las cuatro advertencias previas a la salida a bolsa

Los correos ocultos del BdE: "Los políticos de Bankia no quieren perder sus poltronas"

Cuatro correos enviados por un inspector del Banco de España prueban que el supervisor sabía que la salida a bolsa de Bankia podía costar 15.000 millones de euros a los contribuyentes

Foto: Fachada del Banco de España. (EFE)
Fachada del Banco de España. (EFE)

Cuatro nuevos correos de abril y mayo de 2011 incorporados al caso Bankia confirman que el Banco de España (BdE) tenía serias dudas de que la salida a bolsa de la entidad fuera la solución para resolver la viabilidad del Grupo BFA-Bankia, pese a lo cual el organismo supervisor terminó dando el visto bueno a su debut en el mercado bursátil. Así consta en cuatro correos electrónicos remitidos a sus superiores por el inspector del BdE José Antonio Casaus, responsable de la cobertura a BFA-Bankia, que permanecían ocultos hasta ahora y que ya han sido incorporados al procedimiento que instruye el juez Fernando Andreu desde junio de 2012.

Los correos, aportados a petición de la Confederación Intersindical de Crédito (CIC), fueron enviados los días 8 y 14 de abril y 10 y 16 de mayo, solo unas semanas antes de que Bankia comenzara a cotizar. En el primero de ellos, Casaus remarcó que el Grupo BFA-Bankia no era “viable por su reducido y menguante margen de intereses (por el peso de su deuda y su enorme cartera hipotecaria con bajos diferenciales), por sus elevados costes de estructura pese al tijeretazo en marcha del 15% de la dimensión (sueldos medios altos para un sector en dificultades) y por sus activos ilíquidos y aún sobrevalorados (riesgo con promotoras y adjudicados, en particular suelo)”. La solución pasaba, según Casaus, por la “toma de control del grupo por un banco (a ser posible extranjero) con capacidad financiera suficiente como para convencer al mercado de que puede afrontar los 120.000 millones de euros de financiación mayorista sin mayores problemas”. “Otra cosa es que los políticos que gestionan Bankia”, terminó, “no quieran explorar esa vía para no perder sus poltronas ni su herramienta de financiación”.

El 14 de abril, Casaus volvió a lanzar otro SOS avisando de que la capacidad de generar recursos de BFA-Bankia no solo estaba “muy mermada”, sino que estaba “menguando a pasos agigantados con el paso del tiempo”. “Dije que no lo diría más… ¿o sí? Pero lo digo: este grupo NO ES VIABLE sin un cambio de control que posibilite una drástica reducción de los costes de financiación y un tijeretazo a los costes de personal”. El inspector advirtió de nuevo de que si el grupo no era absorbido por un banco extranjero, sin coste para el contribuyente. “Estoy resultando muy pesado con este tema pero creo que la trascendencia del asunto es tal que merece la penar pasar por pesado. Por supuesto, puedes reenviar el correo a quien te parezca oportuno”, insistió Casaus a su destinatario, Pedro Comín, director adjunto de Supervisión del BdE en aquel momento. 

Los correos cuestionan algunos de los argumentos esgrimidos por el BdE, que siempre han mantenido que Bankia era viable y que su hundimiento se debió a un cúmulo de accidentes provocados por la crisis económica. El propio Pedro Comín declaró ante el juez Andreu que, en su opinión, la entidad tenía provisiones suficientes para afrontar su salida a bolsa y que por ese motivo se autorizó su entrada en el parqué madrileño. Pese a las provisiones existentes, los nuevos documentos incorporados al sumario revelan que el inspector de cabecera de BFA-Bankia advirtió hasta el detalle de que el grupo se encontraba en una situación crítica y de que no disponía de la solvencia que trasladaban sus gestores. Cinco años después, la salida a bolsa de la entidad financiera se dirime en los tribunales por un presunto caso de estafa, entre otros delitos. 

El 10 de mayo, Casaus remitió un nuevo correo a Pedro Comín. Especificó que la salida a bolsa de Bankia no iba a funcionar y crearía “un quebranto para el contribuyente”, que cifraba en 15.000 millones adicionales a los 4.465 que ya había recibido, unos 3.000 millones por debajo de la cifra finalmente inyectada. “Solo es una bomba de oxígeno que permitirá cumplir temporalmente con los nuevos requisitos de solvencia pero que no logrará transformar la estructura de Bankia. Terminará en el medio plazo con la venta a bajo precio del banco cotizado, pues no generará beneficios recurrentes, y con el estado nacionalizando BFA, teniendo que hacer frente a los tenedores de subordinadas y de preferentes contabilizados allí, lo que supondrá un quebranto para los contribuyentes que posiblemente no se daría en la alternativa que se comenta a continuación”: “un cambio de control que integre a Bankia en un grupo con suficiente fortaleza financiera”.

En el último correo aportado, del 16 de mayo, Casaus volvió a reiterar a sus superiores la cantidad de puntos críticos de Bankia (débil y decreciente capacidad para generar resultados de forma recurrente, gran pasivo mayorista y deterioro de cartera crediticia), por lo que concluía que todo ello "hace cuestionable su viabilidad futura". En definitiva, en lo referente a Grupo Bankia termina resumiendo que del análisis de su cuenta de resultados “se aprecia un grave problema de rentabilidad que arranca desde la parte de arriba de la cuenta de resultados, sigue en medio con los costes de explotación y termina abajo con las dotaciones aún pendientes”, insistió. 

Las acusaciones consideran que estos correos demostrarían que el Banco de España nunca debió autorizar la salida a bolsa de la entidad y volverán a pedir la imputación del entonces máximo responsable del supervisor, Miguel Ángel Fernández Ordóñez.

 

 

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