SENTENCIA DE LA AUDIENCIA DE MADRID

Golpe al proxeneta del lujo de Madrid: siete años de cárcel a Kasim por defraudar a Hacienda

En 2010 fue detenido en una redada antiprostitución. El caso fue archivado porque las chicas ejercían voluntariamente. Hacienda le ha condenado a pagar 11,9 millones

Foto: Kas Saleh Abdelkader Kasim.
Kas Saleh Abdelkader Kasim.

Kas Saleh Abdelkader Kasim, conocido como Kasim, conocido como Andrés, es un tipo con clase. Nacido en Arabia Saudí en 1950, llegó a España en los años 70 y de la nada levantó un imperio. Un imperio de la prostitución de lujo. En 2010, cuando la policía entró en sus oficinas, controlaba 13 chalés y pisos en el centro de Madrid en el que se prostituían unas 350 chicas. Coches deportivos, botellas de vino de miles de euros, Kasim no reparaba en gastos. De aquella operación Kasim salió de rositas: las chicas declararon que ejercían libremente y fue archivado. Este no es un caso de prostitución en un sórdido local de carretera. Pero Hacienda volvió a la carga y le abrió una causa por delito fiscal. Ha sido condenado a siete años y medio de cárcel y a pagar 11,9 millones por defraudar a Hacienda. Aunque aún cabe recurso, al final es el dinero el que le puede llevar a la cárcel. Esta es su historia.

Retrocedamos a la España de 2010. El 15 de julio, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero declaró que "los anuncios de prostitución deben eliminarse". Solo cuatro días después, la policía asestó un golpe al rey de los anuncios de prostitución, Kas Saleh Abdelkader Kasim. Lo hizo por orden del Juzgado de Instrucción 30 de Madrid. Kasim -que ya se había quitado el Osama del nombre- controlaba la mitad de los anuncios de contactos de prensa. Hubo 105 detenidos y registros en 36 sedes. Kasim tenía 13 chalés y pisos por medio Madrid. Son sitios discretos, sin letreros de neón, casas escondidas tras árboles.

Kasim era capaz de pedir una botella de vino de 3.000 euros y se paseaba por Madrid en un Porsche

El juez envió a prisión a 10 personas y Kasim pasó un mes a la sombra sin fianza. La Operación Afrodita parecía que había sido un éxito. Kasim no solo controlaba los chalés, sino que tenía una agencia de publicidad, Estrella Publicidad, a través de la cual se contrataban muchos de los anuncios que llegaban a los periódicos. Cada chalé tenía una encargada al mando. Por la capital circularon rumores de empresarios que acudían a sus locales y cuyos nombres podían salir a la luz pero nada de eso ocurrió.

"Hay mucha leyenda, era gente normal la que iba", cuenta una persona que le trató. "Había llegado a España en los 70 sin nada, pero es muy listo. Conoció el mundo de la prostitución y lo manejaba muy bien", relata esta persona que le trató. Fue comprando chalés y creciendo. Cuentan que era capaz de llegar con chófer a un restaurante y pedir una botella de vino de 3.000 euros. Si le gustaba una chica le regalaba un lujoso reloj. Tenía además el atractivo de sus ojos azules. Kasim, que tiene nacionalidad española desde hace lustros, apenas contrataba hombres. En su chalé de Puerta de Hierro tenía un Porsche Panarema, dos Jaguar, un Audi A-8, un BMW Z-3 y un Mercedes C-200, según publicó 'El País'. Según el juez, la red generaba "ingentes beneficios, con una facturación media estimada superior a 700.000 euros mensuales". Además de la prostitución entró en otros negocios, como el céntrico Restaurante Almounia, especializado en comida marroquí y danza del vientre.

Un año después, la Operación Afrodita quedó en nada. El 7 de julio de 2011 el juez archivó el caso. "Se pudo dejar constancia que la prestación de servicios sexuales a cambio de dinero era ofertada a través de múltiples anuncios en prensa e Internet", afirma el auto, al que ha tenido acceso este diario. En la resolución que cerraba la instrucción, el juez detallaba la estructura jerárquica del negocio y concluía que en la base "figuraban las mujeres -sin duda las principales víctimas del sistema, por más que supuestamente lo consintieran- que prestaban servicios sexuales a los clientes y de cuyo trabajo se lucraban y enriquecían tanto estas" como sus superiores. El verano anterior, la Audiencia ya había dado un correctivo al caso al anular la prisión provisional para Kasim.

Sin embargo, añadía que de la instrucción no se veía más que "proxenetismo no coercitivo". Las chicas que declararon como testigos afirmaron que trabajaban allí voluntariamente, que se repartían lo que ganaban al 50% con la organización y que podían trabajar en otros sitios. Los jueces deben acreditar la explotación sexual y en casos sin violencia y remunerados esa es una línea fina. Kasim quedaba libre y podía volver a su vida de lujos. Es frecuente que las redadas contra la prostitución queden en nada. Las 30 chicas que estaban sin papeles fueron deportadas.

