cualquier fallo o ausencia tumba las cuentas

Rajoy se juega la legislatura de la mano de PNV, Ciudadanos... y al triple empate a 175

Una sola equivocación daría al traste con la precaria estabilidad política y anularía toda previsión de inversiones o incremento de plantillas pactadas con los barones del PSOE

Foto: El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, saluda al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. (Reuters)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, saluda al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. (Reuters)

Mariano Rajoy logró cerrar un acuerdo con el PNV sobre los Presupuestos Generales del Estado 24 horas antes de la primera votación sobre el proyecto en el Congreso, que se presenta como la más apretada de la historia de la Cámara. El Gobierno se juega este jueves las cuentas, y hasta el arranque de la legislatura, a un triple empate a 175 diputados, los que suman el Partido Popular con Ciudadanos, los nacionalistas vascos y Ana Oramas (de Coalición Canaria).

Una sola baja de última hora o error frente a las siete enmiendas a la totalidad de los grupos de izquierda e independentistas, que también suman 175 escaños, daría al traste con la precaria estabilidad política, además de anular toda previsión de nuevas inversiones o incremento de plantillas previstas y pactadas con los presidentes autonómicos, incluidos los del PSOE. Son necesarios tres empates para la derrota de las enmiendas a la totalidad.

El texto que plasma el pacto del Gobierno con los socialistas sobre el techo de gasto, los objetivos y reparto entre administraciones del objetivo de déficit público y la apuesta por mantener las pensiones y las prestaciones del Estado en sanidad y educación (el llamado gasto social) tiene que superar la primera barrera parlamentaria con los socialistas en contra. Es la contradicción básica de la legislatura sin mayoría de ningún tipo que obliga al Ejecutivo a rebañar apoyos entre los nacionalistas sobre el marco presupuestario cerrado antes con un partido, el PSOE, que tiene que defender después una enmienda a la totalidad del texto.

Rajoy se juega la legislatura de la mano de PNV, Ciudadanos... y al triple empate a 175

Los socialistas aspiran a seguir presentándose como principal partido de la oposición, pese a su crisis interna y frente a la competencia del populismo de Podemos. Y ambos factores les obligan a sumar este jueves sus votos a los de Pablo Iglesias, Joan Tardà y demás diputados de extrema izquierda e independentistas para procurar la derrota de las cuentas que Cristóbal Montoro defiende sin rubor en clave socialdemócrata y de gran coalición.

Para salvar los Presupuestos que pueden garantizar un mínimo de año y medio de legislatura, Mariano Rajoy firmó a última hora un acuerdo con el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, que le da al menos 175 votos a favor de las cuentas durante todo el trámite parlamentario. El jefe del Ejecutivo se reunió en Madrid con el jefe de los nacionalistas vascos sin anuncio previo alguno y después de que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y los representantes del Gobierno autonómico acordaran la renovación del cupo con una rebaja sustancial (500 millones de euros) en la contribución de las arcas vascas a las de la Administración central.

Rajoy se juega la legislatura de la mano de PNV, Ciudadanos... y al triple empate a 175

El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, detalló a su vez ese acuerdo presupuestario que incluye el compromiso de un "cronograma completo" sobre inversiones y desarrollo del AVE en el País Vasco hasta 2023, además de una "tarifa eléctrica unificada" para las empresas en la región y un aumento de personal e información para su policía autonómica.

Con los cinco votos del PNV, más los 32 que aporta Albert Rivera y el de Ana Oramas, el Grupo Popular (137 diputados) se enfrenta a una votación muy apretada. El Gobierno de Rajoy concurre sin más aspiración que un primer empate a 175, que tendría que repetirse dos veces para rechazar las peticiones de devolución del proyecto del resto de la Cámara.

El PP no ha tenido que recordar sus obligaciones a sus diputados, incluidos los ministros con escaño, y el propio Rajoy, con horario abierto en su agenda oficial, pendiente del momento en el que tendrá que estar en el Congreso. En el otro bloque del hemiciclo los socialistas están igual de pendientes, porque ninguno puede equivocarse y, al mismo tiempo, la mayoría de ellos necesita que Rajoy pase el trago con tal de evitar una nueva convocatoria de elecciones y que sus barones se queden sin las oposiciones de funcionarios que han prometido.

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