CRISIS DE LOS SOCIALISTAS

PSOE y PSC se acercan en la política pero no avanzan aún en la redefinición de sus lazos

Cuatro de los seis miembros de la comisión bilateral mantuvieron el miércoles una segunda reunión: los negociadores no entraron en si los militantes del PSC podrán votar en el congreso del PSOE

Foto: Javier Fernández y Miquel Iceta, en su reunión en Ferraz del pasado 14 de noviembre. (EFE)
Javier Fernández y Miquel Iceta, en su reunión en Ferraz del pasado 14 de noviembre. (EFE)

La del miércoles pasado fue una reunión informal, a la que no pudieron acudir todos los convocados, en la que siguió rebajándose la tensión entre los dos partidos hermanos, PSC y PSOE, en la que se allanó el camino en lo político. Pero que no sirvió para resolver su principal conflicto, cómo reformular sus relaciones orgánicas.

Esa tarea sigue pendiente. Y es la que más pesa de cara al 39º Congreso de los socialistas, el saber si los casi 18.000 militantes catalanes podrán votar al nuevo secretario general y si podrán seguir formando parte de los órganos federales de dirección. Pero la incógnita no se despejará de forma inminente. Y no es menor, porque la formación catalana es la mayor bolsa de afiliados críticos con la abstención al PP de todo el socialismo, el mayor caladero de votos militantes (al menos hasta ahora) del depuesto Pedro Sánchez.

La comisión bilateral que estudia las relaciones de PSOE y PSC, compuesta por tres integrantes de cada partido, se constituyó el pasado 2 de diciembre. Fue una primera toma de contacto anunciada a la prensa, tras la que hubo sendas ruedas de prensa. La segunda cita, avanzada por la Ser, se produjo el miércoles 4 de enero, en plenas Navidades, y ya no se informó por anticipado a los medios. Pudieron asistir el andaluz Mario Jiménez —portavoz de la gestora— y la eurodiputada Elena Valenciano, por el PSOE, y por el PSC, Salvador Illa —secretario de Organización de Miquel Iceta— y la diputada en el Congreso Meritxell Batet. Faltaron el extremeño Paco Fuentes y el alcalde de Cornellà, Antonio Balmón.

Buen ambiente

La reunión discreta se desarrolló en un "clima muy positivo de trabajo", "fraternal", pero se centró en las cuestiones políticas, en la resolución que la ejecutiva del PSC aprobó el pasado 19 de diciembre —y con la que el PSOE está de acuerdo—, en la apretada agenda catalana prevista para 2017, con el posible referéndum independentista en el horizonte, o en la clarificación de alianzas con otros actores, como el partido de Ada Colau. Pero aunque siempre sobrevuela en las negociaciones la materia más puramente orgánica, no se abordó. Quizá se entre en materia en la próxima 'cumbre bilateral', la del 27 de enero, aunque no es cien por cien seguro.

La discusión sobre la parte más conflictiva, la revisión del protocolo de 1978, puede comenzar a abordarse en la próxima reunión, el 27 de enero

El PSOE siente que su relación con el PSC es asimétrica, desequilibrada, porque los catalanes participan en los órganos de dirección del partido hermano, pero no ocurre a la inversa. Esa relación, establecida en el protocolo de unidad que firmaron ambas formaciones en 1978 [aquí en PDF], ahora se tambalea. La raíz del conflicto hay que buscarla en el voto de la investidura de Mariano Rajoy: el comité federal del PSOE del 23 de octubre decidió el viraje a la abstención para evitar unas terceras elecciones. Los socialistas catalanes participaron en la deliberación y en la votación, manifestando su oposición y agarrándose al "no es no". Dos días después, Iceta convocó al consell nacional, el máximo órgano del PSC, para ordenar a sus siete diputados en Madrid que mantuvieran el no a Rajoy, desobedeciendo la directriz del comité federal. Aquel gesto enfadó profundamente al PSOE. La sensación de que las relaciones no podían permanecer sin cambios prendió en el partido. Por eso la posibilidad de que el PSC salga de los órganos y, en consecuencia, sus afiliados no puedan votar al líder socialista, es más que real. Está "sobre la mesa", como reconoció sin tapujos Valenciano en una reciente entrevista.

Primera reunión de la comisión bilateral PSOE-PSC. A la izquierda, Elena Valenciano, Mario Jiménez y Paco Fuentes, y a la derecha Antonio Balmón, Salvador Illa y Meritxell Batet, el pasado 2 de diciembre. (EFE)
Primera reunión de la comisión bilateral PSOE-PSC. A la izquierda, Elena Valenciano, Mario Jiménez y Paco Fuentes, y a la derecha Antonio Balmón, Salvador Illa y Meritxell Batet, el pasado 2 de diciembre. (EFE)


La dirección de Iceta se siente a gusto con el protocolo vigente, aunque se muestra dispuesto a actualizarlo dada la voluntad de Ferraz de introducir cambios. Por ahora, está a la espera de la oferta que llegue del PSOE. "Somos optimistas, pero no sabemos aún cómo se reformularán las relaciones. Creemos que acabará bien, y eso significa poner al día el documento de 1978, pero para reforzar nuestros vínculos, no para debilitarlos, y ahí estamos las dos partes de acuerdo", indica uno de los asistentes a la reunión por el PSC. "Debemos encontrar una fórmula que respete la autonomía del PSC y que no les haga perder dentro del PSOE, pero que a la vez no perjudique al PSOE en determinados momentos, y hay que ver si podrán votar o no al secretario general del PSOE. Está claro que debemos actuar con cabeza y con cuidado, buscar una fórmula que corrija los errores del pasado y no perjudique a nadie. Irá saliendo a medida que vayamos conservando", apunta por su parte uno de los integrantes de la comisión elegidos por Ferraz, que insiste en que el objetivo es llegar a una solución "de consenso, aunque sea difícil", y que sea "duradera en el tiempo". Dos de las alternativas son o bien que PSC y PSOE refuercen sus lazos y por tanto los catalanes se comprometan más con el proyecto federal, o bien que ganen autonomía y salgan de los órganos federales.

Tiempo hasta la primavera

Los negociadores quieren tomarse su tiempo para dar con la tecla adecuada. Hablar sin prisa. Tampoco la hay. El 14 de enero se reúne el comité federal del PSOE para fijar la hoja de ruta hacia el 39º Congreso, pero no convocará formalmente el cónclave, ya que los estatutos marcan que debe hacerse con al menos 60 días de antelación. Será en otra reunión del máximo órgano de poder, previsiblemente a comienzos de abril, cuando se proceda a la apertura del proceso congresual propiamente dicho, que finalizará a mediados de junio. Entonces se cerrará el censo, y para ese momento sí tiene que estar claro si los militantes del PSC podrán votar o no al líder del PSOE. No obstante, el plazo que los dos partidos se dieron, de dos meses, para resolver sus discrepancias, será superado con creces. Iceta, por su parte, ha proclamado la "neutralidad" de su dirección en el proceso congresual.

El PSOE muestra su conformidad con la resolución del PSC aprobada el 19 de diciembre, que fija la posición del partido ante el 'procés' soberanista

Entretanto, ambas formaciones van limando asperezas en las cuestiones políticas. En la cita discreta del pasado miércoles, el examen de la resolución aprobada por la ejecutiva del PSC el 19 de diciembre [aquí en PDF] centró parte de la discusión, y el entendimiento "fue prácticamente total", entre las dos partes. El documento es "muy importante" para la dirección de Iceta, porque fija la posición del partido en un año "complicado" en Cataluña: apuesta por el diálogo, trabajar para romper el bloqueo entre la pulsión recentralizadora y la rupturista, presionar a la Generalitat y al Gobierno central para revertir la dinámica de relaciones conflictivas entre Cataluña y España, exigir a los soberanistas que aparquen su hoja de ruta independentista y al Ejecutivo de Rajoy que derogue su reforma de la Ley del Tribunal Constitucional y se siente a dialogar, y la defensa de una modificación de la Carta Magna en sentido federal. El PSC se compromete a "no participar ni prestar apoyo a ningún tipo de iniciativa que apueste por una ruptura unilateral o por obviar los mecanismos de reforma de la ley, el Estatut o la Constitución".

Sujeción a Granada

Ferraz está conforme con la resolución e interpreta que el PSC "se ha amarrado a la Declaración de Granada" de 2013, se ha "reposicionado" respecto a los planteamientos que defendió en su congreso, de forma que las diferencias políticas ahora son bastante menores.

Pedro Sánchez y Miquel Iceta, en su último mitin juntos, el pasado 24 de septiembre, en Gavà. (EFE)
Pedro Sánchez y Miquel Iceta, en su último mitin juntos, el pasado 24 de septiembre, en Gavà. (EFE)


La otra cuestión objeto de conflicto es la autonomía del PSC para fijar su política de alianzas. Jiménez aseguró la semana pasada, en una entrevista con Europa Press, que una de las decisiones que los catalanes deben "compartir" con el PSOE son los pactos electorales en las autonómicas y municipales, puesto que es su marca en Cataluña. La dirección de Iceta ya ha explicado al PSOE que el PSC concurre en cada proceso con sus siglas y así seguirá siendo, y que los acuerdos serán a posteriori. "Es verdad que en el congreso se barajó la idea de alianzas preelectorales, pero en realidad no formaba parte de nuestro planteamiento. Ahora tenemos acuerdos con distintas fuerzas en Cataluña: con Ada Colau en Barcelona, con Ciudadanos en Lleida...", indica uno de los asistentes a la cita del pasado miércoles. "Los pactos siempre son controvertidos, en todas las federaciones, y es evidente que han de hablarse en el comité federal y que ellos han de hablarlo con nosotros, porque tiene incidencia en el conjunto del PSOE", agrega por su parte un cargo de la comisión bilateral por la parte del PSOE.

Las dos formaciones hablan también de los pactos con otros partidos: el PSC subraya que las alianzas que plantea son de carácter postelectoral

En definitiva, en palabras de Jiménez, se trata de acordar "lo que sea mejor para garantizar el proyecto político y para que desde el punto de vista organizativo las cosas funcionen razonablemente".

Si la primera reunión sirvió para "deshacer el hielo" y la segunda para discutir sobre lo político, en la siguiente los dos partidos tienen que "engrasar la perfilación de espacios y comenzar a poner sobre la mesa la propuesta orgánica", la cuestión mollar, partiendo de la premisa de que las cosas "no pueden quedar como están" ni "cerrarse la crisis en falso", porque la desobediencia del comité federal "no puede repetirse de nuevo", a juicio del PSOE. Las nuevas relaciones han de comprender, según Jiménez, condiciones "claras" de "simetría", "equilibrio" y "lealtad". Falta por ver si ese esquema se consigue.

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