ESPAÑA ANTE LA CRISIS HUMANITARIA

Sobran recursos, faltan refugiados: las administraciones, a la greña por los asilos

La acogida de los demandantes de asilo se está produciendo con cuentagotas y no responde ni a las expectativas ni a los recursos previstos por las administraciones públicas

Foto: Una de las familias refugiadas que llegaron este martes a España. (EFE)
Una de las familias refugiadas que llegaron este martes a España. (EFE)

España ha recibido a 38 refugiados desde el inicio de la crisis migratoria y humanitaria provocada por la guerra siria. Una cifra que el Ministerio de Interior tiene previsto aumentar durante el próximo mes a un total de 586, lejos todavía de los 16.000 comprometidos por el reparto de cupos de la UE. La acogida de los demandantes de asilo se está produciendo con cuentagotas y no responde ni a las expectativas ni a los recursos previstos por las administraciones públicas. Solo en Madrid, el Ayuntamiento destinó en los presupuestos de este 2016 una cantidad de 10 millones de euros para un plan integral con el que se podría atender a unas 250 familias. Está parado y sin visos de necesitar activarse, según reconocen fuentes del Gobierno municipal.

Las primeras reubicaciones en la comunidad madrileña se producirán hasta el 30 de mayo y se limitarán a 19 personas. No hará falta activar el plan, explican fuentes del Gobierno municipal. Este miércoles llegarán seis, y desde la oficina de ayuda al refugiado de la comunidad no se han solicitado los recursos puestos a su disposición por el ayuntamiento. Los servicios municipales llevan desde el pasado año atendiendo a refugiados en tránsito, que pasan por España pero con destino a otros países, sin tener que activarse para ello ninguna dotación especial.

Hay infraestructuras habitacionales para atenderlos, pero apenas se ha recurrido a ellas. El plan, además, comprendía hogares permanentes, atención psicológica, escolarización y apoyo necesario para que emprendiesen una nueva vida en Madrid. La comunidad recibirá mañana la primera media docena de refugiados y el ayuntamiento, que ha abanderado la campaña para luchar contra esta crisis humanitaria, no ha sido puesto al corriente formalmente. La foto será para la Administración autonómica.

El Ayuntamiento de Barcelona fue pionero en el desarrollo de un plan de acogida, que posteriormente se enmendó parcialmente por la Generalitat. Finalmente, las administraciones catalanas mostraron su disposición a recibir a unos 5.000 refugiados. En total, han acogido a 22, una decena en Barcelona y una docena en Tarragona. El ayuntamiento trató de realizar convenios específicos con los alcaldes de Lampedusa y Lesbos para acoger a un centenar de refugiados, pero fueron bloqueados por el Gobierno, según denunció en su día el primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello. "Las ciudades queremos ayudar a los estados a cumplir en sus compromisos en materia de asilo y refugio. En Barcelona queremos ayudar y corresponsabilizarnos de la situación, y no nos dejan", criticó Colau el pasado lunes durante su primera intervención ante la ONU. 

Los planes de acogida de los ayuntamientos están parados y sin visos de necesitar activarse

Los choques entre las administraciones también se produjeron entre el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat. La Administración local había propuesto en su plan gestionar la recepción y que el Fòrum fuese el punto oficial de llegada de los refugiados. La Generalitat creó por su parte el Comité per a l'Acollida de les Persones Refugiades y ordenó que los refugiados trasladados a Cataluña fuesen gestionados por la Administración autonómica y trasladados a otra ubicación diferente a la propuesta por el ayuntamiento.

La Red de Ciudades Refugio se constituyó para presionar al Gobierno central, en quien residen las competencias, reclamando una mayor y más inmediata acogida de refugiados. Además de Barcelona y Madrid, se sumaron a la iniciativa ayuntamientos de grandes ciudades como Valencia, Zaragoza o A Coruña, dispuestos a destinar recursos para acoger a refugiados. La red se lanzó el pasado mes de agosto y no fue hasta ayer, coincidiendo con el inicio de los desalojos en el campo de refugiados de Idomeni, cuando se produjeron las primeras reubicaciones desde Grecia.

Ola de solidaridad

Ante la lenta reacción de la Unión Europea, muchos españoles trataron de acoger a refugiados en sus casas. El volumen de solicitudes recibidas por las principales organizaciones humanitarias, como ACNUR o la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), daban buena cuenta de ello. Los recursos de las administraciones estaban sobre la mesa, y la ola de solidaridad también, pero seguían faltando los refugiados.

Los resultados de un estudio elaborado por la red mundial WIN/GIA e Instituto DYM en España situaron a la sociedad española como la más solidaria, seguida de alemanes y griegos, cuya disposición para acoger refugiados alcanza al 48% de la población. La media de la UE se sitúa en el 38%, muy por debajo de las cifras en España. La mayoría de los ciudadanos (57%) indicó también en la encuesta que el Gobierno debería haber hecho más para solucionar la crisis de los refugiados, aunque un 43% afirmó que la respuesta había sido la correcta o que, incluso, debería haber hecho menos (12%).

Las diferencias entre administraciones y la escasa cifra de refugiados acogidos con respecto al cupo comprometido no impiden que a partir de junio España pase a ser el cuarto país europeo que reubica mayor número de refugiados procedentes de Grecia e Italia. En total, se acogerá el 11,8% de las 1.683 reubicaciones previstas por los países europeos que forman parte del programa de reubicación. 

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