CRISIS DE LOS SOCIALISTAS

Los sanchistas guardan silencio y temen que el exlíder se haya "pasado de frenada"

Los colaboradores de Sánchez se muerden la lengua públicamente y en privado expresan sus dudas tras la entrevista en 'Salvados'. No gustaron algunas expresiones que creen que debe "modular"

Foto: Pedro Sánchez, tras dimitir como diputado del Congreso, el pasado 29 de octubre. (Reuters)
Pedro Sánchez, tras dimitir como diputado del Congreso, el pasado 29 de octubre. (Reuters)

Muchísimas y aceradas críticas y elogios... más de los otros (Podemos) que de los propios (PSOE). La entrevista de Pedro Sánchez en 'Salvados' removió otra vez a los socialistas, ya muy divididos, pero no despertó una ola pública de apoyo por parte de sus lugartenientes. Las cuentas de Twitter de sus más directos colaboradores permanecieron silentes. En privado no todos los suyos contestaban y los que lo hacían ponían, como poco, "matices" a sus palabras, pegas con respecto a algunas formulaciones. No convencieron del todo, en su ejército, sus referencias a Podemos —hay que "trabajar codo con codo" con la formación de Pablo Iglesias, mirarla "de tú a tú"—, o la redefinición de España como "nación de naciones",  e impactaron sus acusaciones a los poderes fácticos de haber frustrado un Gobierno alternativo, no por falaces sino por directas. Quizá había sido "demasiado crudo", como de hecho le reconoció uno de sus hombres de confianza cuando le pidió su opinión, pasada la emisión del programa. 

El ex secretario general se explayó con Jordi Évole un día después de haber entregado su acta de diputado en el Congreso. Se vio a un Sánchez muy distinto al de 24 horas antes. No compungido ni emocionado, sino con su habitual talante amable pero frío. Aunque con un discurso en ocasiones radicalmente distinto al que defendió como líder del PSOE. No llamó tanto la atención lo que afirmó sobre su principal rival, Susana Díaz —la criticó por no haber sido un factor de "estabilidad" del partido durante su mandato y la retó a dar "un paso al frente" si quiere gobernar a los socialistas—, quizá porque ya se esperaba. Pero sí sorprendió su trato sumamente condescenciente con Podemos y su apuesta por un modelo territorial diferente al acordado en Granada en 2013, con Alfredo Pérez Rubalcaba en el trono de Ferraz. 

Los oficialistas sí salen en tromba contra el exlíder: barones, exdirigentes del partido e incluso diputados que antes estaban con él y ahora han virado

Bastaba observar el 'timeline' de los dirigentes más próximos a Sánchez para observar que algo fallaba. Ni su número dos, César Luena, ni mandos de su entera confianza, como María González Veracruz, Patxi LópezAdriana Lastra o Pilar Lucio, ni barones autonómicos como Luis Tudanca, Sara Hernández o Pilar Cancela, o la presidenta de Baleares, Francina Armengol, lanzaron un tuit cómplice con las declaraciones en 'Salvados' (la excepción fue Ibán García del Blanco). En cambio, sí escribieron elogios hacia él la víspera, cuando dimitió como diputado para no romper ni su compromiso con los electores ni la disciplina del partido, glosando su "grandeza" o su "coherencia". 

Los sanchistas guardan silencio y temen que el exlíder se haya "pasado de frenada"

Los oficialistas, por el contrario, salieron en tromba contra Sánchez. Desde el PSOE andaluz, por boca de uno de los hombres de confianza de Díaz, Antonio Pradas, hasta los presidentes de Aragón y Valencia, Javier Lambán y Ximo Puig, o la eurodiputada y ex vicesecretaria general Elena Valenciano. También lo hicieron los que hasta hace pocas semanas estuvieron a su lado pero acabaron rotando y alineándose con la gestora que pilota el asturiano Javier Fernández, como los diputados Rafa Simancas, Juan Luis Gordo y Pedro Saura

"Valiente, directo y claro"

"Para haberse matado", sentenciaba en privado uno de los integrantes de la ejecutiva de Sánchez. Una frase más que ilustrativa de la opinión compartida por varios mandos sanchistas: que el ex secretario general, aunque estuvo "valiente, directo y claro", pudo "pasarse de frenada", expresión que un puñado de ellos asumía. No tanto como para perjudicar sus aspiraciones futuras —aunque sus detractores creen que él mismo ayudó a "cavarse su tumba"—, pero sí como para admitir que tendrá que "modular" en los próximos días sus propias declaraciones. "Creo que estuvo sincero y honesto, algo que siempre le ha caracterizado. Sobre lo demás, cuestión de matices", apreciaba uno de los barones más próximos. 

