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De Moncloa a Bruselas casi sin pasar por Génova: así fue el 'parto marianista'
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CLAVES DEL PARTO DEL NUEVO GOBIERNO

De Moncloa a Bruselas casi sin pasar por Génova: así fue el 'parto marianista'

Zoido esperaba la llamada de la Moncloa, pero para ir a Justicia; Catalá creyó que pasaba a Fomento mientras que Dolors Montserrat e Íñigo de la Serna se enteraron los últimos

Foto: El rey Felipe VI junto al presidente Rajoy y los 13 ministros. (EFE)
El rey Felipe VI junto al presidente Rajoy y los 13 ministros. (EFE)

La mitad de los cambios (Alfonso Dastis, Álvaro Nadal e Íñigo Méndez de Vigo) viene de Bruselas y sus cumbres; Juan Ignacio Zoido creyó que iba a Justicia, José Manuel García Margallo sabía cuatro días antes que se quedaba fuera, Rafael Catalá despachaba con Ana Pastor (exministra de Fomento) el día de autos, e Íñigo de la Serna y Dolors Montserrat entraron en el tiempo de descuento. El alumbramiento del segundo Gobierno de Mariano Rajoy tiene una gestación que choca con la leyenda del todo decidido y después anunciado a última hora para que nada se filtre. El presidente del PP consulta, y mucho, no solo con Rajoy.

En Bruselas hay infinidad de fotos en público y alguna de ámbito privado con los personajes que tienen parte de las claves de lo que ha sido una remodelación de gabinete más que un cambio de Gobierno. Primero están las imágenes de las entradas y salidas de Mariano Rajoy a las reuniones de los Consejos Europeos: el jefe del Ejecutivo acompañado por el responsable de sus 'fontaneros', Jorge Moragas; el embajador en la UE, Alfonso Dastis, y el encargado de la Oficina económica de Presidencia, Álvaro Nadal.

Dos ministros salen de esas cumbres, uno para Asuntos Exteriores y otro para Energía: el diplomático independiente ("pero nuestro", dicen en fuentes populares) y un consejero diplomático y del PP muy influyente a la hora de las alineaciones marianistas.

Los mismos personajes repiten en otra foto de cena y celebración privada de la semana anterior a la investidura de Rajoy, pero con el PSOE ya comprometido a romper el bloqueo político. En la reunión también estaba Miguel Arias Cañete, comisario europeo de Energía, justo el título de la nueva cartera creada para Nadal.

El exministro de Agricultura, vieja guardia marianista, recomendaba adaptar el Gobierno español al reparto de funciones de la UE. A la cartera solo le ha faltado el añadido del cambio climático para su mejor 'venta' ante la opinión pública.

"Como todos los presidentes normales, de Adolfo Suárez a José María Aznar pasando por Felipe González, Rajoy sabe que la política europea es nacional y se mueve en clave UE como ha hecho a la hora de formar Gobierno", dicen los veteranos de Bruselas además de apuntar que el ascenso de Íñigo Méndez de Vigo tiene el mismo origen. El jefe del Ejecutivo se ha fijado en las dotes didácticas y de negociador adquiridas por el exeurodiputado (19 años de experiencia) para suplir en las funciones de portavoz de su Gobierno a "doña Soraya", que es como llama el también ministro de Educación a la vicepresidenta.

Los despidos, en persona

De Bruselas vino también llamado por Rajoy en 2011 José Manuel García Margallo. El único verso suelto que quedaba en el gabinete, cabeza visible del G-8, el grupo de ministros opuestos a "los sorayos" causó baja en el Gobierno (a los 72 años), casi tanto porque alguien tenía que acompañar a Jorge Fernández que por sus "meteduras de pata" sobre Cataluña o Gibraltar. Eso creen algunos de sus amigos.

"Ya no va a contar conmigo", confesaba el exministro de Asuntos Exteriores a sus íntimos tres días antes de ser llamado por Rajoy el jueves por la mañana a la Moncloa para comunicarle en persona la salida. Lo mismo hizo el presidente del Gobierno con su amigo Fernández Díaz, que quería seguir aunque fuera en otro ministerio, y con Pedro Morenés.

Foto: El ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Alfonso Dastis (izda), escucha a su antecesor en el cargo, José Manuel García-Margallo. (EFE) Opinión
Margallo, la caída
Nacho Cardero

El extitular de Defensa (68 años) había pasado de despedirse en el pasado mes de diciembre a ponerse en primer tiempo de saludo por si su jefe se barruntaba una legislatura ultracorta y le ordenaba seguir en el gabinete. Ni se postula ni se ofrece, repetían en su departamento. Él seguía cumpliendo sus obligaciones, como la de visitar a las tropas destinadas en el Líbano o Iraq y tapar los desaguisados de Margallo con la OTAN.

