HACIA EL 39º CONGRESO FEDERAL

Jordi Sevilla: Rajoy está "poniendo las bases" para justificar el adelanto de elecciones

El exministro presenta su libro, en el que relata el año más excepcional para el PSOE. Ya fuera de la política, no se moja con el proceso de primarias: Sánchez, López y Díaz son "magníficos candidatos"

Foto: El exministro Jordi Sevilla, en la sede del PSOE el pasado 31 de marzo, antes de la disolución de las Cortes de la X Legislatura. (EFE)
El exministro Jordi Sevilla, en la sede del PSOE el pasado 31 de marzo, antes de la disolución de las Cortes de la X Legislatura. (EFE)

¿España se encamina hacia unas nuevas elecciones? Aún es pronto para saberlo, pero Mariano Rajoy siente semana tras semanas el frío de su minoría y hasta primeros de mayo no recuperará el poder de apretar el botón nuclear de disolución de las Cortes. Pero puede ir forjando ya un relato, y el exministro Jordi Sevilla es lo que cree que el presidente del Gobierno ya está haciendo: pavimentando ese camino para luego comparecer ante los ciudadanos y explicarles que no hubo más remedio que convocarles de nuevo a las urnas.

Sevilla (Valencia, 1956) lanza este martes su último libro, 'Vetos, pinzas y errores. ¿Por qué no fue posible un Gobierno del cambio?' (Deusto, 2017), en el que intenta relatar cómo se vivió en el PSOE todo el proceso de negociación de la investidura de Pedro Sánchez, en el que él estuvo sumergido como parte de la comisión de diálogo, y cómo el hoy ex secretario general fue apostando por el 'no es no' pese a haber barajado la abstención a Rajoy. Una obra en la que quiere explicar "por qué se tomaron las decisiones que se tomaron" y cómo detrás de cada una de ellas había una enorme "complejidad". Pero la proyección de ese año, 2016, absolutamente "excepcional" en la vida de la joven democracia española, aún se siente ahora, porque la incertidumbre sobre la duración de la legislatura subsiste.

Para Sevilla, el síntoma de que Rajoy prepara el terreno para nuevos comicios es su gestión del decreto de la estiba, en la que no buscó apoyos

El exministro de Administraciones Públicas está convencido de que Rajoy está ya construyendo el relato que le sirva para justificar un adelanto electoral. La señal la dio, a su juicio, con la gestión del conflicto de la estiba, en la que el Gobierno fue vencido en el pleno del Congreso, un hecho —la derrota de un Ejecutivo en la convalidación de un real decreto ley— que no ocurría desde 1979. "El decreto de la estiba, peor no se puede gestionar. Yo he estado en el Gobierno y puedo asegurar con conocimiento de causa que, cuando quieres que un decreto ley salga, no lo gestionas como lo ha gestionado Rajoy", aseguró Sevilla en un desayuno informal con periodistas en el Club Financiero Génova de Madrid, a los que presentó su libro. Su explicación es que cuando un Gabinete quiere que se apruebe una iniciativa suya, se emplea a fondo para sacarla adelante, consciente de la trascendencia de una bofetada de la Cámara baja. Así, Rajoy "se está cargando de argumentos para echar la culpa a otros", por ser "irresponsables" al no apoyarle y abocar al país a la inestabilidad. Está "poniendo las bases" para llamar de nuevo a las urnas.

Rajoy y el "abrazo del oso"

En cualquier caso, lo ocurrido en estos meses prueba para Sevilla lo "complicado" que resulta para el PSOE administrar la abstención al PP en el día a día, porque se encuentra con que tiene que consensuar con él algunas medidas pero a la vez darle un no rotundo en cuestiones más sensibles como los Presupuestos del Estado. Además, Rajoy mantiene su intención de hacer "copartícipes" a los socialistas de su Gobierno, y estos se siguen manifestando en contra.

Sánchez y su equipo sí llegaron a estudiar la abstención y poner condiciones a Rajoy. El exlíder se decantó por ir a elecciones, un "mal menor"

En su libro, el exministro relata cómo en julio de 2016 Sánchez y su equipo sí llegaron a estudiar la abstención. El propio Sevilla era partidario de pedir la cabeza del líder popular, pero el jefe de Ferraz no estaba de acuerdo porque no veía correcto interferir en la vida orgánica de un partido. El dirigente valenciano incorpora un informe interno que elaboraron él mismo y el exjefe de Gabinete de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, José Enrique Serrano —miembro, como él, del comité negociador de la investidura en la legislatura fallida—, y en el que se detallan las "condiciones" que se podrían imponer al PP a cambio de facilitar la reelección de Rajoy. El exlíder, sin embargo, desechó posteriormente esa salida y apostó todo al 'no es no' cuando percibió la resistencia de militantes y votantes y se dio cuenta de que lo que buscaba el presidente era un "abrazo del oso": demandaba no solo la abstención en la investidura, sino que el PSOE le ayudase con la tramitación de los Presupuestos y con otras iniciativas. Ese documento de condiciones decayó y nunca se abrió una negociación en ese sentido con los populares.