Los cercanos a Sánchez achacan sus confesiones "sinceras y honestas" a la necesidad de un "desahogo personal" después de semanas pasándolo "muy mal"

Los cuadros sanchistas que se atrevían ayer lunes a expresar su parecer coincidían en señalar que había pasajes de la entrevista que sí gustaron, pero otros eran "demasiado personales" y por tanto "muy arriesgados" para él, más en un programa de prestigio como 'Salvados', en 'prime time' y con una audiencia espectacular (3,6 millones de espectadores, un 20,1% de cuota de pantalla). "Yo no habría dicho tantas cosas como él dijo a Jordi, pero también hay que entender que fue una especie de desahogo personal, que lo ha pasado muy mal en las últimas semanas, que ha estado verdaderamente hecho polvo", indicaba una diputada que ha conversado con el exlíder muchas horas en las últimas semanas. "Hay que entender que es al día siguiente de su dimisión, y que le ha salido lo que tiene dentro", aseguraba un veterano secretario de Organización regional, intentando mostrar comprensión. En la tele estaba hablando "el militante Sánchez, y no el secretario general", comentaba otra exresponsable de Ferraz.

Los sanchistas guardan silencio y temen que el exlíder se haya "pasado de frenada"

Las fuentes consultadas sostienen que "a las bases sí les gustaron sus palabras", pero a los cuadros "sí les descolocó". En particular, chocaron sus "halagos a Podemos", justo después de las invectivas de Pablo Iglesias y de Gabriel Rufián, portavoz adjunto de ERC en el Congreso, en la sesión de investidura de Mariano Rajoy. Sánchez defendió en 'Salvados' que se había equivocado en 2014 al tachar de "populista" a la formación morada y que tocaba pasar página de los "reproches" y pasar a una fase de más "entendimiento y cooperación", lo que implica "mirar de tú a tú a Podemos". "Igual nos descuadró que dejara demasiado bien a Podemos, poniendo al mismo nivel a las bases que a sus dirigentes", indicaba un diputado que no tiene duda de que estará del lado del exjefe de Ferraz cuando eche a andar su plataforma de apoyo. "Es cierto que si queremos ganar a la derecha nos vamos a tener que entender con Podemos, porque además, ¿cómo han llegado al poder Ximo Puig o Javier Lambán? Gracias a ellos. Pero sí, igual las palabras que empleó Pedro no fueron las más acertadas", conviene otro cargo autonómico.

"Guiño" a la periferia

Otra integrante de su ejecutiva concedía que "en esa búsqueda por reconciliarse con los votantes de izquierdas, a veces parecía que quería reconciliarse más con Pablo Iglesias y Carolina Bescansa", pero no pretendía "hacer ver que quiere 'podemizar' el PSOE". "Se trata de conectar con el Podemos social, con la gente que se nos ha ido, y de colaborar con ellos, no demonizar. Pero sí, está claro que hay que modular el mensaje", comentaba, en la misma línea, un exresponsable de área de la dirección disuelta el pasado 1 de octubre. Dicho de otra forma: Sánchez buscaba "pescar en el caladero" del partido morado, pero quizá no estuvo acertado en las formas, a juicio de los suyos. El exsecretario general estaba dirigiéndose, como decía Pepe Borrell, uno de sus recientes valedores, a esos hijos (de padres socialistas) que confían en Iglesias. No obstante, los más partidarios de Sánchez sí reconocen que en las bases del PSOE existe resquemor hacia el partido morado por el fracaso de la investidura de marzo y su voluntad de consumar el 'sorpasso'. 

Han descolocado los "halagos a Podemos". Pero "se trata de conectar con el Podemos social, con la gente que se fue del PSOE, colaborar y no demonizarlos"

"España es una nación de naciones. Cataluña es una nación dentro de otra nación que es España, como lo es también el País Vasco, y esto es algo de lo que tenemos que hablar y reconocer". Sánchez sorprendió porque durante su mandato como secretario general se había atenido escrupulosamente a la 'Declaración de Granada' y nunca había dado un paso más allá. Los suyos admitían que se había reposicionado en una cuestión sensible, pero que a la vez que había mostrado esa visión más aperturista había recalcado que sigue sin comulgar con el derecho a decidir, auténtico nudo gordiano del desafío soberanista en Cataluña. Y agregaban que la idea de "nación de naciones" ya fue defendida por Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, a quien culpan de estar en el origen del "lío" con Cataluña. El entorno de Sánchez interpretó sus palabras como un "guiño" al PSC —su principal bastión orgánico, y el que más peligro corre si se revisan las relaciones con el PSOE, como quieren las grandes federaciones, lo que dejaría fuera del congreso a cerca de 18.000 militantes— y a las comunidades periféricas, con mayor sentimiento nacionalista y donde el propio partido tiene una identidad especial. 

