sigue el pulso de las 'números dos' de rajoy

Pulso Santamaría-Cospedal: compiten en hiperactividad dentro y fuera del Gobierno

La vicepresidenta salta de la coordinación del Ejecutivo a la misión de hacer frente al reto independentista; la ministra, de las reuniones de la OTAN al control del congreso del PP

Foto: Las ministras Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal, junto al presidente Mariano Rajoy en el Congreso de los Diputados. (EFE)
Las ministras Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal, junto al presidente Mariano Rajoy en el Congreso de los Diputados. (EFE)

Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal se han confirmado ya como los miembros más activos y multifuncionales del nuevo Gobierno de Mariano Rajoy. La vicepresidenta salta en horas de las labores de coordinación interna del Ejecutivo a su nueva misión de hacer frente al desafío independentista en Cataluña a pie de obra con la misma facilidad que la ministra de Defensa alterna la visita al Mando de Operaciones o las reuniones con sus colegas de la UE con el control de la sede de Génova o las arengas al grupo parlamentario popular en el Congreso.

La multiplicación de funciones de la mano derecha del presidente del Gobierno en la Moncloa y la de la 'número dos' del mismo en Génova (ahora también como responsable política de las Fuerzas Armadas) es seguida al milímetro y al minuto por los demás miembros del gabinete y los principales dirigentes del PP. Es una de las claves del futuro del Partido Popular que primero pasa por un congreso de pura continuidad con ingredientes de tomas de posición para el siguiente, el de la sucesión de Rajoy.

Sáenz de Santamaría no ha ganado parcelas de poder interno, pero sí de responsabilidad en el nuevo Gobierno con la cuestión catalana. Cospedal procura dejar claro que retiene el mando sobre el 'aparato' del partido, e incluso hace incursiones sobre el grupo popular, terreno de la vicepresidenta, tanto para marcar pautas como para colocar a sus fieles en la dirección. El pulso entre ambas, en parte forzado por las decisiones de Rajoy, continúa.

Cospedal no controla a la vieja guardia, pero insiste en dejar constancia de su intención de seguir como secretaria general tras el congreso de febrero

Liberada o retirada por su jefe de la tarea de explicar cada viernes las decisiones del Consejo de Ministros, y en parte de las relaciones con los medios de comunicación (empresas), la vicepresidenta del Gobierno se consagra a la coordinación del gabinete. Como ejemplo de jornada tipo están sus actividades oficiales del pasado miércoles: por la mañana presidió en La Moncloa la Comisión de secretarios y subsecretarios y por la tarde se fue a Barcelona para entrevistarse con Inés Arrimadas (Ciudadanos) y Miquel Iceta (PSC) y reunirse después con empresarios catalanes.

Como además Rajoy le ha encargado las relaciones con las comunidades autónomas, Santamaría también tuvo que acudir la semana anterior al Consejo de Política Fiscal y Financiera con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, para ocuparse del pacto sobre la relajación del objetivo de déficit de los gobiernos regionales para el próximo ejercicio.

Santamaría, ante el reto independentista

Rajoy ha puesto por delante a su vicepresidenta para intentar encauzar el problema del secesionismo catalán. De encarrilarlo, aunque fuera hacia la mera "conllevanza" que formuló José Ortega y Gasset, la 'vicetodo' ganaría muchos enteros dentro del Gobierno y del PP para optar a la sucesión de Rajoy a medio plazo. Pero como apuntan en fuentes del PP ajenas a su círculo, y también entre sus detractores, la tarea se presta para poco lucimiento por la naturaleza insaciable del adversario independentista. Luego está el problema de fondo, la vicepresidenta tiene todo el poder por delegación de Rajoy y carece de peso en el partido.

Sáenz de Santamaría (d) conversa con el portavoz parlamentario de PDECat, Francesc Homs (i). (EFE)
Sáenz de Santamaría (d) conversa con el portavoz parlamentario de PDECat, Francesc Homs (i). (EFE)


Cospedal sí controla una parte del 'aparato' del partido. Casi todo, pero no a la vieja guardia, e insiste en dejar constancia de su intención de seguir como secretaria general después del congreso de febrero. "No porque aspire a la sucesión, pero sí para ser decisiva en ese proceso cuando empiece y no precisamente a favor de Soraya", reconocen con maldad sus partidarios.

La ministra de Defensa se ha consagrado a las tareas propias de su departamento desde que fue nombrada el 4 de noviembre. Apenas pasa por Génova, pero lo hace para estar presente en las reuniones del comité de dirección junto a Rajoy todos los lunes y en las citas que tiene que ver con los preparativos del próximo congreso del partido. Para ello llamó a Génova a los secretarios de organización regionales de toda España la semana pasada. Hasta acudió a saludar en las primeras reuniones de los responsables de cada ponencia que se debatirá en la gran asamblea de los populares.

Cospedal ha sido capaz en una jornada de alternar esas reuniones de partido con la presidencia del Consejo Superior de la Armada o la entrega de los Premios de Defensa y el estudio de los preparativos del refuerzo de la presencia de tropas españolas en Irak o un viaje a Bruselas para abordar las obligaciones en política internacional de los ministros de Defensa de la UE.

Cospedal vuelve a estudiar por las noches

La ministra, abogada del Estado como Santamaría, vuelve a estudiar por las noches la materia de su departamento para poder multiplicarse por el día. Mientras la vicepresidenta preside la comisión de secretarios de Estado, ella visita con el Rey la base de Retamares donde se agrupan el Mando de Operaciones, los responsables de Operaciones Especiales y los servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas.

La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, en la Academia de Infantería de Toledo. (EFE)
La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, en la Academia de Infantería de Toledo. (EFE)

En los últimos cambios en la dirección del grupo popular, fruto de los trasvases de diputados hacia secretarías de Estado en distintos ministerios, Cospedal ha colocado a una dirigente de su confianza, María Jesús Bonilla, como portavoz adjunta. Y ella misma se lo comunicó al grupo popular previa arenga a todos los diputados y senadores del PP.

El clan gallego del PP, repartido entre La Moncloa, el Congreso, el Senado, el Consejo de Estado, el grupo popular en la Eurocámara, la Xunta de Galicia y Génova, ve con mucho escepticismo el pulso de las dos lugartenientes de Rajoy. "El sucesor de Rajoy lo elegirá el PP", repiten cuando son consultados sobre las posibilidades de Alberto Núñez Feijóo en la sucesión. Responden como si no supieran nada, o como si lo tuvieran todo calculado. A elegir, igual que hace su jefe.

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