“un país hermano”

Iglesias presume de impedir que el Congreso se pronuncie contra el autogolpe de Maduro

La declaración de condena precisaba de unanimidad para hacerlo de forma automática, pero Iglesias se fajó para impedir la descalificación del régimen al que asesoró en su día

Foto: El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (i), conversa con el líder de IU, Alberto Garzón (d). (EFE)
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (i), conversa con el líder de IU, Alberto Garzón (d). (EFE)

La irrupción de los nuevos partidos en el Congreso, Podemos y Ciudadanos, ha roto el viejo consenso básico de PP y PSOE en la política exterior a la hora de las declaraciones urgentes en asuntos internacionales. Pablo Iglesias, con el apoyo de los independentistas catalanes de ERC, ha impedido este miércoles que la Cámara se pronuncie contra el autogolpe de Nicolás Maduro en Venezuela mientras Albert Rivera aleccionaba a Mariano Rajoy sobre cómo debe encabezar la UE contra el chavismo.

La declaración de condena del Congreso al nuevo paso de Maduro para acabar con los restos de las formalidades democráticas en su país (la división de poderes) precisaba de unanimidad para hacerlo en el pleno de forma automática. Pero Iglesias se fajó para impedir la descalificación del régimen al que asesoró en su día, y lo hizo amparándose en las posiciones del Papa y del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, mediador y partidario del diálogo entre el sucesor de Chaves y la oposición democrática por encima de todas las demostraciones de fuerza de Maduro.

La mayoría de los grupos solo pretendía que el Congreso del Reino de España declarara su "profunda preocupación" por la evolución de la situación política en Venezuela, exigir la liberación de todos los presos políticos y exhortar a las autoridades venezolanas a respetar "un calendario electoral que permita la celebración de las elecciones transparentes previstas por el ordenamiento jurídico y constitucional".

Para Iglesias, esa defensa del Parlamento venezolano frente al golpe del Ejecutivo de Maduro era “una irresponsabilidad” que iba contra su partido, Podemos, y contrastaba con la “altura política” de Zapatero en su apuesta por el diálogo. Según dijo el máximo dirigente de los podemitas en los pasillos del Congreso para presumir de su éxito, el PP, el PSOE y Ciudadanos pretendían utilizar el conflicto político de “un país hermano” como Venezuela en el terreno de la política nacional y como “cortina de humo” para tapar los escándalos de corrupción.

También en contra del consenso en política internacional, Albert Rivera se empleó en el pleno de control al Gobierno en abroncar a Mariano Rajoy por su posición "tibia e insuficiente" ante el autogolpe en Venezuela, y puso como ejemplo de lo que debía hacer la ofensiva del Gobierno de José María Aznar al frente de la UE contra la dictadura de Fidel Castro en Cuba.

La vicepresidenta del Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría, que era a quien preguntaba, recordó al presidente de C's que Rajoy fue el primer mandatario que recibió en su despacho a Lilian Tintori, la esposa del preso político Leopoldo López, y que nadie tenía que darle lecciones sobre cómo abordar el asunto.

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