Noticias de Venezuela: Cae en Caracas el timador del Rolls: este es el español que se inventó un imperio petrolero
POR ORDEN DE LA INTERPOL

Cae en Caracas el timador del Rolls: este es el español que se inventó un imperio petrolero

La Audiencia Nacional ordenó el arresto del hispanovenezolano. Una firma de Puerto Rico denuncia que este nacido en Canarias le estafó 5,6 millones mediante una sofisticada trama

La puesta en escena era impecable. Francisco Javier González Álvarez llegaba al Hotel Wellington de Madrid en un Rolls Royce modelo Phantom, paseaba a sus clientes en helicóptero y hablaba de negocios petroleros con China, Nigeria y Venezuela. González, nacido en Canarias hace 65 años, parecía ser un pez gordo. Incluso consiguió que la agencia EFE publicara un acuerdo de su supuesta petrolera con una compañía china valorado en 150.000 millones. Con esas credenciales logró que una gran empresa de Puerto Rico le adelantara 7,8 millones de dólares (5,66 millones de euros) para comprarle asfalto. El cargamento nunca llegó y en junio de 2014 pusieron una querella por estafa en la Audiencia Nacional. El pasado jueves, Venezuela le detuvo tras una orden de arresto internacional del juez Fernando Andreu. La documentación a la que ha tenido acceso El Confidencial describe a un timador de película que solo tenía fachada -una gran fachada- pero no petróleo.

Arevenca es, en teoría, una gran petrolera, con oficinas en Europa, Asia, África y América. Según su web, está construyendo una de las refinerías "más grandes del mundo". "Este complejo tendrá una capacidad de refinación de más de dos millones de barriles diarios, al culminar su etapa final, que es actualmente la suma de nuestra operación mundial. Con posibilidades de expansión ilimitadas, siendo al final de sus etapas uno de los complejos más grandes del mundo, propiedad 100% de Arevenca".

"Todo en su actividad es absolutamente falso: afirma ser multimillonario sin serlo", denuncia un estafado

El abogado Carlos Rivera Mendoza, que conoce el caso, explica que tras esa fachada no hay nada. "Si uno ve esa web, piensa que tiene más barriles que Exxon y más barcos que la Maersk, pero no hay nada". Arenera Venezolana CA (Arevenca) fue registrada en Barcelona en 1994 y desde entonces acumula un largo historial de denuncias.

Fue creciendo y el 15 de septiembre de 2011 tocó techo. La agencia EFE publicó: "Arevenca y Avic Xac Group firman el contrato más grande en la historia de la industria petrolera". González, con una elegante corbata azul, explicó con voz suave a la prensa que hablaba de "alrededor de 200 billones de dólares anuales por 10 años" por "suministro de combustible y crudo, la expansión de la capacidad de refino, extracción y distribución de la capacidad de productos derivados del petróleo...". El acto se celebró en Madrid, donde tiene su sede Arevenca SL.

Cae en Caracas el timador del Rolls: este es el español que se inventó un imperio petrolero
 

Con esa nota de EFE, González se paseó por medio mundo para conseguir contratos, según Rivera Mendoza. Uno de ellos fue con la empresa Betteroads Asphalt Corporation, una de las mayores firmas de construcción y mantenimiento de carreteras en Puerto Rico y otros países del Caribe. En una querella posterior, Betteroads define a González como "un estafador profesional". La querella, presentada en Plaza de Castilla en abril de 2014, es dura: "Todo en su actividad es absolutamente falso: afirma ser multimillonario sin serlo, afirma ser presidente del grupo Arevenca aunque tal grupo sea inexistente, pese a que lo describe como el más importante grupo empresarial de compraventa del petróleo y derivados del mundo. Todo mentira". Según estos, todo es "un montaje" para "inducir a engaño" a sus víctimas.

Francisco González, con el presidente de Surinam, Dési Bouterse. (Arevenca)
Francisco González, con el presidente de Surinam, Dési Bouterse. (Arevenca)

González se movía a lo grande. Contactó con Miguel Lausell, recaudador de Hillary Clinton entre la comunidad latina en Estados Unidos en las primarias de 2007. Y este medió con la familia Díaz, propietarios de la empresa de asfalto en Puerto Rico y de un complejo turístico de lujo llamado Coco Beach. Los Díaz denunciaron después que González utilizó a Lausell como intermediario para comprarles Coco Beach. "Ese era el gancho".

Su abogado dice que todo es "un problema comercial" y que está dispuesto a devolver el dinero

Tras contactar e impresionar a los Díaz con su Rolls y su helicóptero, y mientras supuestamente negociaba la compra de Coco Beach, González ofreció a la familia Díaz 100.000 barriles de asfalto. Se lo ofrecía a buen precio (88 dólares por barril, muy por debajo del precio de mercado) y con urgencia porque tenía otros compradores pendientes. "Si compraba el asfalto, eso prácticamente aseguraba la compra de Coco Beach por parte de Arevenca", siempre según la querella. Había que dar rápidamente un anticipo. 

El 15 de julio de 2011, los empresarios portorriqueños realizaron una primera transferencia a Suiza por dos millones de dólares como adelanto. González apremiaba a los compradores. Debían realizar un segundo pago. Él, por su parte, ya tenía listos los 150 millones para comprar Coco Beach. Incluso les rebajó 78 dólares por barril de asfalto. El 18 de agosto, y pese a que ni habían recibido una prueba del asfalto para comprobar su calidad, los Díaz, transfieren otros 5,8 millones de dólares a Suiza.

Se movía en helicóptero y se alojaba en el Wellington. Con el lujo, impactaba a sus presuntas víctimas

Pese a los pagos, el asfalto no llegaba. Primero les dijeron que el asfalto estaba en el mercante 'Ashley Sea', a punto de llegar a Trinidad y Tobago. Los Díaz contactan entonces con el cónsul de Trinidad en Puerto Rico y descubren el pastel. "Cuál sería su sorpresa cuando, a diferencia de lo informado por los querellados, resulta que todas las refinerías de petróleo que existen en Trinidad son propiedad del Gobierno de Trinidad, que allí no hay disponible asfalto para la exportación y, lo que era peor, que a esa fecha no existía ninguna compañía en Trinidad con el nombre de Arevenca".

El Rolls Royce con el que González Álvarez se movía por Madrid.
El Rolls Royce con el que González Álvarez se movía por Madrid.

El asfalto nunca llegó y Betteroads quedó casi en la quiebra. La compañía se querelló en Madrid en 2014 contra González. Este había nacido en San Cristóbal de La Laguna (Santa Cruz de Tenerife) hace 65 años. Aunque de pequeño emigró a Venezuela, tiene pasaporte español. La estafa presuntamente se cometió en Puerto Rico con pagos en Suiza, pero el caso se podía llevar en España porque había habido operaciones en Madrid y él es español.

La querella iba también contra los intermediarios Miguel Lausell y Marcos da Silva. El abogado de estos, Carlos Rivera Mendoza, sostiene que se vieron envueltos en las mentiras de González: "Ellos fueron estafados por él, se vieron envueltos en la vorágine de este tipo". Parecen casi figurantes en la causa. Los portorriqueños descubrieron que Arevenca SL, con sede en Madrid, solo tenía un empleado y su única propiedad era el Rolls Royce con el que impresionaba a sus 'víctimas'.

En España, realizó muchas de sus operaciones. Tenía como apoderado en Madrid a David César Marcos, hijo de Augusto César Lendoiro. En diciembre de 2014, la Cadena Ser en Lugo afirmó que González quería comprar el club deportivo Lugo pero la noticia quedó en nada. César Marcos explica que tuvo con González una relación de abogado y cliente que hace años que acabó: "Nos hizo unos poderes pero nunca se les dio ningún uso, ni los retiramos". 

Según un completo reportaje del diario de Miami 'Vértice', González intentó adquirir un avión privado por 50 millones de dólares dando como prueba de solvencia refinerías mexicanas que en realidad eran de Pemex. Tony Porras, presidente de Jetmark Leasing LLC, explica por teléfono a El Confidencial que en 2009 González le contactó para comprar un Falcon 7X, en ese momento el 'jet' privado más difícil de conseguir. Había lista de espera, pero Porras supo que un casino de Las Vegas renunciaba al que tenía a punto de recibir y le dijo a González que podían hacerlo.

"Se presentó como dueño de muchas refinerías y de buques de transporte. En su web decía que tenía 72 barcos. Parecía serio", recuerda Porras. Los problemas llegaron a la hora de intentar cobrar. Porras había dado 500.000 dólares como señal, pero González le ofreció pagarle con 300.000 barriles de combustible de avión que supuestamente tenía en una refinería en Veracruz (México). "Yo le dije que creía que en México el petróleo lo gestiona el Estado y él me respondió que esa refinería la llevaba él. Fue una declaración audaz porque el tipo es muy osado", cuenta.

Intentó comprar un 'jet' privado en Miami por 50 millones pagando con combustible que no era suyo

Cuando hubo que probar el aparato, González no pudo acudir. Alegó que no tenía visado y a Porras le sorprendió que un empresario tan respetado no pudiese entrar en Estados Unidos. "Decía que era dueño de una refinería en A Coruña y hasta me mandó una foto cuando yo le envié una del avión, que sí era real", señala. González insistía en recibir el título de propiedad del avión y Porras se negó hasta que preguntó directamente en la refinería de Veracruz y le dijeron que no conocían a González y que no sabían nada de sus 300.000 barriles de combustible.

Tras abortar la operación después de meses de negociaciones, Porras descubrió que si González no iba a EEUU es porque unos empresarios nigerianos le denunciaron en Nueva York reclamándole 12 millones de dólares. Hay noticias confusas sobre un breve arresto en Aruba en 2012. A miles de kilómetros de allí, en la plaza de Castilla de Madrid, un juzgado instruye el caso de unos empresarios guineanos que aseguran que también han sido estafados, según fuentes próximas al caso.

Un grupo guineano le ha demandado en Madrid y unos nigerianos le reclamaron 12 millones en Nueva York

Mientras se movía entre Aruba, Trinidad, Madrid y Venezuela sin paradero fijo, la Audiencia Nacional agotaba su paciencia. La querella de Betteroads acabó ahí y el juez Fernando Andreu intentó tomar declaración a González. Pero no era tarea sencilla. Primero dio una dirección en Port Spain, en Trinidad y Tobago. La empresa de Puerto Rico encargó un informe a un detective y este descubrió que la dirección que dio en Port Spain era la de "un edificio comercial donde solo hay tiendas, llamado Capital Plaza, no es un edificio de uso residencial (no está permitido ese uso) ni ninguna de las tiendas es del querellado González ni existe negocio operado por él".

En septiembre pasado, alegó problemas médicos para no declarar por videoconferencia ante el juez. La Audiencia Nacional primero libró una comisión rogatoria (petición de auxilio judicial) a Trinidad y después otra a Venezuela. El pasado 4 de abril, harto de llevar un año buscándole y después de que González diera cuatro direcciones distintas, Andreu pidió su arresto a la Interpol -que por error le llamó inicialmente Juan Carlos- y dictó orden de prisión contra él.

El pasado jueves, con una celeridad sorprendente, Venezuela detuvo a González y lo anunció. El plazo es relevante porque en años Venezuela no sido capaz de localizar a De Juana Chaos, también buscado por la Justicia española. No fue arrestado casualmente en un aeropuerto, sino que un dispositivo le esperaba en Baruta, en el área metropolitana de Caracas, según la información que difundió el Ejecutivo venezolano. Este demuestra los buenos contactos de los denunciantes en Venezuela.

Su abogado en Madrid, Antonio Pardinas, reduce todo a "un problema comercial porque la contraparte no pagó lo que tenía que pagar y eso generó un problema". Según este, González está dispuesto a devolver los 7,8 millones de dólares, pero cuando "retiren los insultos" que han vertido contra él en internet.

El caso tiene ahora un futuro incierto. Si hubiera sido detenido en Estados Unidos, habría sido extraditado fácilmente a España. Pero González además de tener pasaporte español también lo tiene venezolano. Casi ningún país extradita a sus nacionales, pero sí que puede ser juzgado en Venezuela por estafa. El último capítulo del timador del Rolls aún está por escribirse. Su vida es una novela y quienes le conocen no la dan por terminada.

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