagonizado con propuestas como los recortes a personas mayores”. En esta línea, estas mismas fuentes añaden que “los atentados de Mánchester y Londres han mostrado también los dos modelos de país que se enfrentan: el de la unión y la defensa de la democracia y los derechos de Corbyn o el del miedo, la división y la securitización que representa May”, por lo que desde Podemos dicen “esperar con ilusión que gane el primero”.

Sin llegar a distanciarse, el cambio de estrategia elegido en la asamblea de Vistalegre II ha puesto tierra de por medio entre la línea de Corbyn y la de Pablo Iglesias. De hecho, la última vez que el secretario general se refirió en público al candidato laborista fue en el primer consejo ciudadano estatal de la nueva dirección, el pasado mes de febrero. Y todo ello no para entronarlo como su referente, sino para señalarlo entre lo menos malo de la socialdemocracia europea.

Entre líneas, un agravio comparativo con la gestora del PSOE y un guiño al por aquel entonces aspirante a la secretaría general de los socialistas Pedro Sánchez, con el fin de “atraerlos [a los socialistas] a posiciones más cercanas al cambio político”. Como ejemplo, citó a los socialistas belgas, que en el Europarlamento votaron en contra del CETA junto a Podemos, al socialista francés Benoît Hamon, que representaba el izquierdismo del PSF frente a Manuel Valls, y a Jeremy Corbyn.

Sin llegar a romper relaciones, el cambio de estrategia tras Vistalegre II ha puesto tierra de por medio entre la línea de Corbyn y la de Pablo Iglesias

Desde el sector errejonista, los lazos con Corbyn son más evidentes, aun a día de hoy. En septiembre del pasado año, el dirigente Pablo Bustinduy intervino en un congreso de Momentum, la parte de la sociedad civil seguidora de Corbyn que ha llegado a compararse con los círculos de Podemos. Sin embargo, se han plegado al silencio impuesto desde la dirección en campaña. Su última referencia fue un argumentario de la secretaría política liderada por Errejón, tres semanas antes de su derrota en Vistalegre II. Dicho argumentario, referente al socialista francés Hamon, decía: “Le apoyamos decididamente para la segunda vuelta [de las primarias del PSF], como apoyamos a Corbyn y a los socialdemócratas decentes que se oponen a la austeridad”. La estrategia ha cambiado desde entonces, y con ello la política de alianzas internacionales.

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