la guardia civil encuentra nuevos indicios

El sospechoso del caso Yéremi cambió tres veces de módulo para evitar las palizas

Hace unos días, un funcionario le salvó de ser apaleado por un grupo de reclusos que trató de cumplir la 'ley de la cárcel' contra los internos encerrados por abusar de menores

Foto: Manifestación por la desaparición de Yéremi Vargas. (EFE)
Manifestación por la desaparición de Yéremi Vargas. (EFE)

El sospechoso de estar vinculado con la desaparición de Yéremi Vargas en 2007 lleva un año protegido en prisión de las posibles palizas que le pretenden dar otros reclusos. Según fuentes penitenciarias, A. O. -ciudadano de 56 años que entró en la cárcel acusado de abusar de un menor- ingresó el año pasado en el centro penitenciario de Las Palmas. Al poco tiempo, sin embargo, fue trasladado a la Península para evitar las agresiones de sus compañeros, que estuvieron a punto de producirse en cuanto se corrió la voz del delito que se le imputaba.

En concreto, en agosto de 2015, A. O. fue enviado a la prisión de Algeciras para protegerle. De septiembre de ese año hasta marzo del presente ejercicio, el hombre estuvo encerrado en un módulo de penados del centro penitenciario gaditano, a pesar de ser un interno preventivo. Luego le pasaron a otro módulo más propio de su condición. Sin embargo, poco tardaron sus compañeros en descubrir por qué había sido encarcelado el nuevo.

Un grupo de reclusos, de hecho, se organizó y planeó darle una paliza en cumplimiento de la norma carcelaria de repudiar a los agresores de niños. La intervención de un funcionario en el último momento evitó el apaleamiento del recluso, ahora en el foco de atención de la Guardia Civil como principal sospechoso de estar detrás de la desaparición del niño que fue visto por última vez el 10 de marzo de 2007, cuando contaba apenas siete años.

El sospechoso del caso Yéremi cambió tres veces de módulo para evitar las palizas

La Unidad Central Operativa (UCO) del instituto armado recibió información de dentro de la prisión que desvelaba "indicios suficientes" para investigar a A. O. por su posible implicación en el caso de Yéremi Vargas. El recluso había comentado a sus compañeros que sabía cosas sobre la desaparición del niño ocurrida hace nueve años, lo que motivó que la Guardia Civil dirigiera su atención sobre el interno. 

El conato de somanta que estuvo a punto de recibir A. O. motivó que las autoridades penitenciarias volvieran a ordenar su traslado. Esta vez, sin embargo, tan solo le cambiaron de ubicación dentro de la instalación gaditana. Desde entonces, el preso reside en el módulo de ingresos de la prisión de Algeciras, sometido a una especial vigilancia por parte de los funcionarios.

La UCO indaga los mencionados indicios, aunque con la cautela de que por el momento no cuenta con prueba alguna que sostenga una acusación contra el sospechoso, que, además de estar en prisión preventiva a la espera de juicio por el asunto del abuso a un menor cometido en 2012, también cuenta con antecedentes por agresión y violencia de género que se remontan a 1998 y 2005.

[Lea aquí: Así es A. O., el presunto homicida de Yéremi Vargas]

Según contó ayer Antena 3, el investigado vivía en un solar de Santa Lucía de Tirajana (Vecindario), donde tenía una caseta en la que podría haber retenido al niño al que agredió en 2012 e incluso a Yéremi, extremo este último que aún está tratando de comprobar la Guardia Civil.

Esta no es la primera vez que la identidad de A. O. aparece en el sumario que investiga la desaparición del niño, ya que estuvo bajo la lupa del Juzgado hace meses. En ese momento, sin embargo, los miembros de la UCO no encontraron indicios suficientes para incriminarle, extremo que aún está por ver en este último impulso.

Según la agencia EFE, tras tener conocimiento de que el recluso había comentado a sus compañeros que podía tener información sobre la desaparición del niño, la Guardia Civil le interrogó, pero el sospechoso se cerró en banda y ni confesó los hechos ni acusó a nadie, motivo por el que los investigadores decidieron poner en tela de juicio sus declaraciones iniciales.

Ithaisa Suárez, madre Yéremi Vargas. (EFE)
Ithaisa Suárez, madre Yéremi Vargas. (EFE)

La familia de Yéremi ya sabía desde hacía tres semanas que una persona estaba siendo investigada, porque así se lo habían trasladado los responsables de la UCO. La madre del niño, de hecho, reconoció al sospechoso en una foto que se mostró en Antena 3 hace varios años. "Fue un choque bastante grande porque siempre he pensado que iba a aparecer bien", dijo Ithaisa Suárez. Al parecer, era un conocido de la zona, "porque se paraba en el solar a ver a los niños desde un poste mientras jugaban". 

A. O. -vecino del barrio que se trasladó al municipio de Sardina del Sur dos años antes de la desaparición de Yéremi Vargas- es propietario de un Renault 5 blanco, el mismo que buscaba la Guardia Civil por su posible relación con la desaparición del menor hace más de nueve años.

Yéremi Vargas fue visto por última vez el 10 de marzo de 2007. Desde entonces, la UCO no ha cejado en la búsqueda del pequeño y de los responsables de su desaparición. La investigación -que también ha seguido la pista de un Opel Corsa blanco- se centra en este momento en el rastreo de agresores sexuales del entorno, como el mencionado sospechoso de la prisión de Algeciras. 

Las fuentes de la UCO consultadas por El Confidencial han insistido en que es importante ser prudentes en este punto de la investigación, puesto que es necesario comprobar la veracidad de los indicios mencionados. A. O., por ejemplo, abandonó su residencia en la localidad de Vecindario dos años antes de la desparición del niño. Por otro lado, hace un año, la Guardia Civil encontró unos huesos que se intuyó que podían ser de Yéremi y, sin embargo, tras los análisis científicos, fue descartada esta posibilidad.

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