Durmiendo con el asesino de Pioz: así son sus medidas de seguridad en Alcalá Meco
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"No puede haber nadie cuando él va a circular"

Durmiendo con el asesino de Pioz: así son sus medidas de seguridad en Alcalá Meco

Un interno se traslada cada noche a pernoctar con Patrick Nogueira, que está encerrado en el módulo de enfermería y sometido al protocolo de prevención de suicidios

Foto: El traslado de Patrick Nogueira a Pioz para reconstruir los hechos paralizó la prisión durante 45 minutos. (EFE)
El traslado de Patrick Nogueira a Pioz para reconstruir los hechos paralizó la prisión durante 45 minutos. (EFE)

El asesino confeso del cuádruple crimen de Pioz, Patrick Nogueira, está paralizando el centro penitenciario de Alcalá Meco. Su presencia no ha pasado desapercibida ni para los funcionarios de prisiones ni para sus propios compañeros de rejas. La rutina de unos y de otros se ve alterada prácticamente a diario por el simple hecho de que el homicida ha sido encerrado junto a ellos. Así lo explican fuentes de la misma instalación, que aseguran que el interno pone en jaque toda la cárcel cuando tiene que moverse.

En concreto, por orden del director de la prisión, los pasillos del módulo en el que se encuentra tienen que estar despejados totalmente varios minutos antes y después de que el preso pase. "No puede haber nadie cuando él va a circular", explican fuentes del centro penitenciario, que ponen como ejemplo de cómo está alterando Nogueira el centro el episodio del pasado martes, cuando el recluso tuvo que salir para reconstruir los hechos en el escenario del crimen junto a la Guardia Civil.

El Ministerio del Interior había comunicado a los responsables de Alcalá Meco que los agentes llegarían a las ocho de la mañana a recoger al recluso. Sin embargo, se retrasó la aparición de los miembros del instituto armado y durante 45 minutos estuvo bloqueada la prisión. Los funcionarios tenían orden de que el asesino de Pioz fuera trasladado por los pasillos vacíos, para que no se cruzara con ningún otro preso, lo que provocó que todos los reclusos tuvieran que permanecer encerrados en sus celdas hasta que Nogueira saliera. No pudieron ir a desayunar, por lo tanto, hasta que la dirección consideró que había que volver a normalizar la situación.

Las indicaciones de los responsables del centro están provocando el malestar de los funcionarios y de los propios internos. Ni unos ni otros ven con buenos ojos los cambios improvisados. Los primeros, porque desorganizan el normal funcionamiento de la instalación; los segundos, porque no encajan bien los favoritismos ni las modificaciones de horarios, y menos cuando se refieren a la comida.

Nogueira se encuentra aislado en el módulo de enfermería de Alcalá Meco, donde la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias le aplica el protocolo de prevención de suicidios, que conlleva una continua vigilancia sobre el interno tanto por parte de los funcionarios como por otros reclusos. En su auto de prisión, el Juzgado número 1 de Guadalajara ordenó extremar las medidas de seguridad para que el recluso no sufriera ningún tipo de agresión y para que tampoco fuera el autor de ataques contra funcionarios u otros compañeros.

Por este motivo, Nogueira fue trasladado al mencionado módulo, donde pasa los días y las noches en una celda de observación. Un interno de apoyo se encuentra encerrado en la habitación contigua y puede vigilarle de día a través de una ventana grande de cristal. Al mismo tiempo, un funcionario acude cada media hora a echar un vistazo al reo con el fin de comprobar que todo sigue el curso de la normalidad. Esta última medida también es criticada por personal de Alcalá Meco, que recuerda que la prisión ya cuenta con un déficit de 40 funcionarios.

Fuentes del centro penitenciario aseguran que, además de esta vigilancia, por la noche se traslada otro recluso procedente del módulo de ingresos para dormir con el presunto asesino de Pioz en la misma celda. Todas las noches es dado de baja en su destino y de alta en la enfermería, para volver a ser dado de baja en este último módulo y de alta en ingresos a la mañana siguiente. Con la autorización de la dirección, el reo que viene de visita se acuesta en un colchón en el suelo y pernocta a los pies de Nogueira. Instituciones Penitenciarias, sin embargo, niega rotundamente que el preso esté acompañado por la noche.

Reconstrucción en Pioz

El departamento dirigido por Ángel Yuste se planteó el pasado fin de semana trasladar a Nogueira a otro centro penitenciario, ya que el interno tiene 19 años y los reclusos de esta edad deben estar en un módulo de jóvenes, conformado por residentes que cuentan con entre 18 y 21 años. Además, el traslado sería conveniente, según fuentes de la Secretaría General, debido a que en Alcalá Meco hay muchos miembros de bandas latinas encerrados que podrían tomar alguna represalia contra el asesino confeso.

Las fuentes del centro consultadas aseguran, por otro lado, que el comportamiento de Nogueira durante su estancia en Alcalá Meco está siendo normal. Se encuentra en todo momento tranquilo, no levanta una voz más que otra y en ocasiones incluso sonríe. Se trata de la misma actitud que el homicida ha mostrado ante la Guardia Civil y el Juzgado número 1 de Guadalajara, donde ha comparecido para admitir el atroz crimen que cometió contra sus tíos y sus primos.

Nogueira explicó ante los investigadores que él viajó en autobús hasta Pioz con unas ganas irreprimibles de asesinar, localizó la casa y llamó al timbre. Primero mató a Janaína Santos Américo, su tía política, que fue quien le abrió la puerta, y posteriormente a los niños. Su tío Marcos Campo Nogueira, que llegó más tarde, también fue apuñalado por el joven, quien durante su declaración aseguró no recordar cómo acabó con la vida de los dos pequeños. Tras la matanza, el homicida limpió la escena del crimen, se duchó, durmió en la vivienda y se marchó a la mañana siguiente a su rutinario entrenamiento de fútbol.

La confesión tuvo lugar después de que el asesino se entregara a la Guardia Civil el pasado 19 de octubre. Varios agentes le esperaron en la puerta del avión que le trajo desde Sao Paulo, adonde había viajado para ocultarse solo dos días después de que el instituto armado encontrara los cadáveres el 17 de septiembre. Los agentes, sin embargo, le convencieron de que era mejor ser juzgado en España y el autor confeso de los crímenes decidió viajar voluntariamente hasta Madrid para ponerse a disposición de las autoridades. Su viaje a Brasil provocó que el Juzgado número 1 de Guadalajara incluso llegara a iniciar los trámites para remitir la causa al país sudamericano, ya que los ciudadanos de allí no son extraditables.

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