POR LA POLÉMICA AUSENCIA EN EL MINUTO DE SILENCIO

Podemos también 'tomó' el Congreso con Barberá: "Tenemos el desafío de destacar"

La decisión 'simbólica' de Unidos Podemos para convertirse en los protagonistas del "escenario del Congreso" ha logrado su objetivo: captar la atención y resituar el debate

Foto: Pablo Iglesias, sentado en el Congreso de los Diputados, con motivo de la jornada de puertas abiertas a la ciudadanía antes de ser diputado. (EFE)
Pablo Iglesias, sentado en el Congreso de los Diputados, con motivo de la jornada de puertas abiertas a la ciudadanía antes de ser diputado. (EFE)

“Cuando no se pueden tomar decisiones, lo importante en política se dirime en lo simbólico, y aquí el Congreso sí es un escenario político que reparte roles, identidades y genera sentidos. Las preguntas al presidente y a los ministros, los debates y las comparecencias en comisiones, son ejemplos de esa actividad simbólica de disputa parlamentaria en la que estamos obligados a competir y donde tenemos el desafío de destacar”. Este extracto corresponde a un artículo de opinión publicado por Pablo Iglesias el pasado lunes en su blog del diario 'Público', con el elocuente título de 'Oposición transversal o el Podemos que necesitamos'. La formación lleva poniendo en práctica esta teoría desde que llegó a las instituciones. El último ejemplo se produjo este mismo miércoles en el pleno del Congreso, con su rechazo a participar en el minuto de silencio para homenajear a Rita Barberá.

Podemos también 'tomó' el Congreso con Barberá: "Tenemos el desafío de destacar"

La decisión 'simbólica' del grupo parlamentario de Unidos Podemos, una vez más, ha logrado su objetivo, situándolo en el centro de la agenda política y mediática, hurtando el protagonismo a la cuestión de fondo, que prácticamente parece haber pasado a un segundo plano. Por acción o por omisión, la formación liderada por Pablo Iglesias consigue imponerse en “el desafío de destacar”, a pesar de la celeridad con la que tuvo que improvisarse el polémico gesto. Pero no solo: la praxis de Podemos no se reduce a la política de gestos. Estos últimos son un medio para atraer la atención y, posteriormente, disputar los marcos discursivos y, lo que es más importante, resituar el debate. Otro ejemplo: la actitud mostrada hace unos días durante el discurso de Felipe VI en la apertura solemne de las Cortes en su XII Legislatura. 

El simple hecho de no aplaudir al monarca tras su discurso les permitió convertirse en protagonistas de la sesión para, a continuación, centralizar un debate hasta ese momento situado en la periferia de la opinión publicada: monarquía o república. De manera poco sutil a ojos de quienes trabajan en la Cámara, la dirección del grupo decidió colocar a tiro de cámara a Diego Cañamero, cuyo escaño se sitúa en la parte alta del hemiciclo, pero esta vez ocupó un asiento de pasillo en la segunda fila, detrás de Pablo Iglesias. El jornalero y diputado andaluz logró lucir en los planos de la televisión el mensaje que portaba en su sudadera: 'Yo no voté a ningún rey'.

La estrategia diseñada por y para los "dispositivos mediáticos”, según el concepto utilizado por Pablo Iglesias, y por y para 'hackear' la opinión mediatizada, no siempre tiene los resultados esperados. En ocasiones, el gancho de la política de gestos no se mide bien, pues es algo que escapa al control propio, y no solo hace que se oculte el discurso de fondo, sino que se vuelve en su contra. Esto es lo que pasó durante su primera 'acción' en las instituciones, cuando los diputados se estrenaron en la Cámara tras las elecciones del 20-D para jurar sus cargos.

