el final de eta

Identifican a 12 agresores de los guardias de Alsasua y la AN tilda el caso de terrorismo

La juez Lamela considera que el ataque fue terrorista por buscar los radicales "subvertir el orden constitucional" al impedir a los agentes ejercer sus derechos y libertades

Foto: Manifestación de Sortu contra la Guardia Civil. (Efe)
Manifestación de Sortu contra la Guardia Civil. (Efe)

La Policía Foral de Navarra y la Guardia Civil han identificado a 12 personas que participaron, supuestamente, en la agresión de dos guardias civiles cuando tomaban algo con sus parejas en el bar Koxka de Alsasua (Navarra) el pasado 15 de octubre. Así lo recoge el auto por el que la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela reclama el caso a su colega del Juzgado de Instrucción 3 de Pamplona que, hasta ahora, ha investigado el caso. Lamela fundamenta su competencia al considerar que el presunto atentado y las lesiones cometidas contra los dos agentes tienen caracter terrorista al tener como finalidad amedrentarlos e impedir el ejercicio de sus derechos y libertades públicas, lo que, para la magistrada, supone "subvertir el orden constitucional".

Las personas identificadas como presuntos agresores son Jokin Unamuno, Adur Ramírez de Alda, Artz Urrizola, Julen Goicoechea, Edurne Martínez Arrese, Jon Ander Cob Amilibia, Iñaki Abab Olea, Ohian Arnanz Ciordia, Aitor Calleiras, Ainara Urquijo, Artitz Urdangarin, Naha Bengoetxea. La instructora asegura en su resolución, que, según el informe de los cuerpos de seguridad, Unamuno, Ramírez de Alda y Edurne Martínez se encuentran entre los principales promotores de los actos anuales Ospa Eguna (día de la huída) en los que se reclama la salida de Euskadi y Navarra de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. 

La magistrada, basándose en los informes policiales, recoge los supuestos vínculos entre esa iniciativa y el entorno de ETA. Asegura que esos actos de Ospa Eguna se enmarcan en el movimiento Alde Hemendik! (fuera de aquí), promovido en 1998 y 1999 por organizaciones satélites de la banda terrorista como las Gestoras pro Amnisía y apoyado por Jarrai, Haika y Segi. Esas iniciativas persisten en la actualidad "a través de plataformas populares vinculadas al entorno abertzale radical", mantiene el auto. Su objetivo, es realizar "todo tipo de acciones de protesta, presión y hostigamiento contra los miembros de las Fuerzas Armadas, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, en la actualidad fundamentalmente Guardia Civil, y las familias de estas, buscando provocarles una situación de continuo miedo e inseguridad e impidiéndoles realizar una vida en condiciones de normalidad".

Según Lamela, la plataforma de Alsasua se denomina Ospamuginmendua y sus objetivos son, de una parte, "influir ostensiblemente y de manera negativa en la calidad de vida de los miembros dela Guardia Civil así como en la de sus vinculaciones y famliares" con la finalidad de que se sientan objetivo de "grupúsculos violentos" que condicionen su vida diaria. Su segunda finalidad sería, según el auto, "crear un clima de miedo entre los ciudadanos, instándoles demanera indirecta a no entablar ningún vínculo afectivo o simplemente de amistad o cortesía con miembros de la Guardia Civil en un intento de aislarles socialmente".

Esa es la razón por la que considera que los delitos de antentados y lesiones por los que los agresores están siendo investigados tendrían caracter terrorista, lo que implicaría que la Audiencia Nacional y el juzgado central de Instrucción de Lamela sean los competentes para instruirlos y juzgarlos. Porque, según la juez, la agresión trataba de "subvertir el orden constitucional o alterar gravemente la paz pública", ya que su objetivo era impedir a los agentes "el pacífico y normal desenvolvimiento del ejercicio de la libertad en las actividades cotidianas o de los derechos o libertades públicas" recogidos en la Constitución.

Según el atestado de la Policía Foral, los incidentes se produjeron pasadas las 2.30 de la madrugada, cuando los dos guardias, un sargento y un teniente, ambos de paisano y fuera de servicio, tomanban algo con sus parejas en el bar Koxka. Hacia las 3.15 entró Unamuno junto con Bengoetxea y se dirigió al sargento para decirle que no tenían derecho a estar allí. Mientras mantenían la discusión, entró una veintena de personas que rodeó a los agentes y sus parejas comenzando a amenazarles y a insultarles con expresiones como "esto os pasa por venir aquí", "tenéis lo que os merecéis", "iros de aquí", "perros", "putos pikoletos", "txakurras"... Acto seguido comenzaron a pegarles y los dos guardias y sus parejas intentaron abandonar el bar. Fuera se encontraron con otro grupo de 15 o 20 personas que continuaron insultándoles y golpeándoles, relata ese informe policial. 

 

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