el plazo para el acuerdo se agota el 1 de febrero

Iglesias se reunirá el miércoles con Errejón para buscar un acuerdo previo a Vistalegre II

Los diferentes sectores contarán desde este miércoles con tan solo una semana para fusionar sus documentos. El calendario congresual marca como fecha límite para transaccionar el 1 de febrero

Foto: El líder de Podemos, Pablo Iglesias (d), conversa con el secretario de Política del partido y portavoz parlamentario, Íñigo Errejón (i), durante un pleno del Congreso. (EFE)
El líder de Podemos, Pablo Iglesias (d), conversa con el secretario de Política del partido y portavoz parlamentario, Íñigo Errejón (i), durante un pleno del Congreso. (EFE)

Podemos sigue arrancando hojas de su calendario congresual sin que los diferentes sectores del partido intenten un acercamiento que evite la confrontación de listas en Vistalegre II. Tras cerrarse la fase de presentación de documentos, que el equipo técnico decidió de forma extraordinaria ampliar 24 horas hasta la pasada noche, el secretario general ha decidido mover ficha. Pablo Iglesias convocará una reunión para este miércoles en la que espera acercar posiciones y lograr acuerdos previos a la asamblea ciudadana estatal con los proyectos que lideran el número dos, Íñigo Errejón, y el eurodiputado anticapitalista Miguel Urbán, según adelantan a este diario miembros de su equipo. Los márgenes son estrechos, tanto en lo temporal como en lo político y lo personal.

Los diferentes sectores contarán desde este miércoles con tan solo una semana para fusionar sus documentos. El calendario previsto marca como fecha límite para transaccionar propuestas el 1 de febrero. En caso de no haber acuerdos, el día 2 de febrero se presentarán las distintas candidaturas y se iniciará la campaña electoral. Sin embargo, las mayores trabas para llegar a acuerdos no se ciñen a los plazos.

Las hojas de ruta políticas y estratégicas de Iglesias y Errejón parten desde premisas alejadas en cuestiones clave, como es la relación con el PSOE o el choque entre unas aspiraciones más rupturistas y otras más posibilistas o pragmáticas. En lo personal y emocional, que no deja de tener una considerable importancia a la hora de encaminar unas negociaciones, la relación entre el número uno y el dos ha sufrido un acelerado deterioro. El distanciamiento se ha ido avivando a través de los reproches cruzados y a base de destacar las diferencias por encima de las similitudes, como estrategia propia de un proceso competitivo de estas características.

Iglesias se reunirá el miércoles con Errejón para buscar un acuerdo previo a Vistalegre II

El secretario general intentará cerrar acuerdos integrales, incluyendo los cuatro ejes en los que gira el debate congresual —político, organizativo, igualdad y ético—, para que en base a ello se consiga acordar una lista conjunta que evite la confrontación directa en Vistalegre II. Desde el resto de equipos no cierran la puerta a esta posibilidad, pero vaticinan como más factibles los acuerdos cruzados, por documentos, sin tener que hacerlo en bloque.

En las propuestas de igualdad ya se han dado pasos firmes para la fusión en un único texto, mientras que el documento organizativo presentado este lunes por Iglesias asume como propias las principales propuestas de Errejón y de Anticapitalistas, que están bastante cercanas entre sí, al margen de que los segundos las desarrollen más en profundidad. En lo político es donde se concentran las diferencias que, en caso de no solventarse, provocarán que se vuelvan a medir las fuerzas de cada sector.

El número dos ha insistido repetidamente en que no se presentará a la secretaría general, pero Iglesias entiende que presentar lista al consejo ciudadano estatal sería como hacerlo, porque quien se imponga en esta votación será quien lidere el partido. De hecho, el propio Iglesias ha adelantado que en caso de perder su lista, se pondría a disposición del actual secretario político, quien debería tomar las riendas de la formación en su lugar, como volvió a insistir este lunes en una entrevista televisiva.

El choque entre sectores sería el escenario menos deseable, según explican desde el equipo de Pablo Iglesias, aunque en caso de producirse insisten en que “tampoco sería ningún drama”. Pese a las dificultades, Iglesias reconoce que la búsqueda de la unidad es "un clamor" de las bases y se comprometerá a intentarlo personalmente. La cuenta atrás se ha activado ya, a la espera de buscar puntos de encuentro en las cuestiones que más los alejan.

Hostilidad o mano tendida al PSOE

El documento errejonista, denominado 'Desplegar las velas: un Podemos para gobernar', apuesta por un acercamiento estratégico con los socialistas, por buscar la normalidad, priorizar la labor parlamentaria para demostrar su utilidad y parecer una fuerza más creíble con opciones de gobernar. Asimismo, rechaza la “negación obsesiva y choque frontal”, priorizando una relación más “inteligente y laica”.

La propuesta de Iglesias, por su parte, rechaza de plano la mano tendida al PSOE, al entender que forma parte de un mismo bloque junto al PP y Ciudadanos, la denominada 'triple alianza', porque “es partidario de mantener una política económica neoliberal conformista con las dinámicas europeas y, asimismo, de mantener la Constitución como papel mojado en lo que se refiere a la soberanía y los derechos sociales”. Los anticapitalistas, en esta línea, señalan al PSOE de la gestora como antagonista de Podemos.

Normalidad o conflicto

Los proyectos de Iglesias y Anticapitalistas defienden la necesidad de implementar una estrategia conflictiva, tanto en las calles como en las instituciones, y 'movimentística', convirtiendo Podemos en un partido-movimiento que abandone la lógica de las organizaciones clásicas, alzándose como altavoz de la sociedad civil. La estrategia errejonista, en cambio, hace más hincapié en portar “un proyecto de normalidad alternativa”, que les permita “ser creíbles como representantes de un orden nuevo posible”. Respecto al conflicto y al rupturismo, Errejón advierte en su documento político: “Las fuerzas del cambio no ganan solo por impugnar lo existente”.

El sector anticapitalista, además, defiende abiertamente recuperar la lucha de clases y llama directamente a combatir la “normalización de las instituciones” que propone Errejón. La “desobediencia desde los institucional” es otra de las máximas presentes en el proyecto que lidera Miguel Urbán contrapuesta a la lógica errejonista.

Rupturismo o reforma

De estas diferentes estrategias se derivan las distintas medidas programáticas. Desde 'Anticapis' proponen un programa de máximos, más próximo al de las europeas y que se fue moderando en las siguientes citas electorales, en el que se incluyen la auditoría del pago de la deuda, la gestión colectiva de los bienes comunes o la apertura, en plural, de procesos constituyentes en el conjunto del Estado. El 'Plan 2020' firmado por Pablo Iglesias recupera también la nacionalización de los sectores estratégicos, mientras que el de Errejón pone el acento en el cambio de modelo productivo, pero a través de “un Estado emprendedor que a iniciativa propia o en colaboración con la iniciativa privada se convierta en impulsor del modelo productivo de nuestro país”.

Iglesias se reunirá el miércoles con Errejón para buscar un acuerdo previo a Vistalegre II

En contraposición a los documentos políticos del sector oficialista y de anticapitalistas, el avalado por Errejón remarca que es “fundamental corregir el rumbo de los últimos meses y volver a disputar el sentido común y las nociones centrales para los españoles, como fuerza que más y mejor entronca con las mejores posibilidades de nuestro futuro”. En este tono de mayor transversalidad y moderación, añade como un eje de “transformación democrática” la creación de una “agenda patriótica para incluir las necesidades y anhelos también de los sectores que no nos votan, pero de los que una fuerza política responsable y de futuro ha de hacerse cargo”.

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