CRISIS EN LA CASA SOCIALISTA

El choque de Luena y los sanchistas con la gestora muestra la fractura viva en el PSOE

El ex número dos protesta por los relevos en el grupo, queja que secundan Odón Elorza, Sofía Hernanz y Luz Seijo. Jiménez le recrimina que no sepa las normas, habiendo sido él secretario de Organización

Foto: Mario Jiménez, este 22 de noviembre, a su llegada al hotel Palace, al desayuno de Ximo Puig en Madrid. (EFE)
Mario Jiménez, este 22 de noviembre, a su llegada al hotel Palace, al desayuno de Ximo Puig en Madrid. (EFE)

Las heridas en el PSOE siguen sangrando. Por mucho que el principal foco de tensión, la investidura de Mariano Rajoy, ya quede atrás en el camino. Los bandos siguen funcionando. Los afines a la gestora y los contrarios a ella, los próximos a Pedro Sánchez. Y uno de los campos de batalla lógicos es el grupo en el Congreso, donde las fricciones son el pan de cada día. Este martes volvió a ocurrir en la reunión de todos los diputados con la nueva cúpula parlamentaria y la dirección provisional. El vivo choque del que fuera secretario de Organización de Sánchez, César Luena, y los diputados de su cuerda sancionados, con Mario Jiménez, el número dos de la ejecutiva interina, evidenció que la grieta no se ha reparado y que la labor de reconstrucción será larga y penosa. 

Jiménez acudió a primera hora de la mañana al desayuno de Ximo Puig en el hotel Palace de Madrid, a dos pasos del Congreso. Luego, a las dos de la tarde, presidió en la Cámara Baja la reunión de grupo del lado del presidente-portavoz, Antonio Hernando. Tenía que cumplirse el procedimiento habitual: la comunicación de la gestora (como ocurre con cualquier ejecutiva federal) de los cambios dentro de la dirección parlamentaria. La gestora aprobó el pasado jueves los relevos en su primera reunión tras el comité federal del 23 de octubre que decidió la abstención a Mariano Rajoy. Un rediseño del grupo que supuso, a grandes rasgos, el castigo a los sanchistas, la 'salvación' de Margarita Robles como presidenta de la Comisión de Justicia y la actitud de cierta transigencia con el PSC, porque el canal de comunicación con el partido hermano va por otra vía. 

El diputado vasco expresa su malestar por haberse enterado de los cambios por la prensa. Los críticos denuncian "represalias" por parte de la dirección

Jiménez contó las modificaciones en la dirección del grupo: la salida de la catalana Meritxell Batet —y su vacante se deja sin cubrir— y la balear Sofía Hernanz, que no se abstuvieron en la investidura de Rajoy, y la entrada del diputado por Ávila Pedro Muñoz. El plenario aprobó los cambios por asentimiento, cumpliendo la tradición. 

Abre fuego Elorza

Pero entonces intervino Odón Elorza, diputado por Guipúzcoa, y uno de los damnificados por la reorganización del grupo. Fue destituido como portavoz adjunto de la Comisión de Hacienda y Administraciones Públicas, aunque se le mantuvo como vicepresidente segundo de la de Cultura. El parlamentario se quejó de que no recibió notificación alguna de Ferraz y de que se había enterado por la prensa.

Jiménez defiende que las sustituciones obedecen a razones organizativas y de confianza, y que se producen siempre que llega un equipo a Ferraz

Elorza abrió un fuego que luego siguió César Luena, quien manifestó que no estaba de acuerdo con los relevos operados dentro del grupo, y que no habrían sido necesarios de haberse transigido con una abstención técnica. Ya la semana pasada, antes de la reunión de la dirección provisional, había advertido de que no serían de recibo más sanciones que las puramente económicas, las previstas de 600 euros (aún pendiente de imponer, por cierto), para aquellos 15 diputados que se saltaron la disciplina de voto. Su tesis es que no es igual "castigar" que hacer cumplir las normas del PSOE. En consecuencia, manifestó su oposición a que se descabalgase de portavocías a aquellos que votaron no a Rajoy o que no están alineados con Ferraz. 

Los diputados Pilar Lucio, Zaida Cantera, Odón Elorza, César Luena y Eduardo Madina, el pasado 17 de noviembre en la solemne apertura de la XII Legislatura. (EFE)
Los diputados Pilar Lucio, Zaida Cantera, Odón Elorza, César Luena y Eduardo Madina, el pasado 17 de noviembre en la solemne apertura de la XII Legislatura. (EFE)

La argumentación utilizada por Luena y Elorza fue similar a la empleada por Sofía Hernanz (expulsada de la dirección del grupo) y Luz Martínez Seijo, desplazada como número dos de la Comisión de Educación. Los apartados entienden que han sufrido "represalias" por parte de la dirección por su posición política, y que se ha menospreciado su "capacidad". Martínez Seijo incluso demandó disculpas, porque se la había "ofendido", dada su trayectoria. La comandante en retiro Zaida Cantera, que en una entrevista con El Confidencial publicada el pasado domingo denunciaba haberse sentido "insultada" por la cúpula capitaneada por el asturiano Javier Fernández, pidió la palabra para expresar su malestar, pero finalmente la retiró en vista de que se alargaba mucho. 

