LA ESTRATEGIA OFICIALISTA PARA VISTALEGRE ii

Iglesias apuesta por IU, menos bipartidismo y guiños a 'anticapis' con nacionalizaciones

El documento que busca la "unidad" profundiza en un programa rupturista que garantice los derechos sociales con las nacionalizaciones de los sectores estratégicos como medida estrella

Foto: El líder de Podemos, Pablo Iglesias (d), asiste a la manifestación que la plataforma #NoMásCortesDeLuz el pasado mes de diciembre. (EFE)
El líder de Podemos, Pablo Iglesias (d), asiste a la manifestación que la plataforma #NoMásCortesDeLuz el pasado mes de diciembre. (EFE)

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, ha lanzado las líneas maestras de su proyecto para marcar en Vistalegre II la hoja de ruta "ganadora" del partido de cara a las próximas elecciones de 2020, con una parada previa para coger impulso en las municipales y autonómicas de 2019. Bajo la denominación 'Plan 2020: ganar al Partido Popular, gobernar España', el documento que firmen otros pesos pesados de la dirección como Pablo Echenique, Carolina Bescansa, Irene Montero o Rafa Mayoral, apuesta por profundizar la construcción de un "bloque político y social alternativo" junto a Izquierda Unida, las confluencias y movimientos sociales, polarizar con los "partidos del régimen" (PSOE y PP) y desarrollar un programa rupturista que garantice los derechos sociales con las nacionalizaciones de los sectores estratégicos como medida estrella.

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Unas tesis que suponen una notoria complementariedad con el sector anticapitalista, pero que al mismo tiempo se alejan del errejonismo -lo cual es recíproco-, que también ha presentado su propuesta a media mañana de este viernes. Todo ello a pesar de que la intención del documento busca una síntesis unitaria que pueda servir de bisagra entre los otros dos grandes sectores del partido. Una "herramienta unitaria", según lo han definido miembros de su equipo, que no acaba de cuajar con el giro errejonista hacia posiciones más centradas y basadas en "demostrar" y ser "creíbles" retomando la iniciativa en el Congreso.

En el capítulo programático, "la defensa de los sectores estratégicos" es fundamental, ocupando un capítulo entero del documento. En este se recoge que "la articulación de un proyecto de país que recupere su soberanía, rescate la democracia y garantice los derechos de la gente" con una clave fundamental "en la defensa, la regulación, el control democrático y la protección de nuestros sectores económicos estratégicos".

La recuperación de la soberanía alimentaria "frente los intereses de las corporaciones del agronegocio que desmantela nuestra producción agroganadera bajo la concepción de una agricultura y una ganadería sin agricultores y sin ganaderos"; la transición enegética "orientada hacia la recuperación de la soberanía, la garantía del derecho a la energía por parte de las personas como un elemento esencial para la vida y al impulso de la reindustrialización"; la regulación del sector de las comunicaciones y el transporte "que garantice su acceso y desarrollo como servicios públicos esenciales para la comunidad, que ponga fin a los abusos de las grandes corporaciones y que proteja nuestro país frente al desarrollo de la economía extractiva basada en la elusión fiscal", así como el "control democrático del sector financiero por medio de una regulación fuerte frente al abuso y la especulación" son las líneas maestras del programa económico. Unas propuestas cercanas a las planteadas por el sector anticapitalista y que suponen una vuelta al programa de las europeas, rebajado en las siguientes citas electorales.

El texto propone regular del sector de las comunicaciones y el transporte para garantizar su acceso y desarrollo como servicios públicos

En el capítulo de alianzas, desarrollado bajo el epígrafe titulado "bloque político y social alternativo para nuestro país", se establecer que "las alianzas sociales deben estar en el centro de nuestra actividad, pues tenemos que concretar nuestro compromiso con la nueva España que avanza. Debemos seguir situando en la agenda política las demandas populares, pero tenemos que ser capaces también de participar en la consecución de victorias concretas que muestren la capacidad de la gente para construir un poder desde abajo".

Con una retórica diferente a la empleada por el sector anticapitalista, pero condensando la misma filosofía, Iglesias defiende que "necesitamos desplegar una pedagogía de la praxis que demuestre que, en situaciones concretas, la gente puede vencer a las élites y sus representantes". Como ejemplo, el documento argumenta que "si parar un desahucio es una victoria popular, servir de instrumento a los sectores que defienden sus derechos debe favorecer más victorias populares que consoliden el bloque de cambio".

"Si nos subordinamos a la lógica institucional, nos disolveremos"

El "Podemos ganador" que propone Iglesias, utilizando el mismo leitmotiv que Errejón pero dándole la vuelta, se sintetiza en el argumento de que "ganaremos si esas victorias no son de Podemos, sino del bloque social y popular". Rebajando la tensión del debate entre calles e instituciones, pero sin rehuir a la prioridad de los priomero sobre lo segundo, el documento reconoce que "Podemos nació entendiendo que había que caminar de la calle a las instituciones", pero añade que "sin el impulso ciudadano nunca en la historia se han registrado cambios para las mayorías".

Rehuyendo la mano tendida de Errejón al PSOE en la política parlamentaria, Iglesias alerta sobre el hecho de que "la fragilidad parlamentaria de los partidos de la oposición no debe confundirse con una supuesta debilidad del actual Gobierno". El pacto de las élites, que denominada la 'Triple Alianza' para evitar cualquier posibilidad de un 'Gobierno de Cambio' en el que estuviese presente Podemos, prosigue, "les obliga a sostener al actual Ejecutivo, por lo que tanto en el Congreso como en el Senado nuestra acción política deberá evidenciar las contradicciones del discurso del Gobierno y sus aliados". En esta línea, la tarea parlamentaria debe centrarse en convertir a Podemos, más allá de la "credibilidad" o "utilidad" a la que alude el secretario político, "en la expresión inequívoca de una política diferenciada que se presenta como una alternativa real y concreta de gobierno, sin caer en el tacticismo parlamentario ni en el oportunismo partidista, y mantener la coherencia programática".

Iglesias apuesta por IU, menos bipartidismo y guiños a 'anticapis' con nacionalizaciones

Para Iglesias no existe una contradicción fundamental entre movimiento e institución, "sino una tensión elemental", pero advierte nuevamente: "Si nos subordinamos a la lógica institucional, nos disolveremos", al igual que, si, por el contrario, "nos limitamos a lo conocido y ya transitado, nos autoexcluiremos". Es por ello que propone una complementariedad apostando por seguir construyendo "el bloque histórico, social y popular —esa unión de sectores que se encuentran porque coinciden en su diagnóstico, sus intereses y sus objetivos— que hace política al mismo tiempo en las instituciones y en los espacios públicos no institucionales".

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