EMPIEZAN A AFLORAR LOS CASOS DE ABUSO

Tormenta perfecta en Exteriores: demanda en la Audiencia Nacional y huelga de hambre

Diplomáticos, técnicos y personal administrativo denuncian que Exteriores se rige con reglas propias de otro tiempo y sigue imperando la ley del silencio

Foto: El ministro de Exteriores en funciones, José Manuel García-Margallo. (EFE)
El ministro de Exteriores en funciones, José Manuel García-Margallo. (EFE)

El Ministerio de Asuntos Exteriores es el rayo que no cesa. Desde que El Confidencial comenzase a destapar los usos de un sistema impropio de la democracia, las quejas llegan desde todos los flancos. Esta misma semana, el diplomático Miguel Ángel Vecino, con categoría de ministro plenipotenciario, denunciaba la última convocatoria de puestos de embajador en la Audiencia Nacional, en una derivada del recurso que el sindicato mayor de Exteriores tiene interpuesto en el Supremo contra el nuevo reglamento de Margallo. Vecino, a la deriva en los pasillos en las Torres Ágora desde 2012, ha visto cómo 15 peticiones de destino le han sido denegadas sin recibir explicaciones.

El diplomático cayó en desgracia, según su versión, durante su estancia como consejero en la embajada de Ottawa en 2004, donde destapó diversas irregularidades ante UGT: "Sustracción de documentos del protocolo notarial, imposición de sanciones inexistentes en la legislación española al personal contratado y 'mamoneo' en los exámenes para cubrir puestos de administración vacantes", explica.

Desde entonces, le han sido denegados todos los destinos, siendo adelantado por candidatos con una cualificación profesional menor. Vecino cita en la demanda un caso sintomático: el de la segunda jefatura de la embajada de Praga, un puesto que consiguió Juan José Sanz, 171 puestos por detrás de Vecino en el escalafón de la Carrera Diplomática. "Las designaciones se basan en la confianza y lo amigos que sean los candidatos del ministro o el subsecretario, mientras que los méritos profesionales o el conocimiento de un diplomático de una determinada área han dejado de importar", relata a este periódico.

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La demanda incorpora un documento interesante: se trata de un acta de la Junta de la Carrera Diplomática en la que el subsecretario de Exteriores, Cristóbal González-Aller, número dos del ministerio, reconoce lo problemático que resulta para un Gobierno en funciones otorgar plazas en el exterior: "El subsecretario expone las dificultades de resolución de este concurso, dadas las circunstancias excepcionales derivadas de que el Gobierno se halle en funciones. Recuerda que, ya en su momento, dijo que le parece legítimo que los embajadores en puesto -nueve en total- pidan los puestos en el bombo. Sin embargo, estos compañeros se encuentran en un problema jurídico-procesal y de necesidades del servicio. Deben ser cesados por el Consejo de Ministros, pero existe un dictamen de la Abogacía General del Estado que señala que un Gobierno en funciones no puede considerar el nombramiento de altos cargos como un asunto de gestión ordinario", reconoce González-Aller en el acta.

Así, el nuevo reglamento para los diplomáticos, que Margallo concibió como su legado al país, se encuentra amenazado por dos vías: en el Supremo, a través del recurso del Sisex, y la adjudicación de puestos subyacente en la Audiencia Nacional. Si alguna de estas demandas prospera, el nombramiento de los nuevos embajadores podría ser suspendido.

Huelga de hambre en Arabia Saudí

Las protestas no solo llegan de las plantas nobles. En Arabia Saudí, el contable de la oficina comercial española en Riad, Juan Ramón Martín Menoyo, inició el pasado 4 de mayo una huelga de hambre para denunciar los abusos del Servicio Exterior. Martín Menoyo, que lleva 12 años en el puesto, explica que en todo ese tiempo le ha sido imposible conseguir un derecho básico: que los 6.000 españoles contratados por Exteriores en las distintas plazas puedan escoger sus representantes sindicales: "Y eso a pesar de las sentencias condenatorias contra la Administración en la Audiencia Nacional y el Supremo a finales de 2013".

El contable, como muchos de sus compañeros alrededor del mundo, se siente desprotegido por una Administración que sistemáticamente se otorga la razón: "El ministerio prefiere que los temas se judicialicen y luchar en los tribunales. Hace poco, se negaron a pagar la indemnización que le corresponde a un compañero traductor que ha trabajado durante 38 años al servicio de España. Tanto la legislación española como la saudí reconocen este derecho, pero Exteriores se la denegó con argumentos sin la menor base", dice Martín Menoyo a este diario. "Esta fue la gota que colmó el vaso". En los días que lleva de huelga, ha perdido más de 10 kilos, si bien ha conseguido el apoyo unánime de UGT y CCOO.

Tormenta perfecta en Exteriores: demanda en la Audiencia Nacional y huelga de hambre

Martín Menoyo también aborda uno de los puntos calientes en Exteriores: los exámenes de acceso para personal no diplomático. Dependen enteramente de las embajadas y organismos nacionales en el extranjero, de modo que un candidato, en primera instancia, debe poder costearse el viaje simplemente para optar a un puesto; después tendrá que enfrentarse a un cuestionario que en demasiadas ocasiones está confeccionado 'ad hoc' para un candidato concreto. "La clave del proceso de selección es el primer corte, un examen de cultura general. A los que deben obtener las plazas se les facilitan las respuestas a las preguntas, que normalmente son muy específicas y nada tienen que ver con el trabajo consular, con España o con Nueva York", relataban fuentes del consulado de Nueva York a este periódico.

"Son puestos para niños pijos. Pagan el viaje a sabiendas de que van recomendados y están dispuestos a trabajar gratis, o por un sueldo mísero, durante un tiempo ilimitado. En muchas ocasiones no tienen ni para pagarse el piso o la comida; obviamente, vienen aprovisionados de sus padres, que en realidad están haciendo una apuesta de futuro. Después, si han acreditado la mínima solvencia -en algunos casos ni eso-, el que les haya apadrinado convoca una plaza a su medida, con su formación académica e incluso facilitándoles las respuestas. Si por el camino se cuela un candidato no deseado y se lleva la plaza, que se prepare", dicen fuentes de Asuntos Exteriores.

Es habitual que se convoquen plazas en el exterior adjudicadas de antemano a un candidatoLa percepción de Martín Menoyo coincide con lo expuesto desde el ministerio: "El candidato o candidata está en muchos casos elegido, o vetado, antes de que se convoque la plaza. Una vez convocada, en ocasiones se pierden algunos de los documentos, casualmente imprescindibles para admitir la solicitud. O se retrasa su recepción hasta pasado el plazo. Esto ha ocurrido en un consulado español en Estados Unidos, recientemente. La valoración de entrevistas o pruebas escritas suele tener pocas garantías de imparcialidad, y son difícilmente revisables. Pero es aún más llamativo que en los concursos de méritos para valorar la experiencia y formación se concedan puntuaciones objetivamente inverosímiles e injustificables según las propias bases del concurso-oposición".

"Los embajadores se preocupan de confeccionar unas preguntas que sean literalmente imposibles para alguien que no tenga las respuestas, así se aseguran de que su candidato sea el mejor, pase lo que pase. Y no te creas que se cortan: sacan un 10. ¡Un 10! ¿Quién le va a quitar la plaza a alguien que es perfecto para el puesto? Todos los que trabajan en una embajada, sin excepción, conocen o han conocido a alguien dentro. El enchufismo está generalizado, lo único que se cuestiona es si la persona elegida tiene unos mínimos para ocupar el cargo", sentencian desde la embajada de España en Washington.

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