buscaban mujeres solas, viudas y sin estudios

Condenados los agentes comerciales que colocaban costosas enciclopedias a ancianas

La Audiencia de Madrid les declara culpables de pertenencia a grupo criminal, estafa y coacciones, pero les reduce la pena porque han "reparado el daño" causado y no irán a prisión

Foto: Los estafadores seleccionaban a sus víctimas mediante falsas encuestas telefónicas destinadas únicamente a localizar a las ancianas que vivían solas. (Ajubel)
Los estafadores seleccionaban a sus víctimas mediante falsas encuestas telefónicas destinadas únicamente a localizar a las ancianas que vivían solas. (Ajubel)

Los estafadores de ancianas no pisarán la cárcel. Los 10 miembros del grupo criminal que engañaba a mujeres mayores que vivían solas para que compraran costosas colecciones de libros han conseguido evitar la prisión después de que la Audiencia Provincial de Madrid haya rebajado su pena. El alto tribunal argumenta en su sentencia que todos ellos "han reparado el daño" causado, aunque no explica cómo lo han hecho, más allá de limitarse a describir que han sido condenados a seis meses de cárcel por el delito de pertenencia a organización criminal, a otros seis por coacciones y a seis más por estafa, ilícito este último en el que se ha aplicado la mencionada atenuante.

Ninguno de los condenados, por lo tanto, pisará un centro penitenciario, debido a que la suma total de las penas no supera los dos años de cárcel para cada uno y a que todos los acusados llegaron con la mochila 'limpia' —sin antecedentes penales— al juicio celebrado en la Sección 29 de la citada Audiencia Provincial. Los 10 —que se organizaban para visitar a las señoras y colocarles miles de euros en caros paquetes de libros— aceptaron los hechos y firmaron la sentencia por conformidad que la sala decretó el pasado noviembre.

La resolución considera acreditado —y así de hecho lo asumen los propios acusados— que los condenados integraron un grupo que tenía como finalidad obtener beneficios de forma ilícita. Todos ellos crearon las mercantiles Mundo Cultura Ediciones y Sociedad Cultura Salud e Investigación para colocar caras colecciones de libros a mujeres de avanzada edad que vivían solas y que tenían bajo nivel educativo. "Seleccionaban a sus víctimas de avanzada edad mediante la elaboración de encuestas telefónicas" falsas, relata la resolución, que explica que los timadores seguían "un guion" preestablecido para averiguar datos sobre las señoras. Escogían a las mayores, las que no tenían familiares y contaban con un "bajo nivel de escolarización". Luego, les ofrecían varios regalos para cerrar "una supuesta presentación comercial en sus domicilios" y después iban a verlas.

Se aseguraban de que sus víctimas estuvieran solas en casa antes de ir a visitarlas y, cuando lo tenían claro, iban a por sus objetivos. "Una vez en el domicilio, agobiaban a la víctima durante largas horas, distraían su atención y les exigían insistentemente que firmaran los documentos que les presentaban", cuenta la sentencia, que explica con detalle en qué consistía el engaño. En concreto, explica la sala, los estafadores les decían que los documentos eran "únicamente" para entregarles regalos, cuando en realidad lo que las mujeres firmaban eran las suscripciones a "colecciones de libros por cuantiosos importes" que además eran financiados.

Posteriormente, las ancianas recibían la visita del "supuesto repartidor", que entregaba la mercancía y aprovechaba para hacer que la señora firmara nuevas suscripciones. "Esta operativa era dirigida por los denominados jefes de equipo, que impartían instrucciones a los conocidos como comerciales y repartidores", que colocaban las colecciones y elaboraban los documentos de financiación que obligaban a firmar a las ancianas. A las que se resistían, los estafadores las presionaban hasta conseguir su objetivo.

La sentencia cuenta en concreto lo que los 10 condenados le hicieron a una anciana de 74 años, viuda, pensionista, que no sabía ni leer ni escribir, que vivía en el madrileño barrio de Usera. Uno de los acusados "consiguió que la mujer firmase un documento" que simulaba ser un "justificante de entrega de varios regalos, pero que en realidad era un contrato de adquisición de las colecciones 'Hispania' y 'Duquesa de Alba' por importe de 5.996 euros financiados en 40 cuotas". Un mes después, otro miembro del grupo volvió al domicilio de la señora en nombre de la mercantil Mundo Cultura, la misma que le había colocado las anteriores colecciones.

El nuevo visitante la engañó de nuevo y "consiguió que la mujer firmase una nueva adquisición diciéndole que se trataba de la segunda entrega de regalos, cuando lo que realmente firmaba era la compra de las colecciones 'Historia del Arte' y 'Ciencias ocultas' por importe de 5.896 euros financiados en 40 cuotas". Los componentes del equipo comercial volvieron días después a casa de la anciana con la misma excusa y lograron arrancarle la firma de una tercera adquisición, las series bibliográficas 'Grandes civilizaciones' y 'Naturaleza salvaje', que costaban 5.896 euros y también estaban financiadas en 40 cuotas. En esta última 'venta', los timadores también le dijeron a la señora que se trataba de regalos y que no debía comentar con nadie tal generosidad.

También relata la sentencia el caso de otra mujer de 75 años, que tenía una pensión de 600 euros al mes y un nivel de escolarización similar al de un niño de 12 años, ya que la anciana apenas había acudido a la escuela de su pueblo, una pequeña población segoviana. Los estafadores "la embaucaron con una supuesta promoción de regalos" con que consiguieron concertar una cita para ir a su casa a presentar los obsequios. El día acordado, se presentaron los comerciales y, "aprovechando que ella estaba sola", la presionaron para que firmase un documento que suponía la compra de otras dos colecciones por 6.600 euros, a pesar de que la mujer había manifestado claramente que no quería adquirir nada.

"La conducta persuasiva" de uno de los condenados se sobrepuso a la insistencia de la señora, que reiteraba una y otra vez que no quería adquirir ningún producto y que incluso solicitaba a los visitantes que se llevaran de vuelta los libros que habían traído, que eran los que ella en realidad había comprado en virtud del documento que había suscrito forzada. Pero no quedó ahí la cosa con el caso de esta mujer, ya que solo cinco días después se personó en el mismo domicilio otro miembro del grupo criminal, quien exigió a la mujer "persistentemente" que firmara un nuevo papel. Este último visitante incluso llegó a amenazar a la señora, que se estaba resistiendo, con que le cobraría los 'obsequios' si no implantaba su rúbrica. "Doblegó la voluntad" de la víctima, que "accedió temerosa" a suscribir todos los documentos que le presentaron, que no eran otra cosa que reconocimientos de deuda por la adquisición de los conjuntos de libros 'Ciencias ocultas' y 'Duquesa de Alba'.

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