PODEMOS Y LA HEGEMONÍA CULTURAL

La propuesta cultural de Nacho Vegas y la 'ceja anticapi' que no verá la luz en Vistalegre

La resolución para el congreso de Podemos sobre política cultural realizada por un sector cercano al partido, del que forman parte músicos, actores o escritores, no verá la luz en el cónclave

Foto: El cantante Nacho Vegas, durante un concierto en el Arenal Sound. (EFE)
El cantante Nacho Vegas, durante un concierto en el Arenal Sound. (EFE)

“La mejor política cultural es la que no existe”. Sin injerencias ni tutelas, de ningún tipo, tampoco de los partidos políticos, incluido Podemos, que deben limitarse a velar por su libre ejercicio y desarrollo. ¿Por qué? Que se lo pregunten a los titiriteros contratados por el Ayuntamiento de Madrid para una actuación carnavalesca y posteriormente denunciados por la misma institución, cuando "una dirigente de la primera línea de Podemos se apresuró a condenar los hechos". Estos son algunos de los motivos por los que la propuesta de cultura para discutir en Vistalegre II lanzada por Nacho Vegas, Roberto Herreros y otros 'combatientes' de lo que denominan cultura popular y contrahegemónica no verá la luz en el congreso de Podemos.

Se han autocensurado. En el buen sentido de la palabra, porque lo de la autocensura para evitar ofender a pretendidos 'camaradas' no va con ellos. No hay más que recordar la actuación de Nacho Vegas en las fiestas madrileñas de San Isidro, donde representantes de la PAH subieron al escenario para acompañar al cantautor y criticar, sin titubeos, la gestión del propio ayuntamiento de Ahora Madrid por no cumplir su compromiso programático de acabar con el drama de los desahucios. No sin debates de por medio, su conclusión es que lo institucional y lo cultural no debe ir de la mano.

A colación del caso de los titiriteros, advierten sobre la necesidad de "no entrar en el juego de quienes quieren gobernar reprimiendo". Sus ejemplos, más allá del reciente caso de los titiriteros: Egunkaria, Javier Krahe, César Strawberry, Soziedad Alkohólika, Fermín Muguruza o incluso el caso Zapata. Podemos tampoco está exento de caer en una suerte de “oficialismo cultural”.

Coherencia y práctica, otra marca de la casa del sector 'anticapi' que pretendía respaldar esta resolución en el cónclave de la formación. El "contrapoder", aunque encaje más con la opción de los anticapitalistas que encabeza Miguel Urbán (y en cuya lista, 'Podemos en Movimiento', participa Nacho Vegas), se ejercita desde fuera, opinan, sin que ello implique renunciar a dar la batalla también desde dentro. No es casual que esta propuesta fantasma vaya introducida por los versos de la canción 'Contraindicaciones' de la banda argentina Kumbia Queers, que arrancan así: “Somos la voz sin miedo, somos alaridos de los que cayeron / somos otra voz que no tiene dueño, no pertenecemos / no tengo nación ni consuelo”.

"Una cultura que pueda cuestionar libremente al poder y a la que el poder no pueda cuestionar, mucho menos juzgar"

La cultura “no tiene dueño”, y aunque la propuesta está totalmente alejada de la concepción mercantil, más o menos basada en las industrias culturales, que hasta ahora han promovido los responsables del área de cultura de Podemos, han rechazado someterla a votación en Vistalegre II. El riesgo de formar parte de una cultura oficial es transversal, y quieren evitarlo. Tampoco quieren convertirse en víctimas pasivas. Por si quedaba alguna duda, la propuesta lleva por título 'A la contra'. A la contra, también, de la “pantomima de los políticos profesionales”, como los raperos de los suburbios franceses, dicen, que logran “el reconocimiento de las 'banlieus' como realidades no meramente negativas”.

La cultura popular es su premisa, y esta no encaja con la hegemonía cultural que intentan teorizar, aun sin éxito, los portavoces de Podemos en la comisión de Cultura del Congreso. Y es que, además, las guerras culturales las “va ganando la derecha”. El periodista cultural de El Confidencial Carlos Prieto da buena cuenta de ello en su sección 'Animales de compañía' a la que hace referencia el texto. La cultura de la Transición (CT) “orquestada por el PSOE” felipista es otro capítulo aparte del que tampoco huyen en su análisis.

Para los promotores de esta propuesta, ningún Gobierno, del color que sea, debe posicionarse con respecto a la cultura. Su premisa es que desde la cultura “se pueda cuestionar libremente al poder y a la que el poder no pueda cuestionar, mucho menos juzgar. Justo lo contrario de lo que estamos viendo ahora”. Cantando al actual contexto político que vive Podemos, el texto se cierra con un estribillo del tema de León Benavente 'Aún no ha salido el sol': “Aún podemos soportar / Aún podemos aguantar / Aún podemos resistir / Aún no ha salido el sol”.

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