"Yo no digo nada, que nunca se sabe", decía Morenés en la espera a que los socialistas se aclararan y cuando parecía que podía haber unas terceras elecciones. "Es todo un caballero", comentan en fuentes de la Moncloa al lamentar su marcha, como si hubieran preferido que siguiera y no hacer más huecos a la renovación.

Sáenz de Santamaría y Cospedal, en la cocina

La continuidad de Sáenz de Santamaría estaba descontada. Hasta se ocupó de elaborar el rediseño formal del Ejecutivo con ese añadido de "Administraciones Territoriales" a sus competencias de vicepresidenta por encargo de Mariano Rajoy. "Pierde la portavocía porque el presidente quiere que se consagre a reconducir el problema de las autonomías y al desafío independentista catalán en particular, que es el gran reto político de la legislatura", insisten en medios gubernamentales.

La 'vicetodo' y María Dolores de Cospedal, cada una en su ámbito, han estado informadas sobre la marcha de las gestiones de su jefe, pero de las que les competían directamente. Cuando se daba por hecho en la Moncloa y en Génova que la secretaria general del PP estaba destinada a la cartera del Interior, ella debía de saber que su destino era Defensa, el departamento más "de Estado", de mayor lucimiento y escaso margen para meter la pata. Así lo deducen ahora en fuentes de la dirección del PP.

El empeño de la número dos de Rajoy en la sede de Génova en seguir en la secretaría general después del próximo congreso del partido desconcierta a los detractores de Cospedal. Si ha pactado con el presidente del Gobierno tener ambos cargos, dirigir las Fuerzas Armadas y a los populares al tiempo, es la gran incógnita que deja la remodelación del gabinete.

Zoido, de Justicia a Interior en AVE

"Cuando tiene todo encajado, lo vuelve a pensar; luego lo sigue pensando y se espera a la mañana siguiente por si al levantarse tiene otra idea mejor. Y así hasta el último día posible". Es como describen los colaboradores más directos de Rajoy su proceso de toma de decisiones, como el seguido durante el mes de octubre para formar Gobierno: consultas y petición de ideas (La Moncloa, Bruselas y menos Génova), engarce de piezas fundamentales como son los ministros fijos (vicepresidenta y equipo económico) y después jubilaciones, relevos y novedades. Y entre los últimos pudo haber encajes de última hora. Juan Ignacio Zoido, juez de carrera y afín a María Dolores de Cospedal, esperaba entrar en el Gobierno desde la semana anterior según apuntan en fuentes parlamentarias, "pero creía que a Justicia". Cuando recibió el encargo de Rajoy para Interior no puso pega alguna, dejó de contestar llamadas, cogió el AVE desde Sevilla y se presentó en Madrid.

Sáenz de Santamaría y De Cospedal han estado informadas sobre la marcha de las gestiones de su jefe, pero de las que les competían directamente

Esa misma mañana acudió al Congreso el ministro de Justicia de entonces y ahora, Rafael Catalá, para reunirse con la presidenta de la Cortes, Ana Pastor. El nombre de Catalá 'sonaba' para Fomento; de hecho, ya le había sido agregada en funciones esa cartera cuando la propia Pastor dejó la cartera en julio y con ella había compartido los primeros tres años de la legislatura como secretario de Estado de Infraestructuras. Al final Catalá siguió en Justicia y el elegido por Rajoy para Fomento fue el alcalde de Santander, Íñigo de la Serna. Nadie había barajado su nombre antes.

De la Serna y Dolors Montserrat fueron los últimos enterarse de que iban a ser ministros. A la titular de Sanidad y Asuntos Sociales le sorprendió la llamada de La Moncloa en un entierro y con el tiempo justo de coger un avión para Madrid.

La mitad de los cambios (Alfonso Dastis, Álvaro Nadal e Íñigo Méndez de Vigo) viene de Bruselas y sus cumbres; Juan Ignacio Zoido creyó que iba a Justicia, José Manuel García Margallo sabía cuatro días antes que se quedaba fuera, Rafael Catalá despachaba con Ana Pastor (exministra de Fomento) el día de autos, e Íñigo de la Serna y Dolors Montserrat entraron en el tiempo de descuento. El alumbramiento del segundo Gobierno de Mariano Rajoy tiene una gestación que choca con la leyenda del todo decidido y después anunciado a última hora para que nada se filtre. El presidente del PP consulta, y mucho, no solo con Rajoy.

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