la relación con el psoe, OTRA VEZ A DEBATE

El triunfo de Sánchez frena la estrategia de Vistalegre II y da alas al errejonismo

El retorno de Pedro Sánchez, con un renovado discurso nítidamente de izquierdas, vuelve a despertar el fantasma del choque entre sectores en Podemos

Foto: Los líderes del PSOE, Pedro Sánchez (i), y de Podemos, Pablo Iglesias (d), durante una reunión para negociar la investidura del socialista en la pasada legislatura. (EFE)
Los líderes del PSOE, Pedro Sánchez (i), y de Podemos, Pablo Iglesias (d), durante una reunión para negociar la investidura del socialista en la pasada legislatura. (EFE)

Podemos rectifica sobre la marcha la estrategia salida de Vistalegre II y vuelve a recuperar las tesis electoralistas de la "mano tendida" al PSOE, un actor que había sido excluido del "bloque histórico", antagónico con el 'régimen del 78', que la formación se propuso impulsar tras su asamblea ciudadana, en clave constituyente. La holgada victoria de Pedro Sánchez, flamente secretario general aupado por una mayoría de la militancia con un mensaje que impugnaba la abstención en la investidura de Mariano Rajoy y prometía revertir esta decisión, ha obligado a Podemos a reconfigurar su estrategia. La disputa por la hegemonía de la izquierda y el afán por presentarse como única alternativa "real y sensata" frente a los populares se ha visto cortocircuitada.

Al menos en el corto plazo y a la expectativa de los giros que propicie Pedro Sánchez, pues estos podrían dinamitar varios de los argumentos en los que se basan las tesis aprobadas en Vistalegre II, como el de la 'triple alianza' que formarían PP, PSOE y Ciudadanos o la supuesta complicidad de una gestora, en retirada, con propósito de "sostener" al presidente Mariano Rajoy en el Gobierno. La realidad, cambiante, se impone frente a la teoría de la 'pasokización' del PSOE o, lo que es lo mismo, un sorpaso fruto de su derechización o "gran coalición" a nivel parlamentario.

El triunfo de Sánchez frena la estrategia de Vistalegre II y da alas al errejonismo

La principal consecuencia interna no es otra que el resurgimiento de las tesis errejonistas, más posibilistas y pactistas, lo que a su vez ya está provocando un rebrote del choque interno entre los dos principales sectores del partido. Si los afines a Errejón han coincidido en su defensa pública de que el cambio solo procedería de acuerdos con un PSOE liderado por Sánchez, entre los sectores pablista y anticapitalista había más dudas. No solo porque todas las encuestas alimentaban el animal mitológico del sorpaso si la candidata socialista era Susana Díaz, sino porque cualquier acercamiento a un partido del 'régimen' impediría o retrasaría la posibilidad de una transformación social y la apertura de un proceso constituyente.

El retorno de Pedro Sánchez, con un renovado discurso nítidamente de izquierdas, vuelve a despertar el fantasma del choque entre sectores en Podemos. Una confrontación que tuvo su origen, precisamente y como relataba el propio Pablo Iglesias en su documento político para Vistalegre II, en la opción de abstenerse en la investidura de Sánchez que en su día defendió el sector errejonista, al igual que ya lo habían hecho anteriormente tras las elecciones andaluzas para investir a Susana Díaz. “Ambas posibilidades aseguraban la tranquilidad de las élites económicas y que, fuera cual fuera el Gobierno, las líneas maestras de las políticas acordes con la austeridad económica y el inmovilismo respecto a la cuestión plurinacional se mantuvieran intactas. Lo pensé entonces y lo sigo pensando ahora”, afirmaba.

El triunfo de Sánchez frena la estrategia de Vistalegre II y da alas al errejonismo

La discusión interna sobre la relación con el PSOE vuelve a estar sobre la mesa de Podemos, a la espera de que Sánchez despeje incógnitas. El secretario de Organización, Pablo Echenique, tras lanzar la oferta a Pedro Sánchez de retirar la moción de censura de Podemos para apoyar otra del PSOE, adelantaba parte del renovado argumentario de urgencia: "El PSOE es un partido histórico que, en estos momentos, es necesario para cualquier acuerdo que ponga fin al Gobierno de saqueo del PP". Con todo, no despejaba la duda originaria de Podemos sobre si la formación llegaría a acuerdos con los socialistas aun en posición de subalterna, una situación contra la que siempre se plantó Pablo Iglesias.

Una de cal y otra de arena, pues horas después, el secretario general, Pablo Iglesias, tras conversar telefónicamente con Sánchez y emplazarse a seguir dialogando sobre la oferta, colocaba una piedra en el camino al avanzar que crearían una comisión mixta de trabajo con los independentistas del PDeCAT de cara a desarrollar un programa de mínimos conjunto que asegurase el voto positivo a la moción de sus ocho diputados en el Congreso. La antigua Convèrgencia vincula su apoyo a la moción a que se acepte el referéndum, pactado o no, con fecha y con el papel activo de la confluencia catalana, En Comú Podem, pidiendo el voto en la consulta. Si la oferta no es aceptada, la formación tendría más facilidades para retomar un discurso semajante al utilizado contra la gestora desde que rechazó sentarse a dialogar sobre la iniciativa.

Iván GilIván Gil

Los análisis en clave académica de dirigentes de la formación, como los del cada vez más influyente Manolo Monereo, quien ha desarrollado el concepto de trama, difieren de las declaraciones públicas realizadas por algunos portavoces. Para el diputado y padre político de Pablo Iglesias, "el combate real, lo que marca la coyuntura hoy, es la disputa por la hegemonía de la izquierda”. En esta misma línea, reflexionaba que “el dato más significativo de la presente coyuntura es la crisis del PSOE”. El propio Pablo Iglesias fiaba el futuro de Podemos, durante el balance político que presentó el pasado sábado ante el consejo ciudadano estatal, a la crisis del régimen y de la socialdemocracia.

Las aspiraciones más elevadas y rupturistas de Podemos han quedado aplazadas ante la victoria de Pedro Sánchez, que si bien no era descartable, ni siquiera sus más cercanos habían predicho que produjese con tal contundencia. El escenario trazado por la nueva dirección de Podemos salida de Vistalegre II se ha topado con una imprevista complicación. Más aún a la interna, en un contexto de tregua entre sectores que dependiendo de la determinación de Sánchez amenaza con romperse. ¿Investir al líder socialista en una hipotética moción de censura a cambio de nada? ¿Reclamar cuotas de poder en forma de ministerios y asegurando una vicepresidencia como hace ahora un año? Viejas preguntas que colocan en el orden del día viejas diferencias internas.

El contraste entre posibilismo y ruptura vuelve a asomar en las puertas de Princesa 2, y los socios parlamentarios no son ajenos a dicho debate. El coordinador federal de IU, Alberto Garzón, lanzaba un ultimátum en forma de plazos que desde la dirección se intentó evitar a toda costa. "Según el reglamento del Congreso, Pedro Sánchez tiene el día de hoy [por este lunes] para presentar una moción de censura con él como candidato", afirmaba desde su cuenta de Twitter. Iglesias, en cambio, insistía en que no van "a poner plazos", llamaba a "respetar" un "periodo de reflexión" y afirmaba que, tras consultar a los letrados de la Cámara Baja, el plazo de 48 horas que marca el reglamento para presentar una moción alternativa comienza a contar desde que se reúne la Mesa del Congreso para discutir la iniciativa registrada el pasado viernes. El balón está en el tejado de Sánchez, pero Podemos pierde capacidad de iniciativa.
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