(Deusto)
(Deusto)

¿Dónde conducía el rechazo a la reelección de Rajoy? Sánchez se encaminaba, según la impresión de Sevilla, a unas terceras elecciones, un "mal menor" dada la coyuntura, ya que podrían ofrecer un resultado distinto en el que el PP ya no necesitara al PSOE para acceder al Gobierno y al tiempo se podría erosionar a Podemos. Pero el exministro dice en su libro, y así lo volvió a reconocer este martes, que el exsecretario no le explicitó sus intenciones. Es más, admite que Sánchez no reunió a su grupo de negociadores, ni de apoyo, "y optó por llevar todos los contactos de forma personal y bilateral". Cuenta que "se percibió un proceso de alejamiento" respecto a quienes habían constituido su círculo de confianza, y esa "creciente incomunicación" de Sánchez "contribuyó sin duda a que las discrepancias se acabaran convirtiendo en enfrentamientos por desconfianza mutua". Un caldo de cultivo que acabó estallando en el trágico comité federal del 1 de octubre, en el que los barones se cobraron su cabeza.

Hizo falta "mayor comunicación"

Sí hizo falta, por tanto, "mayor comunicación entre los dirigentes del PSOE", aunque solo fuera para "discrepar", señaló Sevilla. "Si hubiera preocupado menos el congreso y hubiera interesado más qué teníamos que hacer, se podría haber hablado, discutido y acordado una posición del partido que hubiera podido seguir todo el grupo parlamentario", añadió. Para el exministro, fue providencial la afirmación que hizo el presidente de la gestora, Javier Fernández, en el comité federal del pasado 14 de enero: "Al día siguiente de las elecciones del 26 de junio todos sabíamos qué había que hacer, no cómo ganar el congreso después de hacerlo".

La abstención era otro "mal menor", aunque Sevilla no dice si era mejor o peor opción. "No conozco a ningún socialista entusiasmado" por investir a Rajoy

En definitiva, el PSOE se movió tras los comicios del 26-J en el fino alambre del "mal menor", según Sevilla. Unos pensaban que el "mal menor" era la abstención, y otros, entre ellos Sánchez y su equipo, que lo eran las terceras elecciones, pero ningún camino era una "alternativa" deseada. ¿Y él, qué pensaba él? No se moja. "No lo sé, no sé qué hubiera hecho", y además tampoco tuvo que tomar una decisión, ya que él no formaba ni forma parte del comité federal y solo volvió a la política un año para ayudar en la campaña presidencial de Sánchez. "No conozco a ningún socialista entusiasmado por hacer presidente a Rajoy", y la propia intervención del portavoz parlamentario, Antonio Hernando, en el pleno de investidura sigue reflejando, en su opinión, el dolor por la abstención y cómo el PSOE hizo una "enmienda de totalidad" a Rajoy, el presidente que ha desplegado "la política más de derechas en Europa desde Margaret Thatcher".

Meritxell Batet, José Enrique Serrano, Antonio Hernando, Luisa Carcedo, Jordi Sevilla y Rodolfo Ares, el 7 de abril de 2016, dirigiéndose a la única reunión a tres, con Podemos y Ciudadanos. (EFE)
Meritxell Batet, José Enrique Serrano, Antonio Hernando, Luisa Carcedo, Jordi Sevilla y Rodolfo Ares, el 7 de abril de 2016, dirigiéndose a la única reunión a tres, con Podemos y Ciudadanos. (EFE)


¿Pesará por mucho tiempo la abstención a los socialistas? "Me gustaría que cada vez pesara menos y más qué hacer para recuperar los cuatro millones de votos" que el partido perdió en los últimos años. "Me interesa más conocer lo que queremos que pase, lo que sea el futuro, las propuestas y ofertas que hacemos a la sociedad y a los militantes para un PSOE de gobierno", respondió el exministro.

Sevilla no quiere tampoco hacer una apuesta sobre el endiablado proceso congresual del PSOE. No hará campaña por ninguno de los aspirantes, ni avalará a ninguno, por mucho que ya tenga decidido a quién votará en las primarias de mayo. "No estoy con nadie ni contra nadie", explicó, porque ya está "fuera de la política partidista", da su etapa de vuelta a la primera línea por cerrada y no quiere regresar a ella. En 2015 dejó PricewaterhouseCoopers por la llamada de Sánchez, salió de Ferraz el 2 de octubre y ahora continúa en el sector privado, como vicepresidente de Contexto Económico de la consultora Llorente & Cuenca.

Jordi Sevilla: Rajoy está "poniendo las bases" para justificar el adelanto de elecciones

No al cambio del artículo 2

Aplicó máxima diplomacia. Los tres caballos ya en pista —Pedro Sánchez, Susana Díaz y Patxi López— son óptimos. "No tengo ningún temor por que gane ninguno de los tres, porque creo que los tres son magníficos candidatos" y cualquiera de ellos, agregó, será capaz de "unir" al partido. "No tengo ninguna duda. Las primarias se tienen que hacer pensando en lo que ha ocurrido y pensando en el día siguiente. Gane quien gane va a llamar a la unidad, aglutinará a los que le votaron y a los que no. La alternativa sería un disparate, sería provocar la fractura, y no lo persigue ningún militante y ninguno de los tres candidatos". Sevilla aseguró que no teme, "en absoluto", que pueda producirse una escisión en el PSOE si pierde Sánchez.

El exministro dice que no tiene "ningún temor" por que gane cualquiera de los tres candidatos, porque el partido seguirá unido y no habrá escisión

Tampoco quiso hacer quinielas sobre quién vencerá, pero el que triunfe "lo hará bien, recuperará equipos y esa línea política que necesita el PSOE" para volver al poder. Sevilla incluso descartó diferencias ideológicas entre los candidatos: los documentos estratégicos de Sánchez y López, así como la ponencia oficial que está impulsando la gestora para el 39º Congreso "caben perfectamente en el programa electoral" de las generales de 2015 y 2016 cuya parte económica él coordinó. Sí manifestó su desacuerdo con una de las propuestas que incluye el exlíder en su proyecto, la modificación del artículo 2 de la Constitución para incorporar el reconocimiento de España como un Estado plurinacional. "Cuando fui ministro me opuse a ello y no tengo razones para cambiarlo", señaló, aunque precisó que "algo habrá que hacer" para resolver el conflicto con Cataluña.

El libro que este martes sale a la venta carga las tintas, en su primera parte, aquella que narra lo ocurrido desde las elecciones del 20-D hasta la convocatoria de los segundos comicios, contra Pablo Iglesias. Meses después, reconoce, le "sigue escociendo" que no se consiguiera un "Gobierno del cambio" como a su juicio reclamaban los ciudadanos. El líder de Podemos, sostiene, fue el culpable en exclusiva de que aquel sueño no se materializara, y le reconforta que Íñigo Errejón lo admitiera en su documento congresual para Vistalegre II. Sevilla relata la estrategia socialista, cómo se intentó primero el acercamiento con IU y Compromís, para así tirar de la formación morada, y a la vez acordar con Ciudadanos, porque lo que se perseguía era un pacto "transversal", no de bloques. Pero al final se acabó imponiendo uno de los males de la democracia española: la "partitocracia", primar los intereses del partido a los del país. Y Podemos, en su opinión, prefirió ir a unas segundas elecciones en las que apuntillar al PSOE consumando el 'sorpasso'. Pero este no se produjo.

Susana Díaz, el pasado 18 de marzo en Cartagena, Murcia. (EFE)
Susana Díaz, el pasado 18 de marzo en Cartagena, Murcia. (EFE)


No sintió las interferencias exteriores que pudieran frustrar el acuerdo —así lo afirmó Sánchez en su entrevista con Jordi Évole (La Sexta) en octubre–: "Yo no recuerdo presiones de los poderes fácticos, poderes económicos y tal, que no injieren tanto como se dice en la vida política. Yo hablé con casi todos los empresarios del Ibex 35, pero no significa ni que me presionaran ni que yo les hiciera caso". Y tras las segundas elecciones y la investidura fallida de Rajoy, Sevilla no cree que Sánchez pensara en un Gobierno con Podemos y las formaciones nacionalistas e independentistas: en su libro destaca que no tiene constancia de que hubiera negociaciones (otra cosa son contactos) y que él mismo le desaconsejó esa fórmula, porque el encargo de la investidura tenía que partir del Rey, aquella operación dividiría al partido y no tendría garantizado el voto de todos los diputados del Grupo Socialista. Una maniobra de "altísimo riesgo". Pero los barones críticos siempre creyeron que aquellas conversaciones existían y que Sánchez preparaba ese órdago, y por eso, argumentaban, tuvieron que frenarlo antes. El 1 de octubre. El resto de la historia ya es conocida.

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