Controlaba 13 chalés y pisos de prostitución en Madrid con los que ganó 8,5 millones en tres años

Parecía tener el camino despejado... pero en los registros habían aparecido las cuentas de su imperio y al cerrar la causa, el juez las envió a la Agencia Tributaria por si le interesaban. Ahí estaba todo. En 2013, dos años después de que la operación Afrodita fuese archivada, la fiscalía le denunció por delito fiscal. Ya no se hablaba de asociación ilícita, blanqueo y proxenetismo, los delitos de los que se le acusaba inicialmente. La justicia enfilaba ahora a Kasim por no pagar impuestos. Según la fiscalía, había defraudado 1,78 millones en el IRPF 2007, 849.583 euros en 2008 y 466.783 euros en 2009. Pedía para él nueve años de cárcel (tres por cada delito fiscal) y multas que suman 15,7 millones de euros. La abogacía del Estado, que representa a la Agencia Tributaria, reclamaba 10 años y medio de prisión.

La Audiencia confirmó que Kasim iba a porcentaje con las prostitutas de su red, lo que ayudó a tumbar el proceso penal por proxenetismo: "La actividad de prostitución proporcionaba al acusado en la mayoría de los casos el 50% de la cantidad que pagaban los clientes; en algunas ocasiones, de mucha menor importancia, por la especialidad de los servicios, el porcentaje que correspondía el acusado era del 33%". En un servicio, "dúplex", el reparto era distinto: "50% para casa, y la otra parte se subdivide en otras dos, 25% primera señorita, 25% segunda señorita". De su 50% Kasim pagaba los anuncios, las casas, la limpieza...

Las chicas declararon que ejercían voluntariamente y que Kasim les daba la mitad de lo que ganaban. La causa por prostitución y blanqueo fue archivada

Según la sentencia, del pasado 17 de marzo, después de que en 2004 y 2005 Hacienda le sancionara en una inspección, Kasim "decidió crear una estructura para evitar la tributación por los cuantiosos ingresos que obtenía de la explotación de la actividad de prostitución". Los años siguientes creó una serie de sociedades -Mirastiri Libelus Lengua y Cultura, Atrium 2009, Comunicaciones Digamma 3000 y Ática Lengua y Cultura 2009- en las que formalmente Kasim no aparecía pero que recibían el dinero de los locales de prostitución. Esa era su única actividad y la Audiencia considera que son "sociedades pantalla" para tributar menos por el IRPF. Entre la documentación había una carpeta titulada Nueva Organización en la que explicaba cómo "adecuar la estructura del grupo K de tal forma que con la nueva organización se proteja el patrimonio inmobiliario existente, se limiten al máximo las responsabilidades de OS AK [Osama Abdelkader Kasim] en su calidad de administrador y se simplifique su composición". Los papeles fijan un plan para "desvincular y separar absolutamente del grupo OS AK a la entidad con mayor riesgo empresarial".

Como ya había sido investigado por prostitución, toda esta causa pivotó sobre el dinero. El desnudo al que le somete Hacienda da idea del dinero que manejaba. "Con la actividad de la prostitución, Abdelkader Kasim obtuvo ingresos por 10.261.308 euros; 9.830.490 euros y 8.043.492 euros en los años de 2007, 2008 y 2009 respectivamente; en esos años los gastos derivados de la misma actividad ascendieron a 5.635.564 euros, 7.322.869 euros y 6.632.014 euros". Sus empresas le pagaron gastos personales "por importe de 426.777 euros".

El tribunal acepta que Kasim ganó 8,5 millones en esos tres años y que "dicho beneficio fue ocultado a la Hacienda pública voluntariamente y con la intención de excluirlo del gravamen tributario que le correspondía y debe ser imputado personalmente a Kasim por desarrollar personalmente la explotación de la actividad de prostitución, ordenando y dirigiendo los medios personales y materiales para ello; las sociedades a través de las que canalizaba los ingresos económicos tenían una naturaleza puramente formal, careciendo de verdadera entidad autónoma razón por la que los beneficios obtenidos deben serle personalmente atribuidos como rendimientos de actividades económicas en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas".

Según la policía, en 2010 la red controlaba la mitad de los anuncios de contactos de la prensa

La Sección 17 de la Audiencia de Madrid concluye que con este sistema de empresas pantalla, Kasim defraudó 3,1 millones de euros en tres años, por lo que le impone siete años y medio de prisión y multas que suman 11,9 millones. La sentencia no es firme y cabe recurso ante el Supremo.

Kasim atiende brevemente al teléfono. Afirma que está estudiando cómo puede haber sido condenado después de que la causa principal quedase en nada. En derecho hay un principio según el cual nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo hecho. La sentencia ha sido recurrida. Lorenzo Garrido, el abogado que le llevó la primera causa y con la que consiguió el archivo y salir de la cárcel, no sale de su asombro: "No tendría que haber sucedido y es un mal ejemplo para el Estado de derecho. Proviene de una causa archivada y jamás debió haberse utilizado. ¿Los registros que no sirvieron entonces sirven ahora? ¿Qué es esto?". Posteriormente, Kasim cambió de letrado. El nuevo no contestó la llamada de este diario.

El caso deja otra lectura, cómo la Agencia Tributaria persigue actividades de dudosa legalidad como la prostitución aunque dentro de Hacienda hay quien no lo ve del todo claro. En otras operaciones en burdeles ha sido Hacienda quien actuaba con las cuentas y los datáfonos para perseguir un delito fiscal, más sencillo de demostrar. "Esta gente ingresa enormes cantidades de dinero en b y tienen que montar estructuras para justificarlo. Ahí se les pilla", cuenta una fuente del sector. Al final, como con Al Capone, hay que seguir el rastro del dinero.

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