Jiménez respondió a los disconformes con las sustituciones aprobadas. Con tono "vehemente", según algunos presentes, reiteró que cada vez que entra un nuevo equipo en Ferraz practica los cambios que cree oportunos, porque para eso tiene "legitimidad", y lo hace en función de criterios como capacidad o "confianza". Pero el dirigente andaluz recriminó su comportamiento especialmente a Luena: le recordó que él mejor que otros, porque ha sido secretario de Organización, sabe que cada vez que hay una nueva dirección confecciona a su gusto las direcciones de los grupos. Jiménez también calificó de "ofensa", según varios diputados presentes, que los díscolos defendieran el voto en conciencia, como si carecieran de ella los que se abstuvieron, respetando el mandato del comité federal

"Cultura de partido"

Quienes apuntalaron los argumentos de la gestora fueron Eduardo Madina, Soraya Rodríguez y Antonio Pradas, con palabras que sonaron muy "duras" para los sanchistas. El diputado vasco recordó que la "cultura de partido" está en "aceptar las decisiones de los órganos de dirección y de la cúpula del grupo" y que respetar sus directrices es su "ejemplo". Cargó asimismo contra las compañeras que han sugerido la existencia de un acoso laboral (Rocío de Frutos y Zaida Cantera), enfatizando que ser diputado no es como disponer de un puesto fijo. Y la vallisoletana Rodríguez, presidenta de la Comisión Mixta de la UE, advirtió de que ella misma fue relevada como portavoz tras la llegada de Pedro Sánchez a Ferraz y entonces ni ella protestó ni nadie se rasgó las vestiduras.

Soraya Rodríguez, el pasado 26 de octubre en el Congreso. (EFE)
Soraya Rodríguez, el pasado 26 de octubre en el Congreso. (EFE)


La parlamentaria abroncó a los díscolos, subrayando que no tenían "derecho" a monopolizar la reunión y a cuestionar las decisiones de la dirección, que ubica a sus peones no porque los destituidos tengan menos capacidad, sino porque los que entran son capaces y además gozan de la confianza del nuevo equipo. "Os pido que hagamos un ejercicio de responsabilidad y de altura de miras y vayamos al orden del día" de la sesión plenaria, que arrancó a las cuatro, rogó. Tras Rodríguez, se entró al relato, en efecto, del pleno de esta semana y la posición del grupo. No se habló en el encuentro del pacto alcanzado por el PSE y el PNV, rubricado esta misma mañana por el lehendakari en funciones, Iñigo Urkullu, y el presidente de los nacionalistas vascos, Iñigo Urkullu, y la líder de los socialistas en la comunidad, Idoia Mendia. 

Con la gestora se posicionan Madina, Rodríguez y Pradas. La reunión es calificada como "dura" y hasta "desagradable" por los diputados socialistas

Los diputados salieron con mal sabor de boda de una reunión que se preveía pacífica y al final no lo fue. "Desagradable", "tensa", decían los críticos. "No fue para tanto", reconstruían a su vez los oficialistas, sin negar que hubo enfrentamiento y que las heridas siguen a flor de piel. O como decía un veterano dirigente, lejano a la gestora pero también con diferencias con los sanchistas puros: "Había que coser, pero se ve que se han quedado sin hilo o que directamente no lo han comprado". Opinión la había de todos los colores, claro, como de una parlamentaria próxima a Fernández: "Los críticos iban a reventar la reunión y no lo han conseguido". La guerra sigue abierta. 

La sanción de 600 euros, aún pendiente

Además de los cambios organizativos en el Congreso, aprobados por la gestora el jueves, estaba abierta otra vía de sanción: la del expediente disciplinario abierto por el grupo parlamentario

Ese camino aún no está cerrado. El presidente del comité de disciplina, Luis Carlos Sahuquillo, ya recibió las alegaciones de los 15 diputados que votaron no a Mariano Rajoy, y tenía que elevar el informe a la dirección parlamentaria socialista, la que tiene que imponer la multa económica que, de acuerdo con el reglamento interno [aquí en PDF], será de 600 euros. Pero aún no ha habido comunicación alguna de sanción porque Sahuquillo quería esperar a que fuera confirmada la nueva dirección del grupo, cosa que sucedió este martes. 

Antonio Hernando, el portavoz del grupo, fue preguntado este martes por los periodistas. La decisión se tomará "en estos días", dijo, sin dar más detalles. 

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