después del juego de 'la ballena azul'

'El abecedario del diablo' llega al colegio: "Casi le arrancan las uñas con las tijeras"

Se trata de una 'prueba' que el niño debe pasar para ser aceptado por sus compañeros. El Confidencial relata el caso de Nicolás, víctima de un macabro juego en el que cada letra es una herida

Foto: Un niño coloca su estuche en un colegio. (Efe)
Un niño coloca su estuche en un colegio. (Efe)

Nicolás G. es un alumno más de un colegio de Madrid. Pero, desde hace solo unos días, es una de las primeras víctimas de un macabro juego que se ha instalado en algunos centros educativos del país. Pero no se trata de la 'Ballena Azul', que incita al suicidio, sino de 'El abecedario del diablo', en el que cada una de las 27 letras es una herida. El mecanismo es tan sencillo como humillante. El niño debe recitar una a una y en orden todas las letras del abecedario -empezando por la 'a' y terminando por la 'z'- y decir una palabra con cada una de ellas. Mientras, un compañero le pellizca o araña, cada vez con más fuerza según va a avanzando. Sin embargo, hay versiones mucho más dolorosas que producen heridas hechas con tijeras, punzones e, incluso, cúteres. Todo para sentirse aceptado y creer que perteneces a un grupo.

Este es el caso de Nico (nombre ficticio), al que aún le quedan unos años para adentrarse en la adolescencia. Varios de sus compañeros de clase le han hecho polvo la mano derecha, con la que escribe. Todo ocurrió hace unos días después de la clase de Plástica. La profesora de la siguiente asignatura se retrasó y el material utilizado para hacer una manualidad seguía en la mesa de casi todos los alumnos. Dos de ellos se acercaron a Nico. "¿Juegas?", le dijeron. Compañeros casi de pupitre él no dudó en decirles que sí. Y comenzó la 'tortura'. Por cada letra y con un rotulador le hacían presión entre dedo y dedo, hasta que uno de ellos decidió coger una tijera. "Le han destrozado tres uñas. Casi se las arrancan", cuenta Sonia, su madre, en conversación con El Confidencial.

Un niño pide permiso para hablar durante una clase en un colegio. (Efe)
Un niño pide permiso para hablar durante una clase en un colegio. (Efe)

Dos dedos vendados

Nico no recuerda ni las palabras que pronunció ni en qué letra comenzó el maltrato. Lo único que sabe es que tiene vendados el dedo pulgar e índice de su mano derecha y apenas puede sujetar el bolígrafo. A otro de sus dedos le falta más de media uña después de que sus agresores, que apenas alcanzan el metro y medio de altura, le metieran unas tijeras entre las uñas e hicieran incluso palanca. Fue llegar la profesora de la siguiente clase y el juego llegó a su fin. Suerte que no lo retomaron en el recreo.

Ese mismo día, Sonia habló con la tutora de su hijo. "Una chiquillada me dijo que era", relata. Poco después y a través de las redes sociales, se enteró de la existencia de este macabro juego. Las piezas encajaban y Nico había sido víctima de él. La dirección del centro educativo, situado en barrio de clase media de Madrid, está estudiando el caso pero, por el momento, no se han tomado medidas disciplinarias contra los dos menores que hirieron a Nico. Han hablado con sus padres y prefieren evitar cualquier tipo de alarma al consideran que se trata de un hecho aislado. Los padres de Nico, por el momento, no van a denunciar. Esperarán a que la dirección y el jefe de estudios muevan ficha. Mientras, su hijo acude a clase y nadie ha vuelto a probar con él 'El abecedario del diablo'.

Varios casos más pero sin denuncias

Heridas provocadas por este juego (Foto: Asociación contra el acoso escolar de Asturias)
Heridas provocadas por este juego (Foto: Asociación contra el acoso escolar de Asturias)

Fue una madre un niño de 8 años la que dio por primera vez la voz de alarma en España. Llegó a casa con varios cortes en la mano y después de mucho insistir acabó confesando. Ocurrió en Mieres, Asturias, y ella misma publicó en las redes sociales las fotografías de las manos de su hijo.

El Confidencial se ha puesto en contacto con la Guardia Civil y la Policía Nacional, que confirman que aunque conocen varios casos en distintos puntos del país no hay registrada ninguna denuncia. "Apelamos al sentido común y llamamos a la calma", piden desde el Cuerpo Nacional de Policía, que aconseja a los padres estar pendientes de cualquier cambio de conducta de sus hijos.

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