Los sanchistas guardan silencio y temen que el exlíder se haya "pasado de frenada"

La última gran pata de la impactante entrevista de Sánchez fue su acusación a los poderes económicos y mediáticos —en particular, César Alierta, expresidente de Telefónica, los bancos y Prisa, editora de 'El País'— de haber disparado contra él sin piedad para impedir un Gobierno alternativo al de Rajoy. Entre sus colaboradores no se aprecia tanto malestar por el contenido, sino por el momento y las formas, porque quizá hizo "declaraciones demasiado en caliente", demasiado dolorido tras su defenestración. "Está todo muy reciente y fue todo muy duro. Pero la gente está hasta el moño de los poderes económicos y Podemos ha tenido éxito diciéndolo así", observa una dirigente de su cúpula que mantiene intacto su apoyo. Otro compañero de bancada comparte parcialmente ese juicio: "¿Para qué se lo va a guardar si es verdad? Al menos haces que te respeten. La gente no está acostumbrada a ver a políticos que hablan claro, pero les gusta que tengan un lenguaje diáfano. El éxito de Iglesias es ese". 

"Una mina" de entrevista

Los detractores de Sánchez cargaron con fuerza contra él, por su falta de "compromiso" y "coherencia" y por contradecirse a sí mismo. "Es yo, yo y otra vez yo, lo de siempre", "error tras error, siempre a su interés personal, intentando reescribir la historia desde su punto de vista y embelesado con Podemos: no solo le compra el discurso sino que le dice que tiene toda la razón; puede ser su canto del cisne", "se ha mostrado obscenamente personalista"... Protestas de diputados y dirigentes socialistas que protestaban por el nuevo "daño" infligido por Sánchez al partido.

Los alineados con la gestora lamentan el "daño" infligido por el exlíder, pero creen que la entrevista debilita sus posibilidades de repetir en el cargo

"No sé si con esta entrevista ha cavado su tumba, pero sí está claro que está en una huida hacia delante que puede acabar en el fondo del barranco —opina una dirigente recién vuelta a la primera línea—. Es una persona cargada de rencor y eso nuestra gente tampoco lo quiere. Cuando los poderes económicos y los editoriales de 'El País' le ayudaban, no dijo nada. Ahora se ha vuelto de Podemos una vez que se le ha echado". Los oficialistas le endosan "impostura", falta de "consistencia ideológica" y hasta de don de la oportunidad. "Al día siguiente de que ERC y Bildu nos brearan, con el aplauso de Podemos, Pedro se entrega a los q quieren enterrar al PSOE. ¡Qué poca dignidad!", aseguran desde el entorno de Díaz.

Los antisanchistas le agradecen, no obstante, que les haya nutrido de un relato. "Él mismo dijo que se pensó la abstención tras el 26-J, así que no será tan raro lo que planteamos. La entrevista es una mina", se felicita una diputada, que cree, como muchos otros dirigentes consultados, que las posibilidades de Sánchez menguarán tras su exposición en 'Salvados'. 

Los sanchistas guardan silencio y temen que el exlíder se haya "pasado de frenada"

"Modular", "ser más cauto". Eso le aconsejan los suyos, confiados en que las fuerzas del exlíder no se agoten. Mientras, en el exterior de la burbuja sanchista, las críticas llovían. El partido sigue dividido y lo seguirá estando un tiempo al menos, y el encuentro con Évole en 'prime time' no hizo sino visibilizar una herida sangrante. 

Lambán le pide que se retire "con dignidad" y Valenciano cree que se sitúa "fuera" del PSOE

De todas las declaraciones públicas, las más expeditivas contra Pedro Sánchez llegaron del presidente aragonés. Javier Lambán apeló a la "dignidad" de quien ha sido secretario general "para que no se insulte a sí mismo con entrevistas como la de ayer [por el domingo]". A su vez, la eurodiputada Elena Valenciano advirtió que con sus planteamientos Sánchez se sitúa "fuera" del PSOE y se acerca a otro proyecto político, el de Podemos. 

Una apreciación que sintieron otros responsables: "Una cosa es reconocer a Podemos y otra la fascinación por ellos", resumió el expresidente manchego José María Barreda. Los socialistas no están "en absoluto" de acuerdo con la imagen de la formación emergente proyectada por Sánchez, convino el andaluz Antonio Pradas, hombre de confianza de Susana Díaz. 

Mientras, continúa la pelea por la fecha del congreso. Los sanchistas desean que se celebre lo antes posible. Los oficialistas quieren que se garantice que el PSOE llega a él serenado. Pradas puso el ejemplo de la gestora gallega (en marcha desde marzo) y la que funcionó en Madrid medio año en 2015, y la situación del partido "es más compleja" ahora. 

La dirección del grupo, entretanto, ya ha abierto expediente a los 15 diputados díscolos. Les da una semana de plazo para presentar alegaciones y luego les impondrá la multa, que en principio será de 600 euros

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