por tenencia de armas

Juzgan al francotirador que simuló asesinar al Rey frente a las Cortes en su proclamación

El acusado se grabó con armas reales desde un hotel frente al Congreso para colgar las imágenes en Youtube. Pretendía demostrar la facilidad de cometer un atentado contra altas personalidades

Foto: El rey Felipe VI preside a las puertas del Congreso el primer desfile militar tras su proclamación. (EFE)
El rey Felipe VI preside a las puertas del Congreso el primer desfile militar tras su proclamación. (EFE)

Madrid estaba tomado por la Policía y la Guardia Civil. Era 19 de junio y Felipe VI estaba a punto de ser proclamado Rey en el Congreso de los Diputados. Pero, pese a todas las medidas de seguridad, en una habitación del hotel Villareal, en plena plaza de las Cortes, había un tipo pertrechado de una cámara y simulando que apuntaba al nuevo monarca con la mira telescópica de un arma. Incluso imitando el ruido de disparos a su salida de la Cámara. Contra él y contra otros cargos, entre ellos su hija Leonor, la princesa de Asturias. Luego esas imágenes se colgaron en Youtube bajo el título "El asesinato de Felipe VI el día de su coronación". Santiago Sánchez Ramírez, su autor, ha sido juzgado hoy en la Audiencia Nacional por los delitos de depósito y tenencia de armas. El fiscal pide para él nueve años de prisión.

Ese simulacro de magnicidio no fue el único que llevó a cabo Sánchez Ramírez. El 26 de abril de 2014 publicó otro vídeo en ese mismo portal titulado "El día que pude asesinar al Rey". En la grabación, de una duración de una hora y cuarto, el acusado relataba "de manera profesional y como si se tratara de un reportaje de investigación sobre la facilidad con la que resultaría en nuestro país atentar contra el Rey y otras altas personalidades", según el escrito de acusación del Ministerio Público. El vídeo contenía imágenes del desfile de la Fiesta Nacional del 12 de octubre de 2012 que fueron tomadas desde una habitación del hotel Palace que daba a la plaza de Neptuno, donde estaba situada la tribuna desde la que el Rey presenció el desfile militar.

Desde la ventana del hotel grabó imágenes de todos los cargos asistentes a la parada, mostrándose a sí mismo como un francotirador. Sánchez Ramírez ocultaba su rostro con un pasamontañas y exhibía "armas de fuego cortas y rifles de precisión con mira telescópica". En el vídeo, el acusado repetía que habría podido matar al Rey ante la falta de medidas de seguridad, y hacía ver que desde la ventana le apuntaba con un rifle. El monarca aparecía con la sobreimpresión de una diana, como si el asesino simulado estuviera mirando a través de la mirilla telescópica de su fusil. De fondo se oía el sonido de un disparo.

Según el fiscal, las armas que utilizó para grabar su vídeo eran reales. Se trataba de un rifle Sampoal del calibre 222 REM con el cañón inutilizado, un revolver Astra del 38, una pistola Beretta y otra Glock y tres rifles (dos UZI, uno del calibre 45 y otro del 9, y otro MKE). "Todas las armas habían sido adquiridas por Santiago Sánchez Ramírez entre los años 2010 y 2014", afirma en el escrito de acusación.

El acusado tenía permiso de armas para utilizarlas, pero cometió un error: manipuló un fusil Cetme para convertirlo "en un arma de guerra prohibida"

Casi dos años después, el día de las Fuerzas Armadas de 2014 (8 de junio) volvió a grabarse como si fuera un terrorista. Lo hizo en el paseo del Prado de Madrid a "relativa distancia" del rey Juan Carlos I y de los entonces príncipes de Asturias, Felipe y Letizia. Durante el vídeo aseguraba que llevaba encima dos armas cortas con las que podría haberles disparado. La excusa era siempre la misma: los fallos en el dispositivo de seguridad. También tomó imágenes similares en la Carrera de San Jerónimo, junto al Congreso, a la salida del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tratando de demostrar lo fácil que sería atentar contra él.

La Policía lo detuvo pocos días después, el 30 de julio de 2014, en su domicilio de Torrejón de Velasco (Madrid). Durante los registros, en su casa y en una nave industrial, los agentes se encontraron con un arsenal de pistolas, fusiles, visores, miras telescópicas, cargadores, munición... El acusado tenía permiso de armas para utilizarlas, pero cometió un error: manipuló un fusil Cetme para convertirlo "en un arma de guerra prohibida" con la que podía efectuar disparos. Ahora, este terrorista simulado, tendrá que responder del depósito de todas ellas.

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