La praxis de Podemos no se reduce a la política de gestos. Esta última es solo un medio para atraer la atención y, posteriormente, redefinir la agendaLa diputada y secretaria del grupo parlamentario, Carolina Bescansa, acudió con su bebé para captar el foco, que lo consiguió, pero la imagen fue tan rupturista, y tan criticada en la forma por sus rivales políticos, que se taponó el mensaje de fondo: abrir un debate reivindicativo sobre la conciliación y la maternidad. A decir por el éxito de esta estrategia en las últimas semanas, la técnica se ha ido puliendo y perfeccionando. Con todo, no está exenta de riesgos.

En la apertura solemne, por ejemplo, un senador de Izquierda Unida, que se escapó al control de Iglesias, ondeó una bandera republicana durante el discurso del Rey. Otro gesto rupturista y sin precedentes que estuvo a punto de ensombrecer el debate de fondo, si no fuera por la precaución de la presidenta del Congreso, Ana Pastor, quien prefirió no reclamar a la seguridad de la Cámara que fuese expulsado, para evitar el ruido. Una escena de tal magnitud hubiese volteado el marco discursivo, y de ahí el reproche del propio Iglesias, quien afeó al senador de IU que “no era el sitio ni el lugar”.

La batalla de ayer, sin interferencias, volvió a ser un éxito para Podemos. El agregador de noticias Méneame, un termómetro de la opinión pública en la esfera digital, pues son los propios usuarios, con sus votos, quienes seleccionan y jerarquizan en portada las noticias, da buena cuenta de ello. De las seis primeras informaciones y opiniones de su portada horas después de lo sucedido en el Congreso, cuatro de ellas llevaban estos títulos: 'La muerte no blanquea el pasado, sino solo los sepulcros'; 'Cuando el PP interrumpía minutos de silencio por las víctimas del franquismo'; 'Rita Barberá se burló de las víctimas del metro', y '¿Alguien recuerda el minuto de silencio por Labordeta? No se celebró'.

Y el 'Tuerka party' se hizo mayor

Otra clara muestra de la victoria de Unidos Podemos en su última batalla 'simbólica' está en las conversaciones en redes sociales y los 'trending topic' (TT) de Twitter, los temas más comentados, entre los que incluso se coló el término 'Labordeta'. La dicotomía políticos malos y buenos, los que están con los de abajo frente a los que están con los de arriba, con el 'establishment', “los nuestros” y “los suyos” quedó patente, como también lo hizo el cuestionado uso de las instituciones por unos determinados representantes públicos para homenajear a “corruptos”. Como reconoció Alberto Garzón, el objetivo inicial, que incluso se superó, era evitar que se "blanquease" la trayectoria política de Rita Barberá. Los populares incluso tuvieron que contraatacar para defender a Barberá, bajando al terreno de juego delimitado por Podemos. 

Pablo Iglesias: "La Tuerka nos permitió entrenarnos para saber cómo se podía combatir en el terreno de la ideología que definen los medios de comunicación"

Si bien la agenda digital y la opinión publicada en esta esfera difieren de la analógica, logran influir en ella. Cada vez más, aunque el plan estratégico de Unidos Podemos apunta, más bien, a la diana de la segunda. Otra cuestión es la inteligencia colectiva de la que se vale en el plano digital para fijar sus mensajes y de la guerrilla comunicativa que despliegan sus simpatizantes en la red para distribuirlos. Y es que los cimientos sobre los que se erige Podemos son el 'Tuerka party'.

Como explicó Pablo Iglesias en una entrevista con elperiodista Aurélio Lopes, a mediados de marzo de 2014, para el ya extinto medio gallego de contrainformación IrmandadeTV: “La Tuerka nos permitió entrenarnos para saber cómo se podía combatir en el terreno de la ideología que definen los medios de comunicación, nos sirvió para salir de las torpezas de la extrema izquierda de la que proveníamos, fue un campo de entrenamiento. Sin este estilo Tuerka, no podríamos dar el paso”. En noviembre de 2016 no se ha producido el “asalto a los cielos”, pero sí el asalto a la 'agenda setting'. Unidos Podemos es una formación política, pero también un eficiente 'gatekeeper'.

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