levanta un cortafuegos contra su antecesor en el cargo

Zoido desmonta la herencia de Fernández Díaz: guerras, escuchas y escándalos

El nuevo ministro del Interior está tratando de marcar distancias con su antecesor en el cargo y ha pedido al nuevo DAO de la Policía Nacional que promueva reformas durante los próximos meses

Foto: Comparecencia del ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido. (EFE)
Comparecencia del ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido. (EFE)

El nuevo ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, está levantando un cortafuegos para distanciarse de su antecesor en el cargo, Jorge Fernández Díaz. Pertenecen al mismo partido, pero el exalcalde de Sevilla quiere enterrar las polémicas y las guerras policiales que se gestaron a lo largo de la pasada legislatura y que terminaron de estallarle al Gobierno en funciones de Mariano Rajoy con el vacío de poder que generó en la Policía Nacional el año de bloqueo electoral. Otra cosa es que Zoido sepa exactamente lo que quiere y que luego lo consiga.

Los frentes, casi todos de la Policía Nacional, se han amontonado en su mesa antes de aprenderse hacia dónde van los pasillos del ministerio. Al choque que mantiene el excomisario de Asuntos Internos Marcelino Martín Blas con el comisario y agente encubierto ya jubilado José Manuel Villarejo, que se ha traducido en filtraciones y acusaciones cruzadas en los juzgados, se suman la desaparición de un 'pendrive' en el caso de los Pujol y la aparición de otro USB con datos relacionados también con la causa; los coletazos de la grabación de las reuniones de Fernández Díaz con el exdirector de la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC) Daniel de Alfonso, que fue realizada por funcionarios del propio ministerio; y las polémicas declaraciones que ha realizado esta misma semana Eugenio Pino, anterior director adjunto operativo (DAO) del cuerpo, máximo puesto de responsabilidad ocupado por un funcionario. Pino admitió a 'El Mundo' que había ordenado volver a investigar los atentados del 11-M y la filtración a ETA del caso Faisán, y reconoció pagos a confidentes, desveló el origen de las investigaciones sobre la financiación de Podemos y hasta la existencia de salas de grabación en la sede de Interior.

Zoido también ha nombrado a un estrecho colaborador y amigo como director general de la Policía Nacional, Germán López Iglesias

Lo primero que hizo Zoido para tratar de apagar esos incendios fue nombrar DAO al antiguo comisario general de Seguridad Ciudadana, Florentino Villabona. En la Policía Nacional, por encima de ese cargo, solo está el director general de la institución, un puesto de confianza en el que Zoido también ha situado a un estrecho colaborador y amigo, Germán López Iglesias, exconcejal de Seguridad en el Ayuntamiento de Badajoz y exdelegado del Gobierno en Extremadura. Fernández Díaz apenas tenía relación con su director general de la Policía, Ignacio Cosidó. Pertenecían a familias diferentes del PP y respondían a lealtades distintas. Pero Zoido ha tenido vía libre para elegir a todas las piezas de su equipo y ha optado por personas con las que ya había trabajado antes mano a mano.

Con el nuevo DAO no había tratado pero tenía buenas referencias. Villabona, licenciado en Derecho, dejó en 2007 la Jefatura Superior de la Policía de Melilla para convertirse en coordinador general de Seguridad del Ayuntamiento de Málaga con una corporación del Partido Popular. En mayo de 2011 saltó a la Comisaría de Algeciras, pero solo unos meses después, tras la victoria de Rajoy en las elecciones generales de ese año, fue nombrado por el anterior DAO, Eugenio Pino, comisario general de Seguridad Ciudadana, puesto en el que había permanecido hasta ahora.

El nuevo director adjunto operativo (DAO), Florentino Villabona, durante su toma de posesión. (EFE)
El nuevo director adjunto operativo (DAO), Florentino Villabona, durante su toma de posesión. (EFE)

El Gobierno tenía motivos para recompensarlo con un cargo de mayor categoría. Por sus atribuciones en la comisaría general de Seguridad Ciudadana, Villabona fue el encargado de liderar los dispositivos antidisturbios que hicieron frente a las dos huelgas generales, la revuelta estudiantil y las concentraciones para rodear el Congreso que sufrió Rajoy durante sus primeros meses en la Moncloa. Tras un inicio de mandato convulso, la conflictividad social comenzó a hundirse en picado. En Génova siempre han creído que la labor policial tuvo un papel decisivo en ese giro y Villabona puede atribuirse parte del mérito.

Zoido le ha encomendado la misión de desmontar la obra de Pino, el comisario que en 2012 lo aupó a la junta de gobierno de la Policía, máximo órgano colegiado del cuerpo. A pesar de aquel nombramiento, Villabona nunca llegó a formar parte del círculo de confianza del antiguo DAO. La semana pasada, en su toma de posesión, aseguró que trabajará para tratar de recuperar el crédito de la Policía ante el Poder Judicial. Y no ha tardado en tomar decisiones que implican una ruptura con la etapa anterior. Solo unas horas después de asumir el cargo, decidió disolver la Brigada de Análisis y Revisión de Casos (BARC), un grupo creado por Pino en 2012 para revisar investigaciones ya cerradas o bloqueadas en busca de nuevas pistas que permitieran avanzar en el esclarecimiento de los hechos. Fue la BARC precisamente la que se encargó de realizar una nueva investigación sobre los atentados del 11-M, el caso Faisán, la localización del cuerpo de Marta del Castillo y el crimen sin resolver de tres miembros de una misma familia en Burgos en 2004, entre otros casos.

Zoido cesó también a Enrique García Castaño, el ya exjefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo, que llevaba más de diez años al frente del cargo

Como reveló El Confidencial, Villabona ya ha liquidado la BARC. Los funcionarios que la conformaban están a la espera de un nuevo destino. También ha cesado esta semana al jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), el comisario Enrique García Castaño, que llevaba más de una década al frente de esa sección dedicada a proporcionar los medios técnicos para seguimientos, escuchas y videovigilancias. El nuevo DAO lo implicaba en el episodio de las grabaciones a Fernández Díaz y también lo incluía en el grupo de Pino, aunque se había mantenido como jefe de la UCAO con gobiernos de PSOE y PP. Villabona ha enviado a García Castaño a una jefatura de zona de la ciudad de Madrid, que supone una degradación sin paliativos.

Se espera que Villabona tome nuevas decisiones en los próximos días para construir el cordón sanitario que busca Zoido en estos primeros meses de legislatura. Fuentes de Interior aseguran que uno de los motivos por los que también fue seleccionado para encabezar la Policía es que se jubila el próximo noviembre. En principio, no tiene nada que perder en el traumático proceso de renovación que ya tiene entre manos. Por lo pronto, tendrá que elegir al nuevo comisario general de Seguridad Ciudadana, la plaza que él mismo ha dejado vacante al ascender a DAO.

Otros nombramientos y otras decisiones pueden ser más difíciles. El comisario Villarejo se jubiló el pasado verano y ya está fuera del cuerpo. Sin embargo, Martín Blas no se retira hasta abril y lleva semanas anunciando, a quienes le quieren escuchar, que se despedirá con una gran traca final. En Interior sospechan que fue quien filtró las grabaciones a Fernández Díaz. Martín Blas fue relevado de Asuntos Internos en abril de 2015 por elaborar un informe falso en el marco de la investigación sobre el pequeño Nicolás. Semanas después de su cese, se descubrió que habían desaparecido de Asuntos Internos decenas de cintas, informes y dosieres con material extremadamente sensible. Nadie sabe con exactitud dónde está ese material ni qué objetivo tienen las personas que lo custodian. Zoido prefiere la calma, al menos, ahora que está aterrizando. Pero la música puede seguir sonando